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martes, 20 de octubre de 2015

Budapest homenajea al "ángel" Sanz Briz por salvar la vida de 5.200 judíos

Monolito en memoria de Ángel Sanz Briz cuyo texto dice: Ángel Sanz Briz (1910-1980), "Justo entre las naciones", descubierto hoy en Budapest en un acto en el que la capital húngara ha dedicado una calle al conocido como "ángel de Budapest" para rendirle homenaje e inmortalizar sus actos. El diplomático español se enfrentó a un régimen terrible y logró salvar la vida de 5.200 judíos en la Hungría de la II Guerra Mundial. EFE

EFE Budapest
Un Schindler español. Un ángel en Budapest. Un diplomático que se enfrentó a un régimen terrible y logró salvar la vida de 5.200 judíos en la Hungría de la II Guerra Mundial. Hoy, la capital húngara ha dedicado una calle a Ángel Sanz Briz para rendirle homenaje e inmortalizar sus actos.

"Sanz Briz demostró que uno se puede enfrentar a un régimen peligrosísimo y tremendamente agresivo, enfrentarse a un régimen de esas características y lograr salvar a personas inocentes", explicó a Efe su hijo, Juan Carlos, que participó en el acto de hoy junto a otros miembros de la familia.

La nueva avenida "Ángel Sanz Briz" está situada en el tercer distrito de la capital húngara, una zona residencial en el norte de Budapest.

Allí, una placa y un monolito descubiertos este viernes en un acto solemne recuerdan al "ángel de Budapest", como es conocido este embajador que salvó la vida de 5.200 judíos húngaros.

Sanz Briz (1910-1980) logró que las autoridades húngaras reconocieran su derecho a proteger a 200 judíos de origen sefardí y luego fue ampliando ese número, multiplicando los permisos con una simple treta: que el número del documento nunca excediera esa cifra.

El diplomático no sólo emitió pasaportes y cartas de protección, sino que alquiló casas como si fueran anexos de la embajada para que los judíos que allí se refugiaban estuvieran bajo la protección diplomática de España y evitar que cayeran en manos del régimen pro nazi que tomó el poder en Hungría en 1944.

"Lo que hizo fue no mirar para otro lado y hacer todo lo posible para salvar el mayor número posible de judíos, con muy pocos recursos y sin la autorización expresa del Gobierno español", recordó su hijo.

Por ello, Israel le otorgó en 1968 el título de "Justo entre las Naciones", que se concede a quienes ayudaron a salvar a judíos durante el Holocausto nazi.

La dictadura del general Franco no le autorizó en aquel momento a viajar a Israel para recibir esta distinción.

"Lo importante sería que esto inspirase a otras personas en los conflictos que hay actualmente" opinó Juan Carlos Sanz Briz.

En el acto de hoy, el secretario de Estado de Exteriores, Ignacio Ybáñez, alabó lo que hizo Sanz Briz y lamentó que "apenas recibió reconocimiento en su vida por su labor salvadora en Budapest".

También participaron en la ceremonia del alcalde de Budapest, István Tarlós, y el embajador de España en la capital húngara, José Ángel López Jorrin.

La persona del diplomático no es tan conocida en Hungría como la de otros salvadores, como el sueco Raoul Wallenberg, que salvó a más de 50.000 judíos, aunque sí existen en Budapest varias placas conmemorativas que recuerdan lo que hizo el español.

En el jardín de la gran sinagoga de la capital húngara, los nombres del español y del sueco aparecen juntos, como dos personajes que salvaron la vida de miles de judíos húngaros.

"Eso fue una cosa que sucedió sin nuestra intervención, la sinagoga pensó que era correcto rendirle ese homenaje", dijo el hijo del diplomático.

La familia nunca interviene activamente en las iniciativas dirigidas para recordar el embajador, conforme a lo que él mismo pregonaba de "no alardear de este tema".

"Consideró que había hecho lo que debía hacer", contó Juan Carlos Sanz Briz.

"Hungría rinde homenaje a la memoria de este excelente diplomático, estaremos siempre agradecidos a Ángel Sanz Briz por la extraordinaria labor humanitaria que desempeñó más allá de sus obligaciones y a través de su persona rendimos tributo a España y a sus ciudadanos por todas las vidas que salvó su compatriota".

Así se expresó el vicepresidente del Parlamento de Budapest, Gergely Gulyás, en el acto en el que participaron miembros de la familia, políticos, particulares y algunos de los que fueron salvados por sanz Briz de la deportación a los campos de exterminio nazis.

El Gobierno húngaro ya había rendido honores en 1994 a la labor del diplomático español, cuando el recientemente fallecido presidente Árpád Göncz le condecoró de forma póstuma con la Orden de Mérito de la República Húngara.

Durante la II Guerra Mundial, los nazis y sus aliados húngaros deportaron y asesinaron en Hungría a más de 400.000 judíos.

La comunidad hebrea de Hungría, actualmente de unas 100.000 personas, es una de las más grandes de la UE, solo por detrás de Francia, Reino Unido y Alemania.

Marcelo Nagy

domingo, 20 de septiembre de 2015

Relator de la ONU: Gran parte de las evidencias de la masacre de Odesa fueron destruidas



RT 18/9/15
La ONU reconoce que gran parte de las evidencias de la masacre en Odesa, ocurrida el año pasado, fueron destruidas, según confirmó el relator especial sobre ejecuciones extrajudiciales de ese organismo, Christof Heyns. El analista internacional José Antonio Egido opina que la actitud que muestra Kiev respecto a la investigación de la masacre respondería a su interés de encubrir a los responsables.

