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jueves, 24 de septiembre de 2015

Se cumplen 78 años de la partida del Musel de los "niños de la guerra" a la Unión Soviética


La Región Internacional - Almudena Iglesias 23/09/2015
Este 23 de septiembre se marca en rojo en el calendario eterno de los "niños de la guerra" que partieron del Musel  en 1937. Año tras año, la Asociación Lázaro Cárdenas rinde homenaje a aquellas criaturas víctimas de la barbarie,  y a quienes la vida y la solidaridad del pueblo ruso les brindó una segunda oportunidad.

Nuevamente en la playa del Arbeyal junto a la estatua de Vicente Moreira, el próximo sábado a las doce del mediodía, se recordará a aquellos niños, de los cuales muchos no volvieron, algunos como Araceli Ruiz, presidenta de la Asociación Asturiana de Niños de la Guerra ha podido superar los noventa años con la memoria intacta y el recuerdo nítido  de aquellos terribles momentos. Hace algunos días en una entrevista publicada en el diario Público revivía su partida: “Mi padre quedó en la cárcel. Mi madre, madre de seis hijas, se moría de pena cuando las bombas comenzaron a caer sobre Gijón. Ella quería darnos una vida mejor y, cuando se enteró de que la URSS iba a acoger a 3.000 niños españoles, no lo dudó y nos apuntó”. 

“Te puedes imaginar lo que era aquello", cuenta Araceli: "Todos los niños llorando. La mayoría eran hijos de mineros. Y así estuvimos varios días esperando porque el Cervera, el crucero de Franco anclado frente al puerto, amenazaba con hundirnos”.

Tras diez días hacinados en la bodega de un carguero de carbón, y dos escalas en Francia y el Reino Unido, Araceli, sus hermanas y los más de mil niños asturianos, llegaron a Leningrado. Así lo cuenta Araceli en la entrevista de Público: “Aquí éramos hijos bastardos de republicanos. Allá, San Petersburgo se volcó en recibirnos con pancartas que decían ‘bienvenidos los hijos del heroico pueblo español”. 

Araceli no ahorra detalles para describir como fue su vida en la Unión Soviética: “En Leningrado había nueve casas para niños. Yo dormía en la número 4. Todo estaba limpísimo. Comíamos a su debido tiempo. Estudiábamos con maestros españoles y un poco de ruso. Fíjate lo que hizo la Unión Soviética que, como nos faltaban manuales de estudio, mandó que tradujeran libros para nosotros. 

Esta es sólo parte de la historia de Araceli, de la historia común de los 1.100 niños asturianos de los que apenas viven 30 , de los "niños de la guerra" que tal día como hoy de 1937 en medio de la oscuridad de la noche, el llanto y el desgarro de sus familias partieron rumbo a una vida que a su pesar sin duda fue mejor.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Araceli Ruíz: “Yo también fui una refugiada”

“Se me ha quedado grabada en la cabeza la imagen ese niño al que las olas llevaron a una playa. Porque los niños nunca han empezado una guerra y son los que más la sufren. Lo que pasa… no lo entiendo. Me rompe el corazón”. Porque la historia de Araceli Ruíz Toribios (Palencia, 1924) pudo ser una historia como la de Aylan. Salvo que ella sólo encontró una valla en su huida de la guerra y el terror: el buque fascista que, en 1937, a cañazos, trató de evitar que 1.100 niños zarparan rumbo a la URSS.

“Cada vez que lo recuerdo me entran escalofríos”, se estremece Araceli cuando se dispone a compartir un relato que tiene cincelado en la mente: “No se me va; ha sido una vida a veces tan difícil”. Es casi el guión de una película que arranca y finaliza en Gijón, pero que transita entre la Unión Soviética de la II Guerra Mundial y la Cuba de la Revolución o la crisis de los misiles.

 “Mi padre quedó en la cárcel. Mi madre, madre de seis hijas, se moría de pena cuando las bombas comenzaron a caer sobre Gijón. Ella quería darnos una vida mejor y, cuando se enteró de que la URSS iba a acoger a 3.000 niños españoles, no lo dudó y nos apuntó”. La primera escena de la película de Araceli es una nave cercana al puerto de El Musel donde las diputaciones de León y Asturias refugiaron a centenares de niños a la espera de que su barco pudiera partir. Entre esos críos: Águeda, Conchita, Araceli y Angelines, cuatro de las seis hermanas Ruíz. “Te puedes imaginar lo que era aquello; todos los niños llorando. La mayoría eran hijos de mineros. Y así estuvimos varios días esperando porque el Cervera, el crucero de Franco anclado frente al puerto, amenazaba con hundirnos”.

Con las luces apagadas, a las 11 de la noche del 23 de septiembre del 37, hacinada en la bodega de un carguero de carbón, partió Araceli en una travesía de diez días, con escalas en Francia y el Reino Unido, y destino feliz en Leningrado. Se sonríe Araceli cuando invoca el recibimiento: “Aquí éramos hijos bastardos de republicanos. Allá, San Petersburgo se volcó en recibirnos con pancartas que decían ‘bienvenidos los hijos del heroico pueblo español”.

“Igualito que ahora en Hungría o Macedonia” ironiza cuando recuerda el cariño, la amabilidad y las condiciones con las que fueron acogidos los 3.000 españolitos que iban a pasar unos meses a la Unión Soviética y se quedaron, como en el caso de Araceli, más de 40 años.

“En Leningrado había nueve casas para niños. Yo dormía en la número 4. Todo estaba limpísimo. Comíamos a su debido tiempo. Estudiábamos con maestros españoles y un poco de ruso. Fíjate lo que hizo la Unión Soviética que, como nos faltaban manuales de estudio, mandó que tradujeran libros para nosotros. Igualito que ahora”, repite.

Otra huida del fascismo
Entre la escuela, juegos de trineos, visitas al teatro y muchas lágrimas contagiosas de morriña, discurrieron infancia y adolescencia de la palentina, interrumpidas de nuevo por otra guerra: “¡Parecía que los conflictos nos persiguieran y el que se avecinaba era mucho peor!”, exclama.

La invasión de la Unión Soviética por parte de la Alemania nazi en 1941 supuso un nuevo adiós y otro largo éxodo para Araceli. “Yo quería seguir estudiando y me llevaron a Odesa donde me separaron de mis hermanas. Pero el mismo día que empezó la II Guerra Mundial en la URSS, Odesa fue bombardeada y nos volvieron a evacuar”.

Navegó por los mares Negro y Caspio, atravesó el desierto de Asia Central hasta Samarcanda, casi en la frontera con Afganistán. La niña tuvo que aprender otro idioma, el uzbeko. Pasó hambre. Trabajó duro en los campos de algodón y como mano de obra bélica. “A los niños de la guerra nos metieron en una fábrica de construcción de aviones. Con 17 años me dedicaba a soldar los esqueletos hasta que una compañera se quemó y nos pusieron de torneras”.

Cuatro años de penurias que finalizaron cuando, el 9 de mayo de 1945 –no olvida una fecha- las autoridades decidieron volver a reunir a los españoles evacuados. Araceli se reencontró con sus hermanas en Moscú; retomó los estudios que la convirtieron en ingeniero economista de ferrocarril y en funcionaria del Ministerio de Finanzas ruso. Y en Moscú se enamoró.

“Yo me quería casar con un español, fuera feo o guapo, porque yo aún tenía la idea de regresar a España y pensaba ‘si me caso con un ruso, me quedó aquí’. Al final me casé con el hijo de un minero de Sama de Langreo: Laureano Fernández, que además era muy guapo”, se ríe.

Revolucionaria española en Cuba
Y debería decirse aquí que la pareja comió perdices en la capital de la URSS, pero el nomadismo persiguió a Araceli hasta su jubilación. Con el estallido de la revolución cubana y el desembarco del ejército ruso en la isla, la Unión Soviética necesitaba de traductores. Y allá fue la familia Fernández; a la localidad cubana de Pinar del Rio donde Araceli se encargó de traducir las comunicaciones de los tanquistas.

Araceli, traductora en Cuba, entre dos técnicos cubano y ruso
Araceli, traductora en Cuba, entre dos técnicos cubano y ruso

“Cuando en el 62 estalló la crisis de los misiles, conocí al Che. El Comandante había bajado de la sierra. Era un hombre fuera de serie: inteligente, humano, caritativo… ¡Y además era guapísimo!” Cuenta Araceli que cuando se encontraron, Ernesto Che Guevara se interesó por la historia de los Niños de la Guerra. “Me preguntó por mis padres. Yo le conté que llevaba casi treinta años sin verlos, que no sabía nada de ellos. Y él me contestó: ‘Pero si Cuba no ha roto relaciones con España’. Al cabo de una semana mis padres estaban en La Habana”.

Araceli estaba embarazada de su segundo hijo cuando volvió a ver a sus padres en el aeropuerto José Martí. “Mi padre tenía 76 años, mi madre 71. Y yo al verlos bajar por la escalerilla del avión, sólo lloraba. Había pasado tanto tiempo”. Con ellos estuvo cuatro meses y otros cuatro años en La Habana. Después regresó a la capital rusa donde se colocó en Radio Moscú, hasta su jubilación.

“Mi marido yo volvimos en el 69 a España, de vacaciones. Pero la policía franquista no nos dejaba en paz. Nos interrogaban sobre nuestro pasado en Rusia y en Cuba. Así que hicimos cruz y ralla y decidimos que hasta que no muriese Franco no volveríamos a España”. Con la mala suerte de que el marido de Araceli falleció sólo dos meses antes de que lo hiciese el dictador. No pudo ver Laureano su deseo cumplido. Y la palentina regresó sola a su Gijón de adopción.

Hoy es toda una institución en Asturias: presidenta de la Asociación Niños de la Guerra. De los 1.100 que aquel 23 de septiembre de 1937 partieron de Gijón, hoy apenas quedan treinta. Pero en unos días volverán a reunirse en el monumento que se levantó cerca de El Musel desde el que zarpó aquel buque carguero rumbo a Leningrado. “Porque como dijo Julio Cesar –exclama Araceli- la unión hace la fuerza. Y tenemos que estar unidos, también en la solidaridad con quienes hoy necesitan a un país de emigrantes y exiliados como lo fui yo”.

Relator de la ONU: Gran parte de las evidencias de la masacre de Odesa fueron destruidas



RT 18/9/15
La ONU reconoce que gran parte de las evidencias de la masacre en Odesa, ocurrida el año pasado, fueron destruidas, según confirmó el relator especial sobre ejecuciones extrajudiciales de ese organismo, Christof Heyns. El analista internacional José Antonio Egido opina que la actitud que muestra Kiev respecto a la investigación de la masacre respondería a su interés de encubrir a los responsables.

Moscú llama la atención sobre la glorificación del nazismo en Letonia


El Comunista.net 19/9/15
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia ha vuelto a llamar la atención internacional sobre los casos de glorificación del nazismo en Letonia, reporta sputnik.

“Llamamos a la comunidad internacional a prestar atención al ensalzamiento del nazismo en Letonia”, declaró este sábado Konstantín Dolgov, comisionado de la Cancillería rusa para Derechos Humanos.
 
Dolgov se refirió a la inauguración en Letonia de un monumento a los ‘hermanos del bosque’ – nacionalistas letones– que actuaron en las décadas de los cuarenta y cincuenta y que en su mayoría eran antiguos miembros de la legión Waffen SS.

Los ‘hermanos del bosque’ son responsables de la muerte de entre 1.500 y 3.000 personas, incluidos civiles, recordó Dolgov.

Según se informó con anterioridad, la ceremonia de inauguración del monumento tuvo lugar el 11 de septiembre en la ciudad letona de Ile y reunió a unas 300 personas, incluidos altos cargos militares.

La presidenta del Seim (Parlamento) de Letonia, Inara Murniece, envió un saludo a los reunidos.

Según indicó Dolgov, las autoridades letonas no cesan en sus intentos por revisar los resultados de la II Guerra Mundial y las resoluciones del Tribunal Militar Internacional de Núremberg.
“Este hecho contrasta con los compromisos asumidos por Riga para hacer frente a las tendencias neonazis y xenófobas”, resumió el comisionado de la Cancillería rusa para Derechos Humanos.

Ramón Mercader, el hombre del piolet. Biografía del asesino de Trotsky


Ramón Mercader, el hombre del piolet. Biografía del asesino de Trotsky. Eduard Puigventós López. Prólogo de Josep Maria Solé i Sabaté

 Una biografía apasionante que se lee como una historia de espionaje y seducción, identidades falsas, complots, atentados frustrados, idealismo y traición. La vida del asesino catalán más relevante de la historia embarcará al lector en un viaje fascinante por Francia, la Unión Soviética, México y Cuba, con la guerra civil española, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría como telón de fondo, en la sanguinaria persecución de Lev Davidovich, Trotsky, hasta el crimen final, piolet en mano.

Rica en documentación, minuciosa, erudita y con sorprendentes fotografías inéditas, la ambiciosa investigación de Eduard Puigventós López, Ramón Mercader, el hombre del piolet, es una disquisición entre la heroicidad y la cobardía de un personaje de mil caras y a la vez el retrato cautivador de una época de grandes convulsiones políticas y enfrentamientos militares, en los que estaba en juego no solo la hegemonía mundial, sino también la idea misma del mundo.

«Nos centraremos en el asesino y analizaremos su personalidad y los hechos que le condujeron a ser quien fue: una persona fiel a una idea, que se inmoló creyendo que así contribuiría al surgimiento de un nuevo mundo. Intentaremos reconstruir su vida anterior al atentado para comprender el porqué del mismo; la vida posterior, para analizar las consecuencias y el claro componente ideológico que mantuvo hasta sus últimos días.»

EDUARD PUIGVENTÓS LÓPEZ
(Rubí, 1984). Doctor en Historia Contemporánea y máster en Historia Comparada por la UAB. Ha colaborado en el proyecto El coste humano de la Guerra Civil en Catalunya del Centro de Historia Contemporánea de Cataluña y en varias iniciatives de carácter histórico para el Ayuntamiento de Rubí. Ha publicado cinco libros: Els catalans a les guerres del món y Tornarem a vèncer, con Ara Llibres; Complot contra Companys, con la Sociedad Catalana de Estudios Históricos, filial del IEC; L’època contemporània. Del segle XIX al XX, vol. 5 de la Història de Catalunya il·lustrada per Pilarín Bayés; y La festa dels Xatos, con el Ayuntamiento de Rubí.

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domingo, 16 de agosto de 2015

Una ceutí coronel del ejercito ruso


Francisco Sánchez Montoya en Historia de Ceuta y el protectorado español 16/8/15 
Cuando la ceutí África de las Heras cursaba sus estudios primarios en el Colegio de la Inmaculada, pocos podían pensar que acabaría sus días en Rusia con el grado de coronel. Nació el 27 de abril de 1909, al final de la actual calle Real -por aquel entonces Soberanía nacional- poco antes de llegar a la actual Plaza de Maestranza. Muy joven se marchó a la península, no sabemos exactamente cuándo fue, pero según algunos testimonios como el de Santiago Carrillo ella participó en la preparación de la huelga general de octubre de 1934 en Asturias. Tras militar en el PSOE y el PSUC fue captada por el servicio de información soviético (NKVD) durante la guerra civil española.

Estuvo implicada en el asesinato de Trotsky, participó como guerrillera en la URSS durante la Segunda Guerra Mundial, y fue una decisiva agente del KGB durante la guerra fría en Latinoamérica. Alcanzó el grado de coronel del KGB y está considerada una figura legendaria de los servicios de inteligencia de la extinta Unión Soviética.

Murió en 1988 y está enterrada en Moscú. África de las Heras fue condecorada por la Unión Soviética en varias ocasiones y terminó su carrera en los servicios secretos soviéticos como instructora de espías. África murió en Moscú el 8 de marzo, Día de la Mujer, de 1988 con el grado de coronel. Fue enterrada con honores militares en el cementerio de Kuntsevskoe.

África de las Heras fue la espía española más activa al servicio de la URSS durante cerca de medio siglo. María Pávlovna, María de la Sierra, Ivonne, Znoi, Patricia y Patria son algunos de los nombres que utilizó. Esta espía ceutí obtuvo numerosas condecoraciones de la URSS.

En 1956, Moscú envía a un nuevo jefe de espionaje para la zona, al qué África va a esperar a Buenos Aires. Ese mismo año, en aras del trabajo conjunto en favor de la URSS, se casará con él. Se trataba de Valentino Marchetti, en realidad Giovanni Antonio Bertoni, un italiano que huyó a la URSS en 1925 y volvió a Italia en 1944 para organizar una red de espionaje. Aunque en Moscú sostienen que, a pesar de ser un matrimonio de conveniencia, tuvieron una feliz vida familiar. Tras fallecer su marido, regresó aparentemente a Moscú en el otoño de 1967, pero salió al extranjero al menos en tres oportunidades más –en dos ocasiones, a Uruguay–, y el fin de su carrera como espía coincidió con el comienzo de su labor como instructora de agentes, en 1971, aunque permaneció en el KGB hasta 1985.

Durante la II Guerra Mundial, terminó unos cursos de radio y sirvió en un destacamento guerrillero donde le entregaron dos granadas, una pistola y un puñal: si corría peligro de ser tomada prisionera debía utilizar las granadas para destruir el radiotransmisor y el libro de claves antes de suicidarse. Lanzada en paracaídas, actuó en la retaguardia alemana a partir de mayo de 1942. Tras sus hazañas de guerra, en 1944 regresó a Moscú e ingreso en uno de los destacamentos del Comisariado de Seguridad de la URSS.

A finales de enero de 1946 pasa en automóvil de Berlín a París, donde se establece haciéndose pasar por refugiada. Un año después cruza la frontera franco-española, pero entonces Moscú decide enviarla a Uruguay, hacia donde parte en diciembre de 1948 y donde se establece como modista para no levantar recelos. Un año más tarde de su llegada se casa con el escritor uruguayo Felisberto Hernández. El matrimonio duró tres años hasta que se divorciaron. Luego se volvió a casar con un otro agente de la KGB, italiano, llamado Valentino Marchetti.

Ambos abrieron, como pantalla para sus actividades, una casa de compra y venta de antigüedades en el casco viejo de la ciudad de Montevideo. El Jefe del espionaje Vladimir Stanchenko confirmó la gran importancia de la ceutí en el entramado de la KGB al revelar, en julio de 1993, al diario El País que “después de la guerra, y hasta mediados de los años 70 fue responsable en Europa y América Latina de todo el entramado político.

SU TÍO, ALCALDE DE CEUTA
Julián Francisco de las Heras Jiménez, tío de África fue alcalde de Ceuta, entre 1907 y 1909, de profesión abogado. Fue asesinado el 11 de abril de 1936, sobre la una de la madrugada, de tres disparos, en una de las pronunciadas curvas de la calle Canalejas, cuando regresaba del Casino Africano. Según los diarios locales de esos días una expropiación de terrenos se barajó como móvil del asesinato. Tuvo una vida política muy activa, y cuando en 1931 se convocan elecciones municipales para el 12 de abril. Se presentó bajo las siglas del partido Concentración Monárquica Conservador. No obteniendo, los votos necesarios para poder ocupar un escaño en el nuevo ayuntamiento bajo la República. A Patria, seudónimo con el que África firmó sus informes cifrados a Moscú después de la II Guerra Mundial, parecían gustarle los mitos e inexactitudes. Por ejemplo, lo explica su autor, en Rusia se decía que era hija del general Manuel de las Heras. Quizá le parecía más interesante y romántico hacerse pasar por la hija de su tío, muerto en diciembre de 1930 a consecuencia de las heridas de bala que recibió cuando se enfrentó a los sublevados republicanos de Jaca. 

¿África de las Heras, implicada en el asesinato a Trotsky?
Ramón Mercader, el asesino de Trotsky, fue amigo de África, y los documentos demuestran que estuvo implicada. Se conoce mucho la implicación de Caridad y Ramón Mercader en este asesinato en México, en 1940, y nada se conocía de la implicación de África en este operativo. Aunque ella no participó en la fase final que acabó con su vida, sí formó parte de todo el dispositivo de vigilancia y observación sobre Trotsky durante varios meses.

Stalin había dado la orden de asesinar a Trotski. Ella tomó una decisión en un momento determinado, en la Guerra Civil, pasando a trabajar con la Unión Soviética. Aunque estaba convencida de lo que iba a hacer, creo que se sacrificó tanto a la causa que en los últimos años de su vida se dio cuenta de eso. Su vida estuvo ligada a imposiciones de su vida clandestina.

Para que esta ceutí, fuera una espía tan destacada debería tener unas características especiales, que le hicieran ser diferente al resto. ¿Cuáles eran? Se trataba de una mujer inteligente, tenaz, muy comprometida políticamente, fría y calculadora, discreta, prudente… Eso le ayudó mucho en su labor. Era una comunista contumaz, convencida de su causa.

África mantenía una estrecha amistad con los compañeros comunistas españoles, Caridad Mercader y Ramón Mercader (madre e hijo), para llevar a cabo el plan. Ramón se había trasladado a Nueva York y de allí a México con el pasaporte de un brigadista canadiense fallecido, Frank Jackson, en septiembre de 1939.

Aunque la casa en la que vivía Trotsky estaba fuertemente custodiada, Ramón Mercader (conocido con el alias de «Jacques Mornard» lograría infiltrarse en su círculo ganándose la confianza de una de las secretarias de Trotsky, Silvia Ageloff, con la que incluso mantuvo un noviazgo formal premeditado y planeado para perpetrar el magnicidio. La tarde del asesinato, Trotsky se encontraba trabajando en su despacho cuando Mercader apareció con mal aspecto alrededor de las 17:20.

A pesar de quejarse de sed, llevaba sombrero y portaba un abrigo. Solicitó ver a Trotski para mostrarle un artículo. Con este pretexto subió al despacho y, mientras este se hallaba sentado, se acercó a él por la espalda y le clavó salvajemente un piolet en la cabeza, que extrajo de un bolsillo del abrigo. El grito de Trotski se oyó como un estruendo en toda la casa; sus custodios acudieron rápidamente pero no se pudo hacer nada. Logró derribar a su asaltante, salir de la habitación y comunicar a su esposa la identidad del asaltante antes de caer desvanecido. Cayó en coma y falleció al día siguiente, 21 de agosto de 1940, en un hospital de la Cruz Verde. Cabe señalar que a sus exequias, celebradas en la capital mexicana, asistieron cerca de trescientas mil personas, en una ciudad que por aquel entonces contaba con unos cuatro millones de habitantes. Su asesino fue condenado a diecinueve años de prisión; liberado en 1960, la Unión Soviética le otorgó la condecoración de Héroe de la Unión Soviética.

María Pávlovna, Ivonne, Znoi, Patricia, Patria…
María Pávlovna, Ivonne, Znoi, Patricia y Patria son algunos de los nombres que utilizó África de las Heras en su faceta como espía en el KGB. Ella ha sido protagonista de varios libros, – incluso me atrevo apuntar que el libro “Tiempo entre Costuras”, en ciertos aspectos, tiene algo de nuestra paisana África. El periodista Javier Juárez, es una de las personas que mejor conoce su vida, él escribió un exitoso libro titulado “Patria. Una española en el KGB”.

Manifestó que esta ceutí, fue una espía muy importante a nivel internacional. Juárez detalla cómo llevó a cabo la compleja investigación para escribir esta obra y dejar fiel testimonio de quien fue una de las agentes con mayor relevancia internacional. A medida que iba investigando, me di cuenta de que se trataba de una vida apasionante, eso fue lo que me llevó a seguir con la investigación, a narrarla en un libro y a publicarla.

Cuando empecé a investigar no había casi nada publicado sobre ella. Había una fuente de información que desgraciadamente sigue vetada, son los archivos de Moscú del KGB. Esa fuente, que es oficial, es discutible hasta cierto punto porque no todo lo que consta en este tipo de archivos, lo digo por experiencia, es verídico. No obstante ahí teníamos una veta, un filón, que desgraciadamente no se puede consultar. A medida que fui investigando, pude entrevistar a personas que bien directa o indirectamente la habían conocido.

Trabajé en archivos españoles, el Histórico Nacional y en el de la Guerra Civil de Salamanca y después contacté en Uruguay, que fue el país donde estuvo más tiempo además de en España, con personas que la conocieron directamente. Esa mezcla de archivos, entrevistas y algunos artículos sueltos, me sirvió para reconstruir el puzzle.

La familia de las Heras era muy conocida e importante en Ceuta, pero sólo hay familiares en un grado bastante lejano. Tuvo una hermana, que se llamaba Virtudes, que murió en Tánger. El espionaje por sí mismo no es un elemento suficientemente atractivo como para escribir un libro sobre alguien. Pero en el caso de África se da una serie de circunstancias muy singulares y particulares.

En primer lugar, que fuera mujer, algo que no es frecuente en los servicios de inteligencia, menos aún en los soviéticos, que estaban bastante dominados por los hombres. Lo segundo que me llamó la atención fue que África llegó a ser nada menos que coronel en el KGB.

África de las Heras llegó a ser coronel en la KG. Fue reconocida por sus jefes en Moscú. Eso dice mucho de ella, por el hecho de cómo fue reconocida por sus jefes en Moscú porque no era en absoluto fácil ser coronel del KGB en los años de la Guerra Fría. Sólo gente de la máxima confianza o personas que prestaron grandes servicios a Inteligencia llegaba a ese grado. De hecho sólo hay dos españoles que lo fueron, uno es ella y el otro Ramón Mercader

domingo, 9 de agosto de 2015

Temen censura en Rumanía por una ley de memoria histórica

Antonescu y Sima - El fascismo en Rumania
AFP | 9/08/2015
¿Se pueden leer las obras de Emile Cioran o mencionar a Mircea Eliade sin exponerse a una condena por exaltación del fascismo? Una ley de memoria histórica adoptada por Bucarest suscita un fuerte debate sobre un pasado con el que Rumanía aún no se ha reconciliado.

El texto, aprobado recientemente por una gran mayoría en el Parlamento rumano, prohíbe el negacionismo y las organizaciones y símbolos fascistas, así como el culto a personajes culpables de genocidio o de crímenes contra la humanidad.

Destinada a corregir las lagunas e imprecisiones de un primer texto aprobado en 2002, la nueva ley pone de manifiesto la participación de Rumanía en el Holocausto, una sombría página en su historia, que Bucarest solo reconoció en 2004.

Según el informe de una comisión internacional de historiadores dirigida por el premio Nobel de la Paz Elie Wiesel, entre 280.000 y 380.000 judíos rumanos y ucranianos, así como 11.000 gitanos murieron bajo el régimen pronazi del mariscal Ion Antonescu en los territorios controlados por Rumanía entre 1940 y 1944.

- Asumir la Historia -
"Los rumanos deben asumir su historia y aceptar el hecho de que el gobierno de Antonescu fue responsable de crímenes contra la humanidad", señala a la AFP Alexandru Florian, director del Instituto de Estudios del Holocausto, responsable de este texto junto a tres diputados rumanos.

La ley explicita por primera vez que "la Guardia de Hierro fue un movimiento fascista (...) y castiga la promoción de mensajes procedentes de personajes que se adhirieron a la ideología de esa organización", responsable de varios asesinatos políticos y multitud de atrocidades cometidas contra los judíos, añade.

Pero entre esos simpatizantes hubo numerosos intelectuales rumanos del periodo de entreguerras, como el filósofo Emile Cioran y el historiador de las religiones Mircea Eliade, que en su juventud apoyaron a la Guardia de Hierro.

- ¿Prohibido leer? -
La nueva ley ha despertado una fuerte polémica en Rumanía. Varios escritores y analistas han manifestado su temor de que, de ahora en adelante, no se pueda leer o citar las obras de estos últimos u otros grandes autores de la literatura rumana.

"No quiero volver a vivir bajo el azote de la prohibición cultural, con la que ya crecí durante el régimen comunista", escribía en su blog el respetado escritor Andrei Plesu.

"No quiero ser considerado sospechoso ni si leo a Jean-Paul Sartre (escritor francés conocido por sus tendencias marxistas) ni si admiro el talento de Cioran", añadió, subrayando que leer a dichos autores no equivale a "simpatizar con las opciones discutibles de su vida pública".

La editorialista Clarice Dinu, del diario Gandul, teme que "organizar debates sobre esos temas o mencionar en Facebook a personas incriminadas por esa ley" puedan ser penados a partir de ahora, y critica la posible figura de los eventuales "policías de internet" que deberán vigilar el respeto a la nueva norma.

- 'No es censura' -
Alexandru Florian quiere disipar estos temores y se niega a hablar de "censura".

"La libertad de informarse y expresarse no están en cuestión. Solo se prohibirán los mensajes de carácter antisemita y racista o el culto a criminales de guerra", asegura.

El historiador Adrian Niculescu, por su parte, celebra la adopción de la ley, asegurando que los apasionados de la historia o de la literatura no tienen nada que temer.

"Todas las obras citadas en el marco de este debate seguirán siendo publicadas, pero con notas críticas explicando el contexto en el que fueron escritas", indica a la AFP, precisando que "en casi toda Europa existen leyes similares".

Desde el estallido de la polémica, los comentarios en internet calificando de "patriotas" a los miembros y simpatizantes de la Guardia de Hierro, principalmente por su oposición al comunismo, se han multiplicado.

Pero Florian espera que la ley acabe por "restringir las manifestaciones de la extrema derecha y permita rendir homenaje como es debido a la memoria de las víctimas del Holocausto".