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domingo, 31 de mayo de 2015

La UdL invita a un exmembre de la División Azul a entregar unas orles

Juan José Sanz, exmembre de la División Azul
Traducción Estación Soviética
 
 
La universidad defiende que Juan José Sanz Jarque sea el padrino académico de los alumnos por su gran trayectoria profesional
 
Nació Lleida.cat 30/5/15
La Universidad de Lleida ha invitado este viernes a un exmiembro de la División Azul, Juan José Sanz Jarque, para ser el padrino académico de los alumnos de la tercera promoción de Relaciones Laborales y Recursos Humanos que han recibido las orles. Según la universidad, Sanz Jarque va asistir al acto por su extenso currículum y por ser Catedrático de Derecho Civil, Derecho Agrario y Sociologia por la Universidad Complutense de Madrid, Politècnica de Valencia y Madrid, y Pontifícia de Salamanca.

sábado, 30 de mayo de 2015

Legión Azul y Segunda Guerra Mundial. Hundimiento hispano-alemán en Frente del Este 1943-1944


Xavier Moreno Juliá
La Legión Azul fue hija de la División Azul, la unidad falangista que Serrano Suñer creó y que Franco “dejó” marchar al frente ruso, el que, a la postre iba a ser epicentro de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Este libro dibuja su historia, hasta ahora prácticamente ignorada. Y da los nombres de cuantos en ella estuvieron, y transcribe sus datos personales y dibuja, en cuadros y en mapas, cuanto ella dio de sí. Y lo hace, como es propio del autor, de manera clara, lineal y, sobre todo, contextualizada. Porque los estertores de 1943 y primeros meses de 1944 fueron los definitivos.
 
Hitler, en su cerrazón mental, había desechado la oferta del Kremlin de poner punto y final a la guerra de Rusia. Y ahora su Ejército pagaba las consecuencias. Y con él, un grupo de algo más de dos millares de españoles, que allí quedaron, en contraprestación por el retorno de la División Azul. No fueron los héroes míticos que algunos nos han querido hacer creer. Fueron hombres de carne, hueso y alma, que quedaron atrapados en un contexto atroz, brutal, el del “¡Matad, matad!” de Ilyá Ehrenburg. Quien había sembrado vientos, recogía ahora tempestades, y la Legión Azul tuvo que hacerles frente. Entretanto, España miraba hacia otro lado, el Aliado, pues, salvo algunos azules, Franco y su régimen nada querían saber ya de cuanto acontecía en Rusia. No en vano, día tras día, tomaba cuerpo el Untergang del Tercer Reich.

martes, 19 de mayo de 2015

Izquierda Europea comprará los monumentos ucranianos a Lenin

© Sputnik/ Alexei Kudenko
Euskal Herria-Donbass 19/5/15
 
Las fuerzas políticas de la izquierda de la UE empezaron la recaudación de fondos para comprar a Kiev los monumentos de la época soviética, los cuales corren el peligro de ser desmantelados, informó la agencia informativa Golos.ua.
 
De este modo, los autores de la iniciativa planean salvar “por lo menos una parte del patrimonio mundial, que se encuentra en manos de vándalos”, explicó a la agencia una representante del Partido de la Izquierda Europea, Anna Kehlmann.
 
Según ella, los movimientos de izquierda de la UE planean comprar sobre todo los monumentos a Lenin que quedan sin destruir y los fragmentos de los monumentos a los héroes de la Gran Guerra Patria (1941-1945).
 
Kehlmann declaró que “si las nuevas autoridades de Ucrania no necesitan su pasado, fuera lo que fuera en la ex URSS, no necesitan el futuro en la UE”.
 
El 15 de mayo el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, firmó una normativa que condena las ideologías comunista y nazi y prohíbe la propaganda y los símbolos de las mismas.
 
El documento prevé la demolición de los monumentos de la época soviética.
 
Tras la firma, se informó con más frecuencia de las destrucciones en Ucrania de los monumentos a Lenin y de otros monumentos conmemorativos de la URSS.
 
Según la información del Instituto de la Memoria nacional, en total en Ucrania fueron demolidos más de 500 monumentos a Lenin en 2014, en el país hay ahora unos 1.700 monumentos más dedicados a él.

lunes, 18 de mayo de 2015

Exposición "Los niños de la guerra" en Santomera (Murcia)

 
AGE 17/5/15
El próximo martes 19 de mayo se inaugurará la exposición "Los niños de la guerra cuentan su vida, cuentan tu historia" en Santomera (Murcia), a las 19,00 h. en la Sala de Exposiciones de Casa Grande.

viernes, 15 de mayo de 2015

Natalia Kharitonova, autora de "Edificar la cultura, construir la identidad. El exilio republicano español de 1939 en la Unión Soviética"


 
Cazarabet conversa con... Natalia Kharitonova, autora de "Edificar la cultura, construir la identidad. El exilio republicano español de 1939 en la Unión Soviética" (Renacimiento)
 
Natalia Kharitonova desde la colección la Biblioteca del Exilio de Editorial Renacimiento se acerca al exilio republicano español en la Unión Soviética en 1939.
 
Lo que nos dice la editorial, Renacimiento, de este libro de la colección Biblioteca del Exilio:
Edificar la cultura, construir la identidad es un estudio panorámico de las prácticas culturales del exilio español en la Unión Soviética, desde 1939 y hasta los años setenta. Basado en los materiales procedentes de los archivos rusos y españoles y en los testimonios personales, reconstruye las actividades culturales de los niños españoles en la URSS, del Club y del Centro Español de la Unión Soviética, y además arroja luz sobre la historia de las redacciones españolas de la editorial Progreso y la revista La Literatura Internacional.
 
La autora, Natalia Kharitonova:
Natalia Kharitonova (Moscú, 1972) es doctora en Filología Hispánica por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Profesora del Departamento de Filología de la Escuela Superior de Económicas (HSE) de Moscú e investigadora del Departamento de Literatura Contemporánea de Europa y América del Instituto de Literatura Mundial Máximo Gorki de la Academia de Ciencias rusa. Miembro del Grupo de Estudios del Exilio Literario (GEXEL) de la UAB, ha dedicado sus investigaciones a las relaciones literarias y culturales entre Rusia y España, y Cataluña en el siglo XX, especialmente a la revista Octubre, María Teresa León, Andreu Nin y Ramón J. Sender. Ha publicado diversos estudios sobre el exilio republicano español de 1939 en la Unión Soviética, así como la primera edición de Cuentos de Madrid, de César Arconada (Renacimiento, 2007).
 
 
 
Cazarabet conversa con Natalia Kharitonova:
 
- ¿Cómo, en general, se fue asentando el exilio republicano en la Unión Soviética, entre aquellos exiliados que obedecían más a ser exiliados con una "alta carga" de "lo cultural" y que venían con el miedo a una represión fascista y el escarmiento de ver y ser los testigos de una guerra?
 
- Delante de "los españoles del éxodo y del llanto" que se marcharon a Rusia, se abrió un país muy lejano, desconocido, muy distinto culturalmente. Llegaron con la dolorosa experiencia de la derrota y con mucha incertidumbre, pero también con mucha ilusión. Hay numerosos testimonios del entusiasmo que experimentaron tras su viaje a la Unión Soviética. No olvidemos que iban a la "gran patria del socialismo", y es que era algo que formaba parte de sus ideales, algo en que sinceramente creían. Una visión más realista del entorno se consolidaría más tarde, tras años de vicisitudes inevitables de adaptación. Con todo, en 1939 la URSS no constituyó un destino que siguió un gran número de intelectuales o artistas exiliados, inicialmente fueron muy pocos, como, por ejemplo, César Arconada, Eusebio Cimorra, Alberto Sánchez o José Sancha. No obstante, varios republicanos que antes no se dedicaban a las artes ni las letras, en el exilio soviético tuvieron la oportunidad de desarrollar su potencial, también en el campo cultural e intelectual. Por eso deberíamos tener en cuenta esa permanente reconfiguración cultural y social de la comunidad exiliada en la URSS que primero enriqueció la cultura del país de acogida y, años más tarde, la de España obsequiándola con unos excelentes traductores del ruso, conocedores de la cultura y literatura de su "segunda patria", profesores universitarios, profesionales del teatro y del cine, artistas.
 
-El exilio, después de la pérdida de una guerra es de lo más doloroso, pero vamos a ver ¿una vez se huye del país con una fuerte carga cultural y se van poniendo cimientos culturales en el país de acogida se va haciendo, también, para hacer hasta como más "llevadero" el exilio?
 
- Sin duda, fue así. Los exiliados llenaron sus momentos de ocio con montajes teatrales, canciones españolas, bailes acompañados de guitarra por los que no pocos de ellos sentían afición o veladas en las que recitaban poemas improvisados. Menciones de ese tipo de actividades se encuentran en memorias de Luis Galán o Ramón Barros, en cartas de Augusto Vidal, César Arconada, o en otros documentos. Era una manera de divertirse y conectar el pasado con el presente, echar un puente entre el espacio que dejaron atrás y el que les acogió.
 
-Si en el país que acoge al exilio y, también, al exilio cultural se deja hacer…El exiliado puede reconstruir y reencontrarse, otra vez, más pronto, mejor y con más garantías con todas las fases de la identidad, ¿verdad?
 
- La construcción indentitaria es un proceso complejo y dinámico que nace a raíz de la interacción de numerosos elementos, y en este sentido tiene importancia tanto el nuevo medio cultural como la comunidad exiliada y un individuo en concreto. Por ejemplo, la sociedad soviética de los años treinta tenía su particular idea de España, cuyos orígenes remontaban a la literatura del romanticismo francés y que poco o nada tenía que ver con la España real. Naturalmente, cuando los españoles republicanos vinieron a Rusia, tuvieron que enfrentarse a los tópicos y explicar una y otra vez que la España operística de George Bizet no es nada más que una creación artística francesa y les resulta ajena. No es casual que César Arconada emprendiera la tarea de componer una "ópera española" bajo el título de La Nueva Carmen, con una marcada diferencia de la antigua Carmen bizetiana. La identidad colectiva, que la comunidad exiliada iba perfilando a lo largo de varios años de su vida en Rusia, recogía tanto elementos étnicos como políticos, pues se identificaban como españoles y republicanos. También hicieron su importante contribución al canon cultural y literario republicano del exilio de 1939.
 
-Pero ¿cómo vamos reconstruyendo esa identidad?
 
- Lo más interesante fue descubrir el mundo del exilio republicano en la URSS en toda su complejidad. Tuve la enorme suerte de manejar todo tipo de fuentes: cartas, documentos, noticias de prensa de la época, fotografías, memorias. Y, naturalmente, sin entrevistas a los propios españoles que vivieron en la Unión Soviética mi estudio sería incompleto. Así, a base de muchas informaciones poco a poco se iba revelando la autorepresentación del exilio. El punto de partida fue la idea de la "hazaña" de los españoles en la URSS. Luego, había que comprender en qué consistió, cuál fue la aportación cultural de los españoles a la sociedad soviética, sin dejar de lado las actividades culturales que desarrollaron en sus instituciones como puede ser el Club Español o el Centro Español en la Unión Soviética. Todos estos datos nos permiten comprender qué elementos forman parte de la identidad del exilio republicano de 1939 en la URSS.
 
-Es necesario poder realizar estos ensayos, estudios, investigaciones y demás para poder entender mejor cómo fue el exilio en general y, en particular, poder sumergirse a entender mejor el exilio cultural….
 
- Naturalmente, el primer paso para la comprensión es la reconstrucción histórica, a partir de ahí es posible profundizar cada vez más en el fenómeno del exilio republicano de 1939. Y es más, es posible decir que el siglo XX fue todo un siglo de exilios y emigraciones, lo que permite ahora a los investigadores plantear los estudios del exilio que apliquen una perspectiva comparativa o transnacional con tal de acercarse a lo que el exilio representa en general y también lo que es en su faceta cultural. El exilio español de 1939 tampoco fue el único exilio en la Unión Soviética, pero, por ejemplo, el exilio alemán en el mismo país y de la misma década está mucho mejor estudiado. Es de esperar que con el tiempo la situación se iguale.
 
-¿Qué tuvo éste, de particular, cuándo llegó y se desarrolló en la URSS?
 
- Fue una comunidad bastante compacta, de militancia comunista en su mayoría, pues, se sabe que para salir a la Unión Soviética un refugiado español tenía que estar respaldado por una recomendación de un compañero del Partido.
 
-Explícanos el exilio cultural que estuvo en la URSS; ¿tuvo muy a ver con el comunismo?; ¿estuvo muy vinculado desde siempre a esta corriente política o hasta se pudo ver como "amordazada" por él…?
 
- El exilio español que estuvo en la URSS tuvo mucho que ver con el comunismo, pues la sociedad en la que venían a residir estaba dirigida por un solo partido y era un partido comunista, así que otra opción simplemente no estaba contemplada. Otra cosa es la trayectoria personal de cada uno. El caso de Jesús Hernández podría representar uno de los caminos que un militante comunista pudo hacer tras su estancia en la URSS, no obstante, cabe resaltar que tampoco puede considerarse como ejemplar. Al mismo tiempo hubo muchos otros exiliados que mantuvieron su ideal comunista intacto y afirmaron incluso años después que seguían siendo comunistas, lo que impide verlos como la gente amordazada o manipulada. Confío modestamente en que mi estudio permita ampliar y matizar la visión del exilio español republicano de 1939 y la de la sociedad soviética, ofrecer un repaso de aquellas oportunidades que la URSS les brindó a los españoles exiliados, y asimismo valorar la aportación que los españoles en su exilio soviético hicieron a la cultura en Rusia.

Video - Ucros nazis humillan y atacan a veterano de la Gran Guerra Patriótica soviética para impedirle desfilar los simbolos de la victoria

miércoles, 13 de mayo de 2015

La bandera roja bajo el cielo de Berlín

 
Francisco Ripoll, militante del PCE participante en la
 toma del Reichstag en mayo de 1945
Francisco Ripoll: "La noche del 29 de abril recibimos la orden de asaltar el Reichstag. Fue un combate duro ya que había muchos soldados de la Gestapo y de las SS y muchos oficiales, lo mejor de lo que le quedaba al ejército nazi en Berlín".
 
Mundo Obrero - Mario Amorós 1/5/15
Es una de las imágenes que condensan la historia del siglo XX: hace sesenta años los soldados soviéticos izaron la bandera roja en el Reichstag. Aquella fotografía simbolizó la derrota nazi y la lucha y el sacrificio de los pueblos soviéticos y los militantes comunistas de toda Europea contra la barbarie fascista. Uno de los tres protagonistas de aquel hito fue Francisco Ripoll, un "niño de la guerra" que se alistó como voluntario para luchar contra el fascismo. Ripoll militó en el PCE hasta su fallecimiento hace cuatro años. Ofrecemos este reportaje inédito en Mundo Obrero como homenaje a todos los camaradas que dieron su vida durante la Segunda Guerra Mundial, ahora que los fastos oficiales por el 60º aniversario del final de la contienda en Europa les condenarán, una vez más, al olvido.
 
Francisco Ripoll nació a bordo de un barco camino de Cartagena. Su padre era militar de la armada y de pequeño vivió entre Barcelona y este puerto, donde su progenitor estuvo destinado durante parte de la guerra civil. "Éramos cinco hermanos, cuatro fuimos enviados a la URSS y al quinto lo mataron unos falangistas de una paliza", me explicó hace seis años y medio en Benidorm (Alicante), donde vivía y colaboraba con el grupo municipal de Esquerra Unida.

Junto con ellos fue enviado en el último barco que trasladó niños españoles a la Unión Soviética, eran 120 chicos con edades comprendidas entre 4 y 14 años. Aún evoca con emoción el recibimiento que les dispensaron en Leningrado. "En el muelle nos esperaban miles de personas. Había orquestas, estaban los pioneros.... Vivimos un mes en un hotel y luego nos distribuyeron por las distintas casas de niños españoles".

En 1940 llegó a la Casa de Jóvenes Españoles de Leningrado. "Allí éramos como hermanos. Influía mucho que no teníamos a los padres, a nadie, sólo el cariño que nos daban la educadora, los profesores". Aquel año se afilió al Komsommol (juventudes comunistas) y, en 1943, al PCUS.

En junio de 1941, diez días después de que Hitler lanzara la Operación Barbarroja e invadiera la Unión Soviética, Francisco Ripoll se alistó como voluntario en el ejército soviético. "Todos teníamos el mismo sentimiento: proseguir la lucha de nuestros padres contra el fascismo. De los chavales que estábamos allí, al que no le habían matado el padre, le habían matado el hermano o estaban en la cárcel o el exilio".

Resistió los 900 días del cerco de Leningrado. "Conservo muchos y muy malos recuerdos de la guerra. El invierno de 1941 a 1942 fue el más duro. Llegamos a estar a 50 grados bajo cero". En 1944, el ejército soviético logró romper el asedio y entonces la división a la que pertenecía avanzó por el Báltico y llegó a Polonia.

Allí se toparon con el horror del Holocausto: "Fuimos los primeros en entrar en Auschwitz. Apenas estuvimos algunas horas porque debíamos seguir camino y detrás vinieron otros, que cuidaron de la gente que había allí. No encontramos a ningún nazi. Había cientos de chiquillos, otro grupo de mayores... Vimos todavía cadáveres dentro de los hornos a medio quemar. Aquello fue horrible: ver montones de pelos humanos, de zapatos, de gafas, de ropa de todas clases... Lo que más me impresionó fueron las cabelleras humanas, eran de todos los colores. En los barracones de los oficiales, encontramos pantallas de las lámparas hechas de piel humana, al igual que dos o tres monederos y carteras de bolsillo".

Una foto para la historia
Francisco Ripoll, que tenía entonces veinte años, era teniente de la XV División de Voluntarios y con ella llegó a las puertas de Berlín hacia el 27 de abril. En las filas soviéticas había un "ambiente de euforia" ya que "estábamos deseando entrar". "La orden de asalto a Berlín llegó el día 29. La ciudad estaba prácticamente destruida por los bombardeos de los ingleses. Se luchaba casa por casa. Hitler concentró a la flor y la nata de lo que le quedaba, incluso a los críos de las Juventudes Hitlerianas".

"La noche del 29 de abril recibimos la orden de asaltar el Reichstag. Fue un combate duro ya que había muchos soldados de la Gestapo y de las SS y muchos oficiales, lo mejor de lo que le quedaba al ejército nazi en Berlín. En unas horas lo tomamos".

"El 30 de abril [el mismo día que Hitler se suicidó en su búnker] se colocó la bandera. Había varios fotógrafos soviéticos en el frente pero no les hacíamos caso. Se pidieron voluntarios. Primero subieron cuatro, pero, cuando ya estaban arriba, francotiradores camuflados en los edificios de alrededor los mataron. La bandera cayó y la recogimos nosotros. Nunca se ha hablado de esto pero nosotros lo sabemos. Un mando pidió voluntarios y... allí estaba yo. Subimos. Nos tuvimos que abrir paso a base de bombas de mano, de granadas y ráfagas de metralleta hasta llegar arriba porque el Reichstag es un laberinto".

"Estuvimos arriba una media hora. Seguían los disparos de los francotiradores, pero cuando cesaron, izamos la bandera durante unos minutos. La colocó el que recibió la orden. Cuando nos marchamos, subieron otros soldados para mantener la vigilancia. Todos queríamos bajar de allí por el peligro que suponían los francotiradores". Del fotógrafo, Yevgueni Jaldeï, sólo recordó que "hizo su trabajo en condiciones muy difíciles por los disparos y nada más. No nos dijo nada".

Jaldeï tomó varias instantáneas. En ellas aparece Francisco Ripoll junto a sus dos camaradas, observando cómo la bandera roja ondea sobre el Berlín liberado. Es una fotografía mítica que simboliza la derrota del nazismo. Su nulo afán de protagonismo y el hecho de que durante la guerra adoptara un nombre ruso (Vladimir Dubrosky) pueden explicar que nunca haya sido identificado.

Orgullo para toda la vida
Para Ripoll haber combatido con la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial fue "el orgullo más grande de mi vida". Recibió, entre otras, la insignia del cerco de Leningrado, la del Ejército Popular de Voluntarios y la Orden de la Gran Guerra Patria, la más importante de las que se crearon en la URSS durante un conflicto que le costó la muerte de más de 25 millones de personas.

Después de la guerra estudió Náutica, se enroló en la flota del Volga y estudió en la escuela naval de Astrakán. En 1957 decidió regresar a España e ingresó en el PCE. "Cuando llegué me retiraron toda la documentación, no me dejaron salir y la Brigada Político-Social me entregó un carnet de identidad que era vergonzoso. No podía salir de Barcelona".

Durante los últimos años de su vida trabajó por rescatar del olvido la memoria de sus jóvenes compañeros. "No quiero protagonismo, sólo sacar adelante mi proyecto", me dijo. Su proyecto consistía en levantar un monumento en San Petesburgo en memoria de los 72 muchachos que vivieron con él en la Casa de Jóvenes Españoles de aquella ciudad y que murieron en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial combatiendo contra el fascismo en el ejército soviético. Casi todos ellos eran militantes del PCE.

Algunos de ellos fueron capturados por los alemanes ("heridos", recalcó) y "enviados a Franco y fusilados en España". "Incluso dos de ellos estuvieron en la División Azul, se pasaron con nosotros y después estuvieron luchando contra los nazis". En aquella Casa había entre 120 y 150 niños y niñas y algunos de ellos murieron por inanición o a consecuencia de los bombardeos.

Logró incluso todos los permisos para colocar el monumento en dicha Casa, que hoy es un colegio. En él figurarían los emblemas de la II República Española (la estrella de tres puntas) y de la URSS (la estrella roja) con una rama de olivo, símbolo de la paz, y 72 estrellas. Sin embargo, su vida se extinguió sin que pudiera ver su proyecto hecho realidad y preguntándose quién se acordaba de ellos mientras mostraba la lista de sus camaradas caídos en el frente. "Nadie, eso es lo que más me indigna".
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Nota de la Redacción: Mundo Obrero agradece a Mario Amorós el haber escrito este reportaje para nuestro periódico.

domingo, 10 de mayo de 2015

'The Financial Times': No debe olvidarse el papel de la URSS en la Victoria sobre el fascismo

Reuters
RT 4/5/15
Se conmemora el 70 aniversario del Día de la Victoria sobre el fascismo con un gran Desfile en la Plaza Roja y distintas celebraciones en la capital rusa. Si bien a Moscú no acudirán ese día la mayoría de los líderes occidentales, nadie debe olvidar el papel crucial que jugó la URSS en la derrota del fascismo, escribe ‘The Financial Times’ .
               
'The Financial Times' sostiene que el Día de la Victoria de este año debería ser especial, ya que cada vez son menos los supervivientes que participaron en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, las celebraciones se verán este año atenuadas por la difícil situación política en Europa.
 
El periódico británico recuerda que en las celebraciones de hace 10 años, en Moscú estuvieron presentes muchos mandatarios mundiales, entre ellos los líderes de EE.UU., Francia y Alemania. Sin embargo, este año la mayoría de los jefes de Estado de los países occidentales se han negado a venir a la capital rusa, esgrimiendo como motivo la situación en Ucrania, además de su desacuerdo con la reunificación de Crimea con Rusia.
 
'The Financial Times' recuerda que durante la Segunda Guerra Mundial murieron en batalla y en las zonas de ocupación más de 20 millones de ciudadanos soviéticos. Solo durante el bloqueo de Leningrado el número de muertos superó al de todas la pérdidas humanas de Reino Unido y EE.UU. durante toda la guerra. "Las batallas de Stalingrado y de Kursk fueron los puntos cruciales de toda la Segunda Guerra Mundial. El papel de Rusia en la lucha contra el fascismo fue muy importante. Nunca hay que olvidarlo", concluye el periódico.
 
La celebración de este año debería convertirse en un punto de la unidad de todo el mundo, así como en un símbolo de toma de conciencia de "las lección aprendidas" en el conflicto más grave en la historia de la humanidad, reza el artículo.

Historiadores lamentan los menosprecios al papel de la URSS en la gran Victoria

 
Historiadores de distintos países consultados por Sputnik llaman a valorar justamente el papel de la URSS en la victoria sobre la Alemania nazi en la II Guerra Mundial.
 
Sputniknews.com 9/5/15
"El papel de Rusia en la Victoria es dramáticamente minimizado estos días", lamenta Reiner Braun, copresidente del International Peace Bureau (IPB), que afirma que los hechos de aquellos dramáticos años se reinterpretan en función de la coyuntura geopolítica actual.
 
Efraím Zuroff, que encabeza la sucursal israelí del Centro Simón Wiesenthal, ha llamado la atención sobre la tendencia a minimizar la tragedia, rehabilitar a los colaboracionistas e imponer al mundo la teoría del "doble genocidio", o de una gravedad idéntica de los crímenes cometidos por los nazis y los comunistas.
 
"Las repúblicas bálticas, Ucrania y también Hungría son los países (…) donde eso se hace por voluntad de las autoridades y con dinero público", indicó.
 
Desde Cataluña, Josep Fontana, prestigioso historiador catalán y profesor emérito de la Universidad Pompeu Fabra, destacó que la interpretaciónque se hace de los hechos respecto a la participación de Rusia en la II Guerra Mundial llega a ser en muchos casos escandalosa.
 
El historiador comenta que cuando se produjo el último desafío de Hitler, en las Ardenas, "fueron los avances rusos en el este los que decidieron la suerte de la batalla, y de la guerra".

"Dejando a un lado sus 25 millones de muertos y las terribles destrucciones sufridas, está claro que la guerra la ganaron los soldados que desde Stalingrado y Kursk avanzaron hasta Berlín", asegura Fontana a esta agencia.
 
Otro historiador, Daniel Trujillo Sanz, sin menospreciar el aporte del desembarco de Normandía, declara: "El desembardo de Normandía, efectivamente, contribuyó a la derrota alemana, pero es incomparable con el esfuerzo de guerra soviético, tanto militar como civil".

Sin embargo la tendencia en Europa parece ser lo que se empieza a calificar de" revisionismo histórico".
 
"Están dando carta blanca y oficialidad al revisionismo histórico", subrayó Sanz al denunciar que "se está difamando la memoria de casi 100 millones de personas que murieron durante la Segunda Guerra Mundial".
 
© Sputnik/ Alexander Kapustiansky
El papel de la URSS en la II Guerra Mundial es subestimado

Al margen del revisionismo, Luigi Marino, presidente de la Asociación Nacional de Guerrilleros de Italia (ANPI) en Nápoles e historiador italiano, lamenta que se intente minimizar los sacrificios de la URSS.

"Durante los últimos años se trata de ocultar o al menos minimizar el inmenso aporte de la URSS, país que perdió a más de 20 millones de personas", según denuncia.
 
Para Marino, esto se debe a un renacimiento neofascista en toda Europa, pero en vez de erradicar este fenómeno, contando la verdad sobre la Segunda Guerra Mundial, "se exalta el papel de otras potencias, fundamentalmente EEUU, y se niega el papel de la URSS".
 
"Eso es un error tremendo, no solo en el plano histórico, sino desde el punto de vista de la defensa de los valores antifascistas, la libertad, la justicia, el progreso social y la paz; Europa perdió 50 millones de personas, las víctimas civiles superaron las militares, para fomentar la paz es imprescindible la verdad histórica", declaró.

Los españoles que defendieron la URSS

Soldados españoles que defendieron la URSS

Nota MJBarreiroLG: Este blog se abrió inspirado en Agustín García Clavé hijo de Agustín García Ruíz, exiliado en la URSS, luchó y murió en combate durante la Gran Guerra Patria condecorado a titulo póstumo y su hijo nacido durante el exilio de sus padres en la URSS
 
El famoso contorno de la muralla del Kremlin apenas se vislumbraba en la densa oscuridad de noviembre de 1941, que parecía absorber hasta el paso de los soldados españoles. La cuarta compañía marchaba por la Plaza Roja
 
Público - Leoncio Soriano -Agencia SPUTNIK 7/5/15
Muchos de ellos habían soñado con verla al menos desde hace tres años, también noviembre de 1936 cuando conocieron a los primeros soviéticos, vieron los chatos y los moscas, como llamaban en España los cazas I-15 e I-16, los tanques T-26 y BT-5.

Algunos ya habían estado aquí hace dos años, nada más llegar a la URSS. Entonces, inundada por multitudes, risa, color y alegría, la Plaza Roja les pareció mucho más pequeña de lo que imaginaban por las fotos y sus imágenes de cine. Ahora, cubierta por la nieve y la oscuridad, sumida en el silencio, se hacía inmensa. Parecía increíble que a contados kilómetros estuvieran las columnas acorazadas alemanas. Igual que hace cinco años en España, las avanzadas fascistas estaban a contados kilómetros del corazón de Rusia y la presencia de la unidad española en la Plaza Roja era prueba de la confianza que gozaban en la URSS los "españoles de Stalin".
 
Mientras Moscú se preparaba para los combates callejeros, las barricadas cortaban sus calles, obreros e ingenieros, profesores y estudiantes se alistaban en masa a las milicias urbanas, los españoles ocupaban posiciones casi al pie de las murallas del Kremlin. No fue fácil conseguirlo. Las leyes soviéticas prohibían el alistamiento de extranjeros en el Ejército Rojo, por lo que la mayoría de los españoles combatieron en unidades especiales destinadas a actuar en la retaguardia alemana, como la Brigada de Misiones Especiales OSMON cuya cuarta compañía estaba formada por los españoles.

Entre ellos estaba mi abuelo. Años después, yo le pedía contarme “sobre la guerra” y él empezaba: “cuando estábamos en las ‘akopas’”, españolizando la palabra rusa "okop" (trinchera). Cuesta imaginar lo que sentían aquellos españoles, que apenas chapurreaban unas cuantas palabras y a los que incluso años después era difícil entender en ruso, cuando se tiraban en paracaídas en la retaguardia enemiga.

Allí, casi igual de peligrosos como los alemanes eran para ellos los habitantes locales, que los tomaban por rumanos o italianos disfrazados de partisanos.

De casi 3.000 emigrantes españoles, en su abrumadora mayoría “niños de la guerra” evacuados durante la Guerra Civil en España, prácticamente todos los hombres adultos y o pocas mujeres, en total unas 700 personas, se alistaron voluntarios y combatieron contra los nazis en la URSS, Polonia, Checoslovaquia, Rumanía y Hungría, Austria y Alemania.
 
Más de 200 perdieron la vida. La cifra sigue siendo inexacta, oscila entre los 207 y los 283 muertos en acciones de guerra, de los cuales unos 75 eran “niños de la guerra”.

Pocos eran aquellos españoles que llevaban la estrella roja, pero sus hazañas se alzan petrificadas en los monumentos erigidos sobre sus tumbas en las estepas de Rusia, los bosques de Bielorrusia, las laderas del Cáucaso y Crimea y las orillas del Volga convertidas en leyendas. Más de 600 españoles fueron condecorados con diferentes medallas: "Por la defensa de Moscú", "Por la defensa de Leningrado", "Por la liberación de Varsovia", "Por la liberación de Praga", "Por la toma de Berlín"; más de 70 fueron condecorados con las órdenes: "Bandera Roja", "Estrella Roja" y "Gran Guerra Patria"; tres fueron destacados con las máximas condecoraciones de la URSS: dos con la Orden de Lenin y uno con la Estrella "Héroe de la Unión Soviética".

En la antigua Stalingrado, a escasos metros del Volga que los alemanes no llegaron a alcanzar, está la tumba del capitán Rubén Ruiz Ibarruri, héroe de la Unión Soviética. Dos combates le cubrieron de gloria. Cerca de Borísov, al frente de un pelotón de ametralladoras, el teniente Ruiz contuvo el avance de fuerzas alemanas muy superiores hasta perder la última ametralladora y luego sólo con granadas y pistolas lanzó un contraataque que desorientó a los nazis e hizo posible la llegada de refuerzos.

Meses después, en Stalingrado, tomó el mando de un batallón y poco antes de morir consiguió detener el avance de una división acorazada alemana. La consigna de “¡No pasarán!”, proclamada en Madrid por su madre, Dolores Ibárruri, la "Pasionaria", sonaba en las trincheras soviéticas junto a Moscú, Stalingrado, Kursk, en cada ofensiva nazi.
 
También en tierra retomaron la batalla contra el fascismo los pilotos republicanos exiliados en la URSS, pero en 1942 uno de ellos, Juan Bravo, se encontró por casualidad en Moscú con el general Alexándr Osipenko, jefe de la defensa antiaérea soviética que le conocía desde la Guerra Civil Española. Fue así como más de 70 españoles lograron combatir en los cielos de la URSS. Por el número de aviones derribados los nombres de varios quedaron grabados en la lista de los hombres destacados de la Segunda Guerra Mundial. Prueba de ello es el hecho de que en la escuadrilla de cinco cazas que escoltó el avión de Stalin a la conferencia cumbre de los aliados en Teherán, tres eran pilotados por españoles, y la encabezaba el para entonces coronel Juan Bravo.

El aporte español a la Gran Guerra Patria ha contribuido a auténticas leyendas. Una, recogida por el diario Novorossiyski Rabochi, cuenta que fue un comando español el que trajo de la retaguardia alemana un cuaderno lleno de cálculos matemáticos y fórmulas físicas, que sirvió al gran físico soviético Abraham Yoffe para convencer a Stalin de la urgencia de iniciar el desarrollo de la bomba atómica.
 
Otra sostiene la existencia de un plan para eliminar a Hitler que debía cumplir un comando de combatientes españoles, disfrazados de oficiales de la División Azul. Aunque aquel plan no llegó a cumplirse, la leyenda sigue viva y resurge cada vez que alguien se acuerda de las operaciones especiales y los planes de eliminar al Führer.

España es el único país que tiene el honor de contar con un monumento propio en el Parque de la Victoria de Moscú, prueba del respeto y gratitud que sienten en Rusia por aquel puñado de antifascistas españoles que hombro a hombro con sus camaradas soviéticos combatieron por la libertad. Muy cerca, una enorme bayoneta se alza sobre Moscú desde la histórica colina Poklónnaya, junto a ella, yace un dragón con la cruz gamada yace destrozado a los pies de San Jorge y a sus pies 1.418 fuentes de agua que la iluminación parece convertir en sangre recuerda los 1.418 días que duró aquella gran contienda.

viernes, 1 de mayo de 2015

1 de Mayo Moscú

Foto: El Huffington Post

Ofrenda floral en el monumento a los voluntarios soviéticos que lucharon en la Guerra Civil española en años 1936 –1939

 
Centro Ruso
 
Fecha: 
09-05-2015
 
A las 10.00 h.

Lugar de evento: Cementerio de Fuencarral

Dirección: AVENIDA  MONTECARMELO,  10   28049  MADRID 
 
Barrio / Distrito:  EL GOLOSO / FUENCARRAL-EL PARDO

Acto 2 de mayo de 2015. En el aniversario de la Tragedia de Odessa

 
 
April 29, 2015 Vera Rodionova
El de 2 de mayo de 2015, en el primer aniversario de la tragedia de Odessa en Madrid en la plaza frente al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Calle de Santa Isabel, 52) se realizará un acto memorial y una intervención artistica en vivo, pintor Cinabrio Qijano realizará un mural en un lienzo de gran tamaño. En el acto participarán pintores, musicos, poetas, actores de teatro y artistas de otros generos de España y otros paises europeos con la denuncia de la rehabilitación y resurgimiento del fascismo y nazismo en Europa en el siglo XXI.
 
El acto memorial se organiza por iniciativa de la organización de resistencia de la ciudad de Odessa, el movimiento antifascista internacional "Esencia del Tiempo" y el grupo de arte contemopraneo D. O. / T.E.G.C.I.
 
En menoria de las victimas de la tragedia de Odessa del 2 de mayo de 2014, del genocidio que se está realizando en estos momentos en Donbass, victimas de las represiones politicas que se llevan a cabo en Kiev y en el resto del territorio de Ucrania. Puede leer mas en el manifiesto.
 
Estas obras pondrían un inicio a la colección de obras gráficas, pinturas, poesia y materiales audiovisuales, que posteriormente se expondrán en varias ciudades de Europa y la clausura se realizará el 2 de mayo de 2016 en un museo de la ciudad de Donetsk.
 
Para esto pedimos participación en este acto memorial de toda la gente solidaria con la lucha antifascista, que será la primera de una serie de actos que se celebrarán en diferentes ciudades de Europa el día 2 de cada mes, empezndo con este acto el dia del primer aniversario de la tragedia.
 
Lugar y horario:
Frente a la escultura de Alberto Sanchez
"El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella"
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Calle de Santa Isabel, 52 Madrid (Pla. Doctor Drumen con calle Sánchez Bustillo)
Sabado, 2 de mayo de 2015 de 18 a 21 hora
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По обращению одесской общественной организации сопротивления “Голос Одессы”, международное гражданское антифашистское движение «Суть Времени» и группа D. O. / T.E.G.C.I. проведут мемориальную акцию с участием художников, артистов, интеллектуалов и людей искусства всего мира, поддерживающих антифашистскую борьбу на Украине, и положат основу коллекции произведений исскуства в знак солидарности с антифашистской борьбой на Украине.

Просим всех не равнодушных людей принять участие в этой мемориальной акции в день первой годовщины Одесской Трагедии, которая будет первой из серии акций, проводимых 2 числа каждого месяца в разных городах Европы.
2 мая 2015 в Мадриде, на площади у Национального Музея Цетр Современного Искусства Королева София (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía) художником Синабрио Кихано будет написана картина на холсте большого формата, посвященная Одесским событиям и сопротивлению Донбасса, под аккомпанемент музыкальных произведений, прозвучат стихи в прочтении их авторов, специально посвященных событиям на Украине, в знак протеста и осуждения реабилитации фашизма и нацизма в Европе в XXI веке. Подробнее вы можете прочитать в манифесте.
 
Эти произведения лягут в основу коллекции графических и аудио-визуальных произведений, которые втечение года будут выставлены в различных европейских городах, заканчивая свою траекторию как постоянная коллекция в одном из Донецких музеев 2 мая 2016 года.

Место и время акции:
 
Национальный Музей Цетр Современного Искусства Королева София

Рядом со скульптурой Альберто Санчеса "Путь испанского народа ведет к звезде"
Calle de Santa Isabel, 52 Мадрид (Pla. Doctor Drumen con calle Sánchez Bustillo)
В субботу, 2 мая 2015 года с 18:00 до 21:00