Ramón Mercader, el hombre del piolet. Biografía del asesino de Trotsky


Ramón Mercader, el hombre del piolet. Biografía del asesino de Trotsky. Eduard Puigventós López. Prólogo de Josep Maria Solé i Sabaté

 Una biografía apasionante que se lee como una historia de espionaje y seducción, identidades falsas, complots, atentados frustrados, idealismo y traición. La vida del asesino catalán más relevante de la historia embarcará al lector en un viaje fascinante por Francia, la Unión Soviética, México y Cuba, con la guerra civil española, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría como telón de fondo, en la sanguinaria persecución de Lev Davidovich, Trotsky, hasta el crimen final, piolet en mano.

Rica en documentación, minuciosa, erudita y con sorprendentes fotografías inéditas, la ambiciosa investigación de Eduard Puigventós López, Ramón Mercader, el hombre del piolet, es una disquisición entre la heroicidad y la cobardía de un personaje de mil caras y a la vez el retrato cautivador de una época de grandes convulsiones políticas y enfrentamientos militares, en los que estaba en juego no solo la hegemonía mundial, sino también la idea misma del mundo.

«Nos centraremos en el asesino y analizaremos su personalidad y los hechos que le condujeron a ser quien fue: una persona fiel a una idea, que se inmoló creyendo que así contribuiría al surgimiento de un nuevo mundo. Intentaremos reconstruir su vida anterior al atentado para comprender el porqué del mismo; la vida posterior, para analizar las consecuencias y el claro componente ideológico que mantuvo hasta sus últimos días.»

EDUARD PUIGVENTÓS LÓPEZ
(Rubí, 1984). Doctor en Historia Contemporánea y máster en Historia Comparada por la UAB. Ha colaborado en el proyecto El coste humano de la Guerra Civil en Catalunya del Centro de Historia Contemporánea de Cataluña y en varias iniciatives de carácter histórico para el Ayuntamiento de Rubí. Ha publicado cinco libros: Els catalans a les guerres del món y Tornarem a vèncer, con Ara Llibres; Complot contra Companys, con la Sociedad Catalana de Estudios Históricos, filial del IEC; L’època contemporània. Del segle XIX al XX, vol. 5 de la Història de Catalunya il·lustrada per Pilarín Bayés; y La festa dels Xatos, con el Ayuntamiento de Rubí.

La Librería de Cazarabet
http://ww.cazarabet.com

domingo, 16 de agosto de 2015

Una ceutí coronel del ejercito ruso


Francisco Sánchez Montoya en Historia de Ceuta y el protectorado español 16/8/15 
Cuando la ceutí África de las Heras cursaba sus estudios primarios en el Colegio de la Inmaculada, pocos podían pensar que acabaría sus días en Rusia con el grado de coronel. Nació el 27 de abril de 1909, al final de la actual calle Real -por aquel entonces Soberanía nacional- poco antes de llegar a la actual Plaza de Maestranza. Muy joven se marchó a la península, no sabemos exactamente cuándo fue, pero según algunos testimonios como el de Santiago Carrillo ella participó en la preparación de la huelga general de octubre de 1934 en Asturias. Tras militar en el PSOE y el PSUC fue captada por el servicio de información soviético (NKVD) durante la guerra civil española.

Estuvo implicada en el asesinato de Trotsky, participó como guerrillera en la URSS durante la Segunda Guerra Mundial, y fue una decisiva agente del KGB durante la guerra fría en Latinoamérica. Alcanzó el grado de coronel del KGB y está considerada una figura legendaria de los servicios de inteligencia de la extinta Unión Soviética.

Murió en 1988 y está enterrada en Moscú. África de las Heras fue condecorada por la Unión Soviética en varias ocasiones y terminó su carrera en los servicios secretos soviéticos como instructora de espías. África murió en Moscú el 8 de marzo, Día de la Mujer, de 1988 con el grado de coronel. Fue enterrada con honores militares en el cementerio de Kuntsevskoe.

África de las Heras fue la espía española más activa al servicio de la URSS durante cerca de medio siglo. María Pávlovna, María de la Sierra, Ivonne, Znoi, Patricia y Patria son algunos de los nombres que utilizó. Esta espía ceutí obtuvo numerosas condecoraciones de la URSS.

En 1956, Moscú envía a un nuevo jefe de espionaje para la zona, al qué África va a esperar a Buenos Aires. Ese mismo año, en aras del trabajo conjunto en favor de la URSS, se casará con él. Se trataba de Valentino Marchetti, en realidad Giovanni Antonio Bertoni, un italiano que huyó a la URSS en 1925 y volvió a Italia en 1944 para organizar una red de espionaje. Aunque en Moscú sostienen que, a pesar de ser un matrimonio de conveniencia, tuvieron una feliz vida familiar. Tras fallecer su marido, regresó aparentemente a Moscú en el otoño de 1967, pero salió al extranjero al menos en tres oportunidades más –en dos ocasiones, a Uruguay–, y el fin de su carrera como espía coincidió con el comienzo de su labor como instructora de agentes, en 1971, aunque permaneció en el KGB hasta 1985.

Durante la II Guerra Mundial, terminó unos cursos de radio y sirvió en un destacamento guerrillero donde le entregaron dos granadas, una pistola y un puñal: si corría peligro de ser tomada prisionera debía utilizar las granadas para destruir el radiotransmisor y el libro de claves antes de suicidarse. Lanzada en paracaídas, actuó en la retaguardia alemana a partir de mayo de 1942. Tras sus hazañas de guerra, en 1944 regresó a Moscú e ingreso en uno de los destacamentos del Comisariado de Seguridad de la URSS.

A finales de enero de 1946 pasa en automóvil de Berlín a París, donde se establece haciéndose pasar por refugiada. Un año después cruza la frontera franco-española, pero entonces Moscú decide enviarla a Uruguay, hacia donde parte en diciembre de 1948 y donde se establece como modista para no levantar recelos. Un año más tarde de su llegada se casa con el escritor uruguayo Felisberto Hernández. El matrimonio duró tres años hasta que se divorciaron. Luego se volvió a casar con un otro agente de la KGB, italiano, llamado Valentino Marchetti.

Ambos abrieron, como pantalla para sus actividades, una casa de compra y venta de antigüedades en el casco viejo de la ciudad de Montevideo. El Jefe del espionaje Vladimir Stanchenko confirmó la gran importancia de la ceutí en el entramado de la KGB al revelar, en julio de 1993, al diario El País que “después de la guerra, y hasta mediados de los años 70 fue responsable en Europa y América Latina de todo el entramado político.

SU TÍO, ALCALDE DE CEUTA
Julián Francisco de las Heras Jiménez, tío de África fue alcalde de Ceuta, entre 1907 y 1909, de profesión abogado. Fue asesinado el 11 de abril de 1936, sobre la una de la madrugada, de tres disparos, en una de las pronunciadas curvas de la calle Canalejas, cuando regresaba del Casino Africano. Según los diarios locales de esos días una expropiación de terrenos se barajó como móvil del asesinato. Tuvo una vida política muy activa, y cuando en 1931 se convocan elecciones municipales para el 12 de abril. Se presentó bajo las siglas del partido Concentración Monárquica Conservador. No obteniendo, los votos necesarios para poder ocupar un escaño en el nuevo ayuntamiento bajo la República. A Patria, seudónimo con el que África firmó sus informes cifrados a Moscú después de la II Guerra Mundial, parecían gustarle los mitos e inexactitudes. Por ejemplo, lo explica su autor, en Rusia se decía que era hija del general Manuel de las Heras. Quizá le parecía más interesante y romántico hacerse pasar por la hija de su tío, muerto en diciembre de 1930 a consecuencia de las heridas de bala que recibió cuando se enfrentó a los sublevados republicanos de Jaca. 

¿África de las Heras, implicada en el asesinato a Trotsky?
Ramón Mercader, el asesino de Trotsky, fue amigo de África, y los documentos demuestran que estuvo implicada. Se conoce mucho la implicación de Caridad y Ramón Mercader en este asesinato en México, en 1940, y nada se conocía de la implicación de África en este operativo. Aunque ella no participó en la fase final que acabó con su vida, sí formó parte de todo el dispositivo de vigilancia y observación sobre Trotsky durante varios meses.

Stalin había dado la orden de asesinar a Trotski. Ella tomó una decisión en un momento determinado, en la Guerra Civil, pasando a trabajar con la Unión Soviética. Aunque estaba convencida de lo que iba a hacer, creo que se sacrificó tanto a la causa que en los últimos años de su vida se dio cuenta de eso. Su vida estuvo ligada a imposiciones de su vida clandestina.

Para que esta ceutí, fuera una espía tan destacada debería tener unas características especiales, que le hicieran ser diferente al resto. ¿Cuáles eran? Se trataba de una mujer inteligente, tenaz, muy comprometida políticamente, fría y calculadora, discreta, prudente… Eso le ayudó mucho en su labor. Era una comunista contumaz, convencida de su causa.

África mantenía una estrecha amistad con los compañeros comunistas españoles, Caridad Mercader y Ramón Mercader (madre e hijo), para llevar a cabo el plan. Ramón se había trasladado a Nueva York y de allí a México con el pasaporte de un brigadista canadiense fallecido, Frank Jackson, en septiembre de 1939.

Aunque la casa en la que vivía Trotsky estaba fuertemente custodiada, Ramón Mercader (conocido con el alias de «Jacques Mornard» lograría infiltrarse en su círculo ganándose la confianza de una de las secretarias de Trotsky, Silvia Ageloff, con la que incluso mantuvo un noviazgo formal premeditado y planeado para perpetrar el magnicidio. La tarde del asesinato, Trotsky se encontraba trabajando en su despacho cuando Mercader apareció con mal aspecto alrededor de las 17:20.

A pesar de quejarse de sed, llevaba sombrero y portaba un abrigo. Solicitó ver a Trotski para mostrarle un artículo. Con este pretexto subió al despacho y, mientras este se hallaba sentado, se acercó a él por la espalda y le clavó salvajemente un piolet en la cabeza, que extrajo de un bolsillo del abrigo. El grito de Trotski se oyó como un estruendo en toda la casa; sus custodios acudieron rápidamente pero no se pudo hacer nada. Logró derribar a su asaltante, salir de la habitación y comunicar a su esposa la identidad del asaltante antes de caer desvanecido. Cayó en coma y falleció al día siguiente, 21 de agosto de 1940, en un hospital de la Cruz Verde. Cabe señalar que a sus exequias, celebradas en la capital mexicana, asistieron cerca de trescientas mil personas, en una ciudad que por aquel entonces contaba con unos cuatro millones de habitantes. Su asesino fue condenado a diecinueve años de prisión; liberado en 1960, la Unión Soviética le otorgó la condecoración de Héroe de la Unión Soviética.

María Pávlovna, Ivonne, Znoi, Patricia, Patria…
María Pávlovna, Ivonne, Znoi, Patricia y Patria son algunos de los nombres que utilizó África de las Heras en su faceta como espía en el KGB. Ella ha sido protagonista de varios libros, – incluso me atrevo apuntar que el libro “Tiempo entre Costuras”, en ciertos aspectos, tiene algo de nuestra paisana África. El periodista Javier Juárez, es una de las personas que mejor conoce su vida, él escribió un exitoso libro titulado “Patria. Una española en el KGB”.

Manifestó que esta ceutí, fue una espía muy importante a nivel internacional. Juárez detalla cómo llevó a cabo la compleja investigación para escribir esta obra y dejar fiel testimonio de quien fue una de las agentes con mayor relevancia internacional. A medida que iba investigando, me di cuenta de que se trataba de una vida apasionante, eso fue lo que me llevó a seguir con la investigación, a narrarla en un libro y a publicarla.

Cuando empecé a investigar no había casi nada publicado sobre ella. Había una fuente de información que desgraciadamente sigue vetada, son los archivos de Moscú del KGB. Esa fuente, que es oficial, es discutible hasta cierto punto porque no todo lo que consta en este tipo de archivos, lo digo por experiencia, es verídico. No obstante ahí teníamos una veta, un filón, que desgraciadamente no se puede consultar. A medida que fui investigando, pude entrevistar a personas que bien directa o indirectamente la habían conocido.

Trabajé en archivos españoles, el Histórico Nacional y en el de la Guerra Civil de Salamanca y después contacté en Uruguay, que fue el país donde estuvo más tiempo además de en España, con personas que la conocieron directamente. Esa mezcla de archivos, entrevistas y algunos artículos sueltos, me sirvió para reconstruir el puzzle.

La familia de las Heras era muy conocida e importante en Ceuta, pero sólo hay familiares en un grado bastante lejano. Tuvo una hermana, que se llamaba Virtudes, que murió en Tánger. El espionaje por sí mismo no es un elemento suficientemente atractivo como para escribir un libro sobre alguien. Pero en el caso de África se da una serie de circunstancias muy singulares y particulares.

En primer lugar, que fuera mujer, algo que no es frecuente en los servicios de inteligencia, menos aún en los soviéticos, que estaban bastante dominados por los hombres. Lo segundo que me llamó la atención fue que África llegó a ser nada menos que coronel en el KGB.

África de las Heras llegó a ser coronel en la KG. Fue reconocida por sus jefes en Moscú. Eso dice mucho de ella, por el hecho de cómo fue reconocida por sus jefes en Moscú porque no era en absoluto fácil ser coronel del KGB en los años de la Guerra Fría. Sólo gente de la máxima confianza o personas que prestaron grandes servicios a Inteligencia llegaba a ese grado. De hecho sólo hay dos españoles que lo fueron, uno es ella y el otro Ramón Mercader

viernes, 1 de mayo de 2015

Acto 2 de mayo de 2015. En el aniversario de la Tragedia de Odessa

 
 
April 29, 2015 Vera Rodionova
El de 2 de mayo de 2015, en el primer aniversario de la tragedia de Odessa en Madrid en la plaza frente al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Calle de Santa Isabel, 52) se realizará un acto memorial y una intervención artistica en vivo, pintor Cinabrio Qijano realizará un mural en un lienzo de gran tamaño. En el acto participarán pintores, musicos, poetas, actores de teatro y artistas de otros generos de España y otros paises europeos con la denuncia de la rehabilitación y resurgimiento del fascismo y nazismo en Europa en el siglo XXI.
 
El acto memorial se organiza por iniciativa de la organización de resistencia de la ciudad de Odessa, el movimiento antifascista internacional "Esencia del Tiempo" y el grupo de arte contemopraneo D. O. / T.E.G.C.I.
 
En menoria de las victimas de la tragedia de Odessa del 2 de mayo de 2014, del genocidio que se está realizando en estos momentos en Donbass, victimas de las represiones politicas que se llevan a cabo en Kiev y en el resto del territorio de Ucrania. Puede leer mas en el manifiesto.
 
Estas obras pondrían un inicio a la colección de obras gráficas, pinturas, poesia y materiales audiovisuales, que posteriormente se expondrán en varias ciudades de Europa y la clausura se realizará el 2 de mayo de 2016 en un museo de la ciudad de Donetsk.
 
Para esto pedimos participación en este acto memorial de toda la gente solidaria con la lucha antifascista, que será la primera de una serie de actos que se celebrarán en diferentes ciudades de Europa el día 2 de cada mes, empezndo con este acto el dia del primer aniversario de la tragedia.
 
Lugar y horario:
Frente a la escultura de Alberto Sanchez
"El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella"
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Calle de Santa Isabel, 52 Madrid (Pla. Doctor Drumen con calle Sánchez Bustillo)
Sabado, 2 de mayo de 2015 de 18 a 21 hora
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По обращению одесской общественной организации сопротивления “Голос Одессы”, международное гражданское антифашистское движение «Суть Времени» и группа D. O. / T.E.G.C.I. проведут мемориальную акцию с участием художников, артистов, интеллектуалов и людей искусства всего мира, поддерживающих антифашистскую борьбу на Украине, и положат основу коллекции произведений исскуства в знак солидарности с антифашистской борьбой на Украине.

Просим всех не равнодушных людей принять участие в этой мемориальной акции в день первой годовщины Одесской Трагедии, которая будет первой из серии акций, проводимых 2 числа каждого месяца в разных городах Европы.
2 мая 2015 в Мадриде, на площади у Национального Музея Цетр Современного Искусства Королева София (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía) художником Синабрио Кихано будет написана картина на холсте большого формата, посвященная Одесским событиям и сопротивлению Донбасса, под аккомпанемент музыкальных произведений, прозвучат стихи в прочтении их авторов, специально посвященных событиям на Украине, в знак протеста и осуждения реабилитации фашизма и нацизма в Европе в XXI веке. Подробнее вы можете прочитать в манифесте.
 
Эти произведения лягут в основу коллекции графических и аудио-визуальных произведений, которые втечение года будут выставлены в различных европейских городах, заканчивая свою траекторию как постоянная коллекция в одном из Донецких музеев 2 мая 2016 года.

Место и время акции:
 
Национальный Музей Цетр Современного Искусства Королева София

Рядом со скульптурой Альберто Санчеса "Путь испанского народа ведет к звезде"
Calle de Santa Isabel, 52 Мадрид (Pla. Doctor Drumen con calle Sánchez Bustillo)
В субботу, 2 мая 2015 года с 18:00 до 21:00

domingo, 19 de abril de 2015

Moscú sede del acto en memoria de Oleg Kalashnikov y Oles Buzyna # В Москве пройдет акция памяти Олега Калашникова и Олеся Бузины


Traducción Estación Soviética

АНТИФАШИСТ 16/4/15
Este viernes 17 de abril , a 13-00h en Moscú en Leontief Lane, 18, frente a la Embajada de Ucrania será el acto en memoria del líder Antimaydan Oleg Kalashnikov y el famoso escritor y periodista ucraniano Oles Buzyna .

Oleg Kalashnikov fue encontrado muerto en su casa el pasado miércoles 15 de abril y Oles Buzyna perdió la vida el jueves 16 cuando varios individuos no identificados lo atacaron frente a su domicilio

Ya muchos han aceptado participar en la manifestación en memoria de estos héroes. Estas personas con mayúsculas...
 
Sin banderas ni simbolismo político. Ven con velas, flores y la Cinta de San Jorge ...

No vamos hablar sobre fascismo en Ucrania. Gritamos al respecto!
Te estamos esperando. Y la tierra abajo nuestros muertos a manos de la barbarie ucraniana ...

АНТИФАШИСТ - Четверг, 16 Апрель 2015  Администратор
17 апреля, в пятницу, в 13-00 в Москве в Леонтьевском переулке, 18 у здания посольства Украины пройдет акция памяти руководителя «Общевоинского Союза Украины», лидера Антимайдана Олега Калашникова и известного украинского писателя и журналиста Олеся Бузины.
Олег Калашников застрелен украинскими нацистами в Киеве в подъезде собственного дома вечером 15 апреля. Олесь Бузина застрелен украинскими нацистами в Киеве во дворе своего дома днем 16 апреля.
 
Уже многие дали согласие принять участие в акции, посвященной памяти этим Героям. Этим Людям с большой буквы...
Не нужно флагов и политической символики. Приходите со свечами, цветами и Георгиевскими ленточками...
Мы не говорим о фашизме на Украине. Мы КРИЧИМ ОБ ЭТОМ!
Ждем вас. И земля пухом погибшим от рук украинских нелюдей...

Подробнее:

domingo, 5 de abril de 2015

“Ni el monstruo más cruel haría eso”. los 78 días de la barbarie de la OTAN en Yugoslavia. Documental


¡¡ Hasta la victoria final !! 26/3/15

Este 24 de marzo se cumplen 15 años del inicio de los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia. Con motivo de la fecha, dos periodistas de RT —la serbia Jelena Milincic y la estadounidense Anissa Naouai— tratan de describir los horrores de la guerra.                

Durante la Operación Fuerza Aliada, que duró 78 días entre el 24 de marzo y el 10 de junio de 1999, la OTAN lanzó un total de 2.300 misiles contra 990 objetivos y 14.000 bombas sobre el territorio de Yugoslavia, un país que se desintegró tras una serie de conflictos étnicos en los años 90 y que en 1999 formaban solo las actuales Serbia y Montenegro.  Sólo en la capital, Belgrado, cayeron 212 bombas.

"Conocíamos todo tipo de bombas y de aviones"
"Se podía saber por el sonido si un avión llevaba armas a bordo o no. Conocíamos todo tipo de armas, todo tipo de bombas y de aviones. Todos nosotros nos convertimos en expertos", cuenta la corresponsal de RT Jelena Milincic, quien junto con su familia y sus amigos está entre los que vivieron los horrores de aquellos días de guerra. 15 años después viajó a Serbia junto con su compañera de trabajo, la estadounidense Anissa Naouai, para tratar de desvelar una verdad sobre aquellos sangrientos días que hasta ahora permanece oculta para muchos. Su búsqueda quedó recogida en el documental exclusivo de RT 'Зашто? ¿Por qué?'. 
 


"Una importante ciudad europea fue sometida a un ataque aéreo y me cuesta mucho imaginar que tan solo unos pocos estadounidenses sabían lo que estaba ocurriendo. Incluso ahora, 15 años después del ataque, no creo que muchos estadounidenses sean capaces de señalar a Serbia en el mapa y explicar por qué bombardearon este país", comenta Anissa.  

Estos dos meses y medio de ataques aéreos incesantes se cobraron la vida de más de 2.000 civiles, 88 niños entre ellos, y dejaron 6.000 heridos. Pero estos datos no son más que frías cifras. Detrás están las tragedias humanas y 15 años después estas heridas abiertas siguen doliendo. "Se suele pensar que con el tiempo todo se hace más leve, un hombre es capaz de olvidarse de muchas cosas insignificantes, pero de esto, no sé… no es lo mismo que cerrar un libro y decir 'es horrible'. Es imposible olvidarlo", cuenta Zoran, uno de los testigos de los bombardeos de Belgrado.

Un taxista capitalino recuerda cómo la guerra entró en su vida: "Vivo en el barrio donde cayó la primera bomba. Mi mujer estaba viendo una serie mexicana y yo estaba en la terraza. De repente, escuché una explosión y vi humo. La alarma aérea empezó a sonar solo 20 minutos más tarde".  
 
El 12 de abril de 1999 la OTAN bombardeó un tren de pasajeros que pasaba por un puente en las cercanías de la ciudad de Niš. "Sentimos el impacto de la explosión y vimos las llamas y las chispas que salían de las ruedas del tren. Iba a tanta velocidad que se levantó medio metro por encima del suelo. No sé cómo pudimos quedarnos sobre los raíles. Oí el ruido de la explosión y salté del tren. En aquel momento la explosión hizo estallar los cristales. No vi nada más que polvo. Solo quería sobrevivir. Me eché a correr y oí acercarse los aviones de nuevo. Luego una explosión más y gritos y gemidos de la gente que pedía socorro. ¿Qué pasaría si sus civiles sufrieran lo mismo? No lo entiendo y no hay respuesta para esto. No hay excusa", cuenta uno de los pasajeros.   

"Nuestro compañero se tiró del tren conmigo. Tenía mucho miedo. En aquel momento, le cayó encima una bomba y lo hizo volar en pedazos. Es algo que me atormenta: si el primer misil fue un error, ¿por qué se lanzaron otros tres después?", comenta su amigo. En el ataque fallecieron 15 personas (al menos esas fueron las que los médicos lograron identificar)y otras 44 resultaron heridas. Hasta ahora muchos pasajeros de aquel tren continúan dándose por desaparecidos.
 
"La televisión serbia forma parte de la máquina de matar de Milosevic igual que los militares", declaró el entonces portavoz del Pentágono, Kenneth Bacon, y el 23 de abril de 1999 misiles de crucero destrozaron la sede de la cadena RTS en Belgrado, matando a 16 trabajadores del canal, principalmente personal técnico. "Yo estaba a 10 metros de la sala de control donde impactó la bomba. Estábamos en una sala de redacción grande y entonces el marco de la puerta cayó encima de mi mesa y sobre mis piernas. Era terrible. Como si fuera un terremoto. Enseguida empezó a caer polvo por todas partes. Entonces nos dimos cuenta de que era un ataque contra nosotros… Un par de minutos antes, me estaba comiendo un pastel de manzana con un muchacho que murió", recuerda una de las empleadas de RTS por aquel entonces. La cadena volvió a emitir desde una localización secreta unas 24 horas después del ataque. En honor a las 16 víctimas mortales, frente al edificio están plantados 16 árboles.   

Según Anissa, una situación así a finales del siglo XX "es algo inconcebible". Trato de imaginar qué sensación produciría llegar al trabajo, entrar en la sala de redacción y convertirse en el objetivo de un ataque. Eso es traspasar el límite entre la guerra de información mediática y la guerra real", comenta.
 
"Lo peor para mí es ver a los niños morir"
Los bombardeos de la OTAN afectaron a unas 40.000 casas residenciales, más de 300 escuelas y más de 20 hospitales, entre ellos el hospital capitalino Dr. Dragiša Mišović–Dedinje. "Vivíamos en la zona de Nuevo Belgrado, en la orilla del río Sava. Cuando empezó el bombardeo, mi mujer estaba embarazada de siete meses. Estaba preparado para todo: si hubieran destruido el puente, la habría llevado en lancha. El día que mi mujer dio a luz a nuestro segundo hijo, yo estaba en el hospital con ella. Salí a la calle y me quedé a la espera de que me dijeran que todo estaba bien. De repente, oí el sonido de la bomba que se acercaba cada vez más y más en dirección al hospital. Al final pude localizarlos: mi mujer estaba llorando. Una enfermera me agarró de la mano, me llevó con ella y me enseñó a unos seis o siete bebés. Me entregó a dos bebés y me dijo: 'Venga, ayúdame a llevarlos al sótano'", cuenta un hombre que estuvo aquel día 20 de mayo de 1999 en la clínica. Según él, su segundo hijo, que nació durante aquel bombardeo, asegura que se acuerda de lo que sucedió y que en sus sueños a veces aparece en medio de una batalla.

En el ataque murieron 10 personas, la sección infantil y la de maternidad sufrieron daños. "Lo peor para mí es ver a los niños morir cuando quedan heridos tras un bombardeo. Vi a niños que se quedaron sin brazos, sin piernas, con la cabeza sangrando. Soy un profesional, pero me lo tomo muy a pecho. Es difícil superar esto", confiesa uno de los médicos que trabajaba en el lugar.
"La OTAN no es más que la organización terrorista de EE.UU"
Múrino es un pueblo diminuto en el territorio del actual Montenegro. Un bombardeo de la OTAN se cobró las vidas de seis de sus vecinos, incluidos tres niños. Ocho más resultaron heridos. "La OTAN para mí no es más que la organización terrorista de EE.UU. ¡¿Por qué nos bombardearon?! No éramos un blanco militar, no hicimos nada para provocarles. Era un lugar pequeño y pacífico. Y mataron a nuestros niños", exclama el padre de Miroslav, uno de los niños muertos. 

"Vivíamos en Pristina [la capital de Kosovo]. Lo que me daba más miedo eran los terroristas del Ejército de Liberación de Kosovo que operaban en esta zona. Y fui yo, yo insistí en que fueran las cuatro a Múrino. Por eso estaban allí. Dos hijas mías y dos de mi cuñada. Yo organicé el viaje y las llevé", explica el hombre, que perdió en el ataque a una de sus hijas y a su sobrina, con lágrimas en los ojos. "Las dos niñas más pequeñas estaban cerca de la escuela y las otras dos corrieron junto a Miroslav que también murió. A eso de las 21 horas, escuché por la radio que habían bombardeado Múrino y que habían muerto seis personas, incluyendo refugiados de Pristina. Y allí fue cuando me enteré. ¡¿Por qué tuvo que pasar?!", dice.

"No querían dejarme verlo. Me decían que mejor que lo recordara como era antes. Su padre fue a verlo. Pero todo lo que vio fueron pedazos. Le faltaba un trozo de la cabeza. No tenía brazos ni piernas. ¡Malditos! ¡Ni el monstruo más cruel haría tal cosa! Lo pusieron en una bolsa de plástico y la bolsa la pusieron en un ataúd, sin ropa, sin zapatos. Esto es lo que más me duele. Lo enterramos como a un animal", llora la madre de Miroslav.
 
"Los medios estaban tergiversándolo todo", insiste por su parte el padre del joven muerto y muestra un periódico croata de la fecha. "Miren lo distorsionada que está la información. El titular dice: 'Milošević está perdiendo entre 70 y 100 soldados diarios'. ¡Y esta foto es del funeral de Miroslav! Y escribieron que era el funeral de un soldado. Y era el funeral de nuestro hijo muerto. Pero publican estas mentiras en los periódicos croatas. Les dimos la foto y nunca pensábamos que publicarían algo así", exclama.

"¡Que el diablo se lleve a todos los de la OTAN! Mataron a tres niños hermosos y dijeron que fue un error. Los tres grandes edificios que destruyeron el 11 de septiembre fueron el castigo de Dios por lo que hicieron. Disfruté de verlo. Lamento mucho que la gente no sepa lo que ocurrió aquí. […] ¡Cuéntenles la verdad! ¡Cuenten lo que vieron! [...].

¡Malditos! ¡Sufrirán huracanes y tsunamis, estoy segura! ¡Ojalá los terroristas consiguiesen atacar la Casa Blanca!", exclama su esposa y pide que se cuente toda la verdad sobre los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia.
 
 
"No entiendo cómo el mundo puede permitir que la OTAN ni siquiera pida perdón por todo esto", insiste la estadounidense Anissa Naouai y puntualiza que la imagen de la guerra en Yugoslavia que presentaban los medios de EE.UU. era muy diferente del retrato que hacían de ella los medios serbios.
 

martes, 26 de agosto de 2014

Esteban Volkov, nieto de Trotski, recuerda el legado revolucionario de su abuelo

Ver el documental completo al final del artículo
28 de octubre de 2013 Amaia Aldamiz, Rusia Hoy       
El próximo 11 de noviembre (de 2013) se presenta en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) la película 'Mis Memorias con Trotski', documental dirigido por Adolfo García Videla, que narra los últimos años de vida del revolucionario ruso relatados por su nieto Esteban Volkov, único testigo sobreviviente del exilio y persecución que sufrió el dirigente soviético.
 
“Participar en este documental es parte de mi actividad para restablecer la verdad histórica, porque de la multitud de crímenes que llevó a cabo Stalin, uno fue mutilar la memoria histórica. En mi vida personal sufrí ese asedio de calumnias y de difamaciones cuando viví con el abuelo, por lo que considero mi deber testimoniar con mis recuerdos aquella época”, explica Esteban Volkov. 
 
Estaban Volkov Bronstein (Ucrania 1926), vivió en la Unión Soviética hasta los cinco años. En 1931, su madre, enferma de tuberculosis, pidió autorización para salir del país y recibir tratamiento. Stalin se lo concedió a condición de que sólo sacase a uno de sus hijos. Mientras Esteban partió con su madre, su hermana Alexandra, año y medio mayor que él, tuvo que quedarse en el país y no fue hasta la caída de la Unión Soviética, más de 60 años después, que no pudo reencontrarse con ella, poco tiempo antes de que esta falleciera.
 
Mientras su madre recibía tratamiento en Berlín, Esteban se quedó en Prinkipo, Turquía, con sus abuelos Lev Trotski y Natalia Sedova. Durante esta estancia Esteban tomó conciencia del significado de la revolución rusa, de la importancia de crear una sociedad más justa donde el proletario pudiera vivir en condiciones de equidad: “El abuelo cumplió su misión histórica. Intervino en la preparación de una revolución; en dirigirla; en llevarla a cabo y después defenderla hasta caer en las trincheras. Cada quien tiene un papel diferente. A Stalin le tocó dirigir un proceso contrarrevolucionario, estableció una dictadura de una burocracia parasitaria”. 
 
Sin embargo, su abuelo Lev Trotski, cariñosamente conocido por sus allegado mexicanos como 'El viejo', siempre pidió que su nieto se mantuviera al margen de la política:  “Todavía cuando vivíamos en la casa de la calle Viena, cuando me platicaban los camaradas o los guardias, el abuelo siempre les indicaba que no me hablasen de política. Me quiso poner a salvo, después de que toda la familia pereció en ese escenario, quería que yo estuviera al margen”. 
 
Una vida marcada por el exilio y la Revolución 
Durante la estancia de Prinkipo, su abuela política Natalia Sedova, segunda esposa de Trotski, enseñó a Esteban a leer y escribir en ruso. Idioma que Esteban afirma haber olvidado por completo: “Estoy al margen de Rusia, después de tantos años que he vivido aquí, me siento de México.” 
 
En 1933 Hitler ascendió al poder, y Zinaida Volkova, madre de Esteban, sola, enferma y sin nacionalidad ni país al que regresar, se suicidó. Mientras tanto, Platón Volkov, padre de Esteban, había sido deportado a los campos de trabajo de Siberia. La familia perdió la pista, y no fue hasta años después que averiguaron que había sido fusilado. 
 
Esteban fue trasladado a Viena, donde permaneció en un hostal para niños manejado por psicoanalistas. Dos años después, fue acogido por su tío Lev Sedov y su pareja Jeanne Martin en París. 
 
Lev Sedov, hijo mayor de Trotski y colaborador estrecho de 'El viejo', murió en extrañas circunstancias en un hospital de París, mientras tenía a Esteban bajo su cuidado. 
 
Por motivos de seguridad, una vez instalado en México, Trotski pidió que le llevaran a su nieto.
 
Esteban afirma que el tiempo que vivió con sus abuelos es uno de los mejores recuerdos que conserva. El ambiente de la casa era extremadamente acogedor: “Mi abuelo era un hombre de gran vitalidad, de una absoluta seguridad en sus ideas y muy jovial. Tenía gran sentido del humor, y era muy cálido en sus relaciones con las demás personas. Y no tenía la más mínima duda de que en el futuro la humanidad llegase a establecer una nueva estructura social, socialista. Hasta ahora no se ha dado, porque todo lo que vemos que se llama socialismo, no es un auténtico socialismo”. 
 
El 24 de mayo de 1940, Esteban fue testigo del primer atentado contra su abuelo, cuando un grupo de 20 personas, encabezados por el muralista David Alfaro Siqueiros balearon con ametralladoras la casa en la que la residía la familia. Apenas tres meses después tuvo lugar el asesinato de su abuelo, a manos de Ramón Mercader. 
 
Tras la muerte de Trotski 
Esteban continuó viviendo en la casa junto a Natalia Sedova, quien falleció 22 años después en una visita en París.
 
En su carrera profesional como químico, Esteban primero formó parte del laboratorio Syntex que en según sus palabras, era lo más avanzado que había en ese tiempo en la fabricación de hormonas.  Tras esta experiencia, Esteban Volkov fundó un negocio propio de reciclaje y de recuperación de materiales químicos y trabajó allí hasta retirarse décadas después.
 
Actualmente preside la fundación del Museo Casa León Trotski, situado en el mismo edificio en el que su abuelo vivió sus últimos años: “Yo no puedo quejarme o lamentarme de mi vida, porque millones de seres humanos han vivido tragedias iguales o peores que yo, y yo en cambio, he tenido la suerte de sobrevivir y haber hecho una vida, una familia, una profesión que me gustó mucho. No me quejo, la vida es una lucha y yo he podido sobrevivir. Nadie en la familia ha llegado a la edad que yo he llegado. Siempre he dicho que yo estoy restableciendo el promedio probabilístico, ya que todos los demás murieron a menor edad”.
 
Actualidad y trotskismo 
Según Esteban Volkov, no hay ninguna ideología que explique mejor la dinámica del capitalismo y la lucha de clases que el marxismo. “Ojalá hubiera otra teoría más moderna, más apropiada, pero hasta ahorita no lo veo yo en el horizonte del pensamiento humano. Por eso, en la medida que el marxismo tenga vigencia y sea una guía para emprender camino hacia el socialismo, Trotski es una de las figuras más actuales y representativas de esta ideología […] Nosotros no pedimos la restitución de la imagen histórica porque no es el papel de la burocracia rusa restablecer el papel histórico de Trotski. Pero por lo que sí hemos peleado es por que se libere de todas las falsas acusaciones, de todas las calumnias y falsos cargos que se enderezaron contra él en los procesos de Moscú por orden de Stalin”, explica Esteban Volkov. 
 
Es por esta razón por la cual Esteban Volkov afirma haber participado en el documental dirigido por Adolfo García Videla, argentino radicado en México, además de amigo íntimo de Volkov y profundo conocedor de la historia revolucionaria tanto de Rusia como de México. El documental, construido en base a entrevistas realizadas a Volkov durante años, es una detallada reconstrucción de los últimos años de vida de Trotski, en los fue víctima de constantes ataques por parte de Stalin y sus allegados. 
Un testimonio fundamental no solo para restablecer la figura del revolucionario, sino para entender los mecanismos a través de los cuales operaba a nivel internacional la represión estalinista. 
 
“Lo admirable de Trotski es que con más de medio siglo de antelación, predijo exactamente lo que sucedería en Rusia, que la degeneración de la Revolución por el aparato burocrático encabezado por Stalin, iba a terminar por destruir la Unión Soviética y restablecer el capitalismo. Eso dijo. Y eso es lo que estamos viendo”, concluye Esteban Volkov.
 

viernes, 22 de agosto de 2014

Trotsky 20/8/40 - Un documental sobre el asesinato del gran líder revolucionario ruso


 
El 21 de Agosto de 1940, Ramón Mercader, un agente de Stalin, asesinó a León Trotsky. Lo hizo mientras el viejo revolucionario ruso estaba exiliado en México. Trotsky dirigió, junto a Lenin, la primera revolución socialista triunfante de la humanidad, en Rusia, en Octubre de 1917. Fue un inclaudicable luchador contra el capitalismo imperialista y el régimen represivo de partido único stalinista.

Su lucha y perseverancia por fundar la Cuarta Internacional, es lo que explica por qué Stalin no dio descanso hasta consumar su asesinato.

La excepcional confianza de Trotsky en la clase obrera y su abnegación en la construcción del partido revolucionario, tuvo sus continuadores. Nahuel Moreno, nuestro maestro y fundador, mantuvo bien alto sus banderas. Las mismasque rescatamos hoy.

La lucha de Trotsky y su intachable moral y honor revolucionarios, merecen que se difundan. ese es el objetivo de esta película.

Izquierda Socialista - Buenos Aires, Argentina - 2010

martes, 24 de junio de 2014

Charla en Madrid "La tragedia de Odessa"


 
24/6/2014
Acto realizado en el CS Potemkin de Madrid el Lunes 23 de Junio. Charla realizada por Sergey, activista del movimiento alternativa popular en Odessa y superviviente de la masacre y Vera Rodionova, representante de la coalición antifascista Rusa.
 

martes, 6 de mayo de 2014

Una nueva ley rusa castiga la rehabilitