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viernes, 28 de diciembre de 2012

El exilio español en la Unión Soviética

Alicia Alted Vigil   
UCR Jueves, 27 de Diciembre de 2012 00:00
En los momentos del inicio de la Segunda Guerra Mundial se encontraban en la Unión Soviética 4.500 españoles repartidos en varios colectivos. En este artículo se analizan: los rasgos generales de esa presencia española en la URSS y como se ha abordado en la historiografía; las características de cada uno de esos colectivos, el más numeroso de los cuales era el de los cerca de 3.000 niños evacuados en 1937 y 1938; para terminar con unos breves apuntes sobre las aportaciones culturales y profesionales de estos españoles a la sociedad de acogida.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Rubén Ruiz Ibárruri: el español que murió defendiendo Stalingrado


Monumento dedicado a Rubén y a otros defensores de Stalingrado

Cultura Bolchevique 9 de diciembre de 2012
La historia de Rubén Ruiz Ibárruri es la historia de una generación entera de lucha contra el fascismo. El triunfo de la Revolución bolchevique hacía peligrar los privilegios de la burguesía en toda Europa. Ante el deseo de justicia social de los pueblos, surge la reacción fascista primero en Italia y después en Alemania. El movimiento fascista se expandía por toda Europa. Después de combatir al fascismo con las armas en España, sus convicciones democráticas y comunistas le llevan a dar su vida en la defensa de Stalingrado.

Rubén Ruiz Ibárruri nace en la localidad vizcaína de Muskiz el 9 de enero de 1920. Su padre, Julián Díaz, había sido uno de los fundadores de la Juventud Socialista y posteriormente el Partido Comunista en Vizcaya. Su madre, Dolores Ibárruri, sería Secretaria General del PCE y dirigente del movimiento comunista internacional.

Con 13 años, ya vive las primeras escaramuzas con la Guardia Civil por realizar tareas de propaganda comunista. Tras la Revolución de Asturias en 1934, 40.000 personas son encarceladas, entre ellas Dolores Ibárruri. Esto obliga a Rubén a exiliarse en la URSS con tan sólo 15 años de edad. Le acoge un matrimonio de la vieja guardia comunista: P.Lepeshinski y su mujer Olga Lepeshinskaya, ambos militantes del POSDR desde 1898. Allí trabajaría como aprendiz en una fábrica de automóviles ZIL de Moscú.

Cuando se entera del inicio de la guerra en España siente rabia y un deseo de unirse inmediatamente a las filas de los combatientes republicanos. Se presenta con un nombre falso en la embajada española en Moscú para ofrecerse a luchar en España contra el fascismo. En España combatiría en un grupo de exploradores a las órdenes de Juan Modesto, lejos de la retaguardia, en primera línea de combate.

Después de participar en la Batalla del Ebro contra fascistas españoles, italianos y alemanes; la unidad de Rubén cruzan los Pirineos en febrero de 1939. En Francia sería recluido en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer junto a 100.000 compatriotas derrotados por el fascismo (célebres personalidades fueron recluidas allí: el artista Josep Renau, el aviador José María Bravo o el anarquista Abel Paz). Rubén logró escapar para dirigirse a la embajada soviética en París. Ya en Abril de 1939 se encontraba en Moscú con su madre y con su hermana Amaya, con la alegría de reunirse con sus seres queridos pero con la tristeza de haber dejado su país en manos de la garra fascista.

Tras ser rechazado en la Escuela de Aviación de Stalingrado por razones médicas, ingresa en la Academia Militar Central de Moscú. De allí sale graduado como Teniente, al mando de un pelotón de ametralladoras de la 1ª División Proletaria de Moscú.

En verano de 1941 le llamaría nuevamente el deber: el fascismo amenazaba la patria que le había acogido. El primer combate lo libra en las inmediaciones de la ciudad bielorrusa de Borisov, donde su pelotón tenía la misión de defender un puente para que la 1ª División pudiera retirarse. El pelotón de ametralladoras mandado por Rubén repele los duros ataques alemanes durante más de 6 horas. Cuando los alemanes inician el golpe final con los tanques, Rubén y un grupo de artilleros se arman de valor y detienen el avance a golpe de granada. Gracias a esta acción, impiden que los alemanes rompieran la línea soviética, aunque Rubén es gravemente herido.

El Presidente de la URSS, Mijail Kalinin, condecoraba personalmente a Rubén Ruiz Ibárruri con la Orden de la Bandera Roja. Rubén, aún convaleciente y sin ninguna obligación militar, pide a Kalinin ser enviado al frente. Ese deseo no fue cumplido, puesto que los médicos lo prohibieron por razones obvias. A su madre, Dolores, le decía "Estoy muy orgulloso por luchar junto al Ejército Rojo contra los opresores. Estoy seguro que ellos se romperán los dientes aquí."

Con una mínima recuperación vuelve al frente a dirigir una compañía de ametralladoras en la 35ª División, gracias a la mediación del general Rodímtsev. Rodímtsev y Rubén se conocían de haber luchado en España y tenían una admiración mutua. Ahora luchaban ambos en Stalingrado.

El 23 de agosto de 1942, el ejército alemán atacaba la estación ferroviaria de Kolutban. El capitán del regimiento, Stolyarov, es abatido y Rubén se hace con el mando de todo el regimiento. Hasta 6 ataques repelen los hombres mandados por el español antes de iniciar el contraataque. El contraataque se realizó cuerpo a cuerpo, Rubén cayó herido por un disparo en el pecho justo en el momento en el que los tanques soviéticos llegaban a la zona de combate. Los nazis no habían conseguido su objetivo, pero Rubén se debatía entre la vida y la muerte
Fue trasladado a un hospital de campaña a la otra orilla del Volga, en donde lucharía contra la muerte hasta el 2 de septiembre de 1942. Mientras se debatía entre la vida y la muerte, animaba a vencer a los soldados que lo visitaban. Rubén se fue, sabiendo que el territorio soviético sería la tumba del fascismo. Su valentía, su arrojo y decisión sirvió de ejemplo a los soldados soviéticos.

Rubén se marchaba con sólo 22 años de vida. En esos 22 años, su vida fue ejemplo de dignidad y de valentía. Una vida intensa de alguien que con 10 años ya repartía propaganda comunista. No sólo tuvo el honor de tener como madre a la Pasionaria, una de las personas más relevantes del siglo XX, sino que tuvo el honor de luchar contra el maldito fascismo en España y en la URSS, porque Rubén lo consideraba un honor.

http://old.actualidad.rt.com/actualidad/rusia/victoria/historia/issue_8248.html
http://www.warheroes.ru/hero/hero.asp?Hero_id=281
Dolores Ibarruri, Memorias De Pasionaria, 1939-1977: Me Faltaba España

sábado, 15 de diciembre de 2012

Desde AGE, Dolores: Ha fallecido nuestra Presidenta Adelina Kondratiev​a

 
 
Ha fallecido Adelina Kondratieva. Brigadista Internacional
 
 
Presidenta de la sección española del Comité Soviético de Veteranos de Guerra.
Teniente de Aviación de la República Española. Soldado de dos guerras
Presidenta de la Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE)

 
A las 5,30 de la madrugada del día 14 de diciembre ha fallecido en Moscú, a los 95 años de edad, Adelina Kondratieva, Presidenta de AGE. La gran luchadora por la libertad, brigadista internacional, gran impulsora del movimiento memorialista en España desde que nos conocimos a principios de los años 90.

 
Nacida en Buenos Aires en el año 1917, de padres rusos emigrados. Su padre Benjamín Abramson había escapado de la represión zarista en 1910 con una condena a muerte emigrando a Argentina. Allí residió la familia hasta 1932 en que se trasladan a Rusia para participar, con gran ilusión, en la construcción del Estado socialista. Se acoplaron con dificultades. Se incorporó con 14 años a la escuela. Cuando solicitó su ingreso en la Unión de Juventudes Comunistas, se le denegó su ingreso por considerarla "hija de un trotskista con el agravante de haber nacido en Buenos Aires". Le costó dos solicitudes más, a la tercera la admitieron.

 
Adelina, con su padre Benjamín, y con identidades falsas, salieron en enero del 1937 con rumbo a España, donde ya se encontraba su hermana Paulina, para participar en la lucha contra el fascismo. Después de atravesar clandestinamente la Europa fascista y Francia, consiguen llegar a Barcelona y Valencia. Adelina, tiene entonces 19 años y por sus conocimientos de español, se le destina como intérprete y traductora en la Aviación, en el Estado Mayor de la Fuerza Aérea de la República, con sede en Albacete, ciudad que también acogía a las Brigadas Internacionales, donde permaneció destacada en la finca de Los Llanos, sede de la aviación. En la Aviación Republicana Española obtiene la graduación de teniente. Trabajó, entre otros, con el asesor Smushkevich, conocido en España como el general Douglas. Adelina recuerda que le fue de gran ayuda la atención paternal y las enseñanzas de Núñez Maza.

 
Su hermana Paulina trabajaba con el asesor soviético Xanti Mansurov con quien se casó después. Xanti tuvo diferentes misiones en España. Fue consejero de las unidades militares en la defensa de Madrid, asesor del Cuerpo de Madrid-Cataluña y también de la 35 división, organizador en el XIV Cuerpo de Guerrilleros, y colaborador en la preparación de oficiales.

 
La guerra dificultaba el contacto con su familia, pero en febrero de 1937 una agradable sorpresa, supuso la visita, en vísperas del cumpleaños de Adelina, de Paulina y Xanti. A su padre no lo volvería a ver hasta finales de 1937.

 
Uno de los trabajos de Adelina y sus compañeros era pasar toda la noche atentos a la información de la centralita que daba los partes de los aeródromos. La mayor parte de la vida en Albacete, la desarrollaba Los Llanos por donde pasaban aviadores rusos y españoles. Su memoria no ha olvidado sus nombres, y cuando ha vuelto a reunirse en Madrid, en tiempos posteriores, con los pilotos de la Asociación de Aviadores de la República, Adelina ha sentido el calor y el afecto que imperaba entre todos ellos en aquellas fechas. Cuando disponía de tiempo iba a la ciudad en la moto de un mecánico ruso, Gregori Sokolov. Disfrutaba recorriendo las calles, la plaza del Ayuntamiento y aprovechaba para comprarse ropa de abrigo: “Una señora me hizo un par de jerséis que eran la envidia de mis camaradas y de gran utilidad en este clima tan frió”.

 
Uno de los episodios más fijos en la memoria de Adelina es el bombardeo de la capital el 20 de febrero de 1937: “Ese bombardeo fue algo macabro. Durante casi toda la noche el cielo de Albacete permaneció resplandeciente por las explosiones de las bombas y el ruido era estremecedor. Las acciones se repetían tras un breve intervalo de tiempo y uno tenía la impresión que aquella era una noche interminable. Al día siguiente fuimos a la ciudad y los estragos del bombardeo dejaron heridas las calles y plazas, especialmente las pérdidas fueron más intensas entre el Altozano y la estación de ferrocarril”, contaba en una de sus entrevistas.

 
En 1938 regresó a Moscú donde ingresó en la Universidad Obrera para adultos. Se doctoró en Ciencias Históricas, especializándose en movimiento sindical latinoamericano. En 1941, estudia italiano en la Facultad Militar de Idiomas Extranjeros, para servir durante la invasión nazi como intérprete de los prisioneros italianos en el frente ruso. Chocó con sus superiores por el mal trato que se les daba.

 
Fue Teniente Superior del Ejército Soviético entre 1941-1949, y participó activamente en toda la campaña militar durante la ocupación alemana de la URSS.

 
Al final de la guerra se reincorpora al Instituto Militar de Idiomas. Se casó con el también militar Alexander Kondratiev y tuvo una hija, Elena.

 
En 1951 es detenido su padre, con 63 años, acusado de trotskista. Adelina, hubo de acompañarle en su detención por orden del mayor.

 
De su padre no consiguieron ninguna confesión. Todas las acusaciones fueron refutadas. Consiguió lo que se llamaba una condena ¡Leve!: cinco años de gulag con destierro subsiguiente, sin poder vivir en ninguna ciudad importante. Fue liberado tras la muerte de Stalin.

 
Tras muchas vicisitudes, por "ser hija de detenido y además extranjera", continuó su vida como jefa de la cátedra de español en el Instituto de Pedagogía.

 
En los años 90 comenzó a realizar viajes periódicos a España. Conocimos a las dos hermanas en Madrid y las animamos a publicar en la editorial Compañía Literaria que dirigía Juan Barceló su libro de memorias “Mosaico Roto”. Desde aquella época contactó con numerosos círculos de exiliados, expresos, guerrilleros antifranquistas, antiguos militares de la República, etc. y fue la inspiradora y principal impulsora del Homenaje a las Brigadas Internacionales del año 96.

 
Posteriormente, en marzo de 1997, impulsó la creación de la Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE) y la digitalización de archivos y documentación dispersa por todo el mundo y especialmente por Rusia relativa a la Guerra Civil. Viajamos juntas por numerosos países, Gran Bretaña, Italia, Canadá, USA, México, Suiza, Luxemburgo, y sobre todo por la inmensa Rusia, solicitando a los exiliados y a los brigadistas que colaboraran en la labor de recuperación de la memoria histórica de España. Residió largas temporadas en España incluso en condiciones económicas muy difíciles, para formar equipos de trabajo, conseguir apoyos y reunir materiales y personas dispuestas a dar un fuerte impulso a la recuperación de la memoria histórica.

 
Hasta su fallecimiento fue Presidenta de AGE y Presidenta de la Sección Española de los militares participantes en la Guerra Civil Española del Comité de Veteranos de Rusia. Se encontraba en constante relación con los que fueron  niños de la guerra  del Centro Español de Moscú, con los círculos de hispanistas rusos, especialmente con nuestra amiga Natalia Malinovskaya y con los supervivientes brigadistas de todo el mundo y participó e impulsó las diferentes actividades de memoria histórica tanto en Rusia como en España u otros países relacionados con la historia de la Guerra Civil y la dictadura franquista, incluyendo su participación en jornadas de apoyo a los antiguos guerrilleros, homenajes a los brigadistas, a los antiguos militares republicanos, los niños de la guerra, y Caravanas de la Memoria de AGE, y especialmente en los trabajos para la digitalización de los numerosos archivos rusos que contienen materiales importantes sobre la guerra y el exilio español en la URSS, la última cita con los archivos la tuvimos ambas en octubre de este año, con la dirección del RGASPI en Moscú, negociando de nuevo la digitalización del fondo 45, fondo de Brigadas Internacionales, objetivo que perseguíamos en AGE desde 1997 acudiendo ambas a las reuniones anuales del Incomka como miembros observadores, y que sistemáticamente nos «complicó»  el Ministerio de Cultura de España, tanto si gobernaba el PP como el PSOE, aunque ello no impidió que volviéramos a intentarlo año tras año, firmando convenios de AGE con el Ministerio de Cultura de la Federación Rusa, con el Consejo Internacional de Archivos, y consiguiendo por fin apoyos del Archivo Nacional de Cataluña, en fin, tantas actividades, tanta energía, tanta sabiduría e inteligencia sólo podían tenerla los brigadistas internacionales y los guerrilleros antifranquistas.

 
La última vez que estuve con ella en Moscú, fue con motivo del 75 aniversario de la evacuación de los niños de la guerra. En el Centro Español de Moscú asistimos a los actos y en el gran salón tuvo una de sus últimas intervenciones públicas, en apoyo solidario a la lucha por el mantenimiento del Centro, en peligro de desahucio por la falta de apoyo del gobierno de España. Tuvimos en esos días también un entrañable encuentro en el Comité de Veteranos con nuestras gentes queridas.

 
Juntas mantuvimos una larga batalla para conseguir que España le concediera la pensión que por ley le correspondía como teniente de aviación de la República, pero tropezamos sistemáticamente con murallas infranqueables y diques de contención que amparan las absurdas y temibles  burocracias y la mala intención de altos estamentos políticos. No  lo conseguimos y Adelina, en este último viaje a Moscú, me volvió a repetir su deseo de vivir el resto de sus días en España. Yo siempre le decía que España, en estos tiempos, es una madrastra para sus hijos más nobles pero que seguiríamos intentándolo.

 
Ahora Adelina ya no está pero ahí queda registrado todo su combate por la libertad, por la justicia y por los derechos humanos.

 
En una de sus últimas cartas a los compañeros y socios de AGE que me dictó decía:

 
... Desde aquí, soñando con verles lo más pronto posible me despido con sentimientos tristes pero con ánimos para el futuro que junto a vosotros continuaremos forjando en esta batalla de las personas honradas. Pienso que en la situación actual el gran fracaso es de la derecha que no admitió la derrota sobre el  fascismo y el gran fracaso es también de la izquierda que no mostró la historia real a las siguientes generaciones. De ahí la crisis de valores y la vuelta de los fascismos en sus peores manifestaciones ante el asombro de la juventud, que desconoce el horror que traen las dictaduras...

 
La más auténtica resistencia a la tiranía y a los fascismos hemos tenido el honor y la gloria de tenerlos en AGE encarnados en una mujer excepcional, cuya profunda honradez y entereza moral ha ido iluminando los caminos con la luz y las ideas de su sabiduría, inteligencia, y generosidad.

 
¡Hasta siempre Adelina!
Dolores Cabra
Secretaria General de AGE
 
Adelina en Albacete

domingo, 2 de diciembre de 2012

Él se llama Ángel Gutierrez

 
‎Мы - русские - Tatyana - 18‎ de ‎abril‎ de ‎2012
En octubre de 1937 un carguero rescató a Ángel Gutiérrez de las garras de la Guerra Civil española. Ese día en el puerto de Gijón ya hacía fresco, pero aquel niño que había nacido en el pueblo asturiano de Pintueles no podía ni imaginar que su destino sería Leningrado, una ciudad mucho más fría, que después sería bombardeada. Tampoco que la Unión Soviética se convertiría en su país durante 37 años, que acabaría siendo uno de los grandes maestros de teatro en Moscú y que en 1974 regresaría a España para fundar el Teatro de Cámara Chéjov en 1980, una de las escuelas en la que más actores se han formado en los últimos 30 años, Carmelo Gómez e Imanol Arias, entre ellos.

Ángel Gutiérrez, catedrático emérito de la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD), recibió el pasado jueves un homenaje de su tierra, Asturias, por toda su trayectoria. Después habló con este periódico en su hogar teatral, ese Teatro de Cámara incansable que ahora tiene en cartel Noches blancas, de su adorado Dostoievski.

"Los autores rusos, como decía Machado, son los únicos que buscan lo espiritual de la vida y lo infinito del hombre", cuenta, mientras le chisporrotean sus pequeños ojos verdes. Gutiérrez se emociona con Chéjov, Tolstoi y Turgueniev. Por supuesto, no olvida a Konstantin Stanislavski, el famoso autor del Método.

Gutiérrez se trajo la técnica del gran profesor ruso a España en los setenta. Pero no aquella que aboga por asumir la memoria emocional del personaje. "Stanislavski renegó de eso porque creía que era un error. El método es la técnica del dominio de uno mismo, del cuerpo, porque el actor es lo único que tiene", explica, a la vez que incide en que las dos herramientas básicas para todo intérprete son el talento y la dedicación: "El teatro es una religión. Hay que trabajar ocho horas diarias, porque si no, por mucho talento que tengas, este no aflorará".

Cuando Gutiérrez regresó a España se encontró con un solar en el mundo de la formación del actor. Con cierta amargura cree que hoy todavía falta una verdadera escuela teatral. "España nunca se preocupó por tener maestros de teatro. El problema es que en este país no se ama la palabra, no se ama el idioma, su verso", sostiene el profesor de Marta Belaustegui y María Muñoz.

También le apena la actitud de los dramaturgos españoles contemporáneos. Según él, "escriben para ganar dinero en series absurdas y grotescas. Están sembrando el mal gusto". De ahí que le preocupe que muchos de sus alumnos vayan a parar a las series televisivas. "Aunque lo entiendo. Tienen que comer. En Moscú existen hasta mil teatros institucionales. Aquí la situación es vergonzosa. Ni siquiera cambió con la democracia", critica.

Su pequeña sala, situada en el barrio madrileño de Lavapiés, está también pasando por serios apuros económicos. El Ayuntamiento ya le ha dicho que quizás se quede sin los 20.000 euros anuales de subvención. "Es una tragedia. Y esta es la verdadera censura. No tener dinero para montar un Pirandello", afirma Gutiérrez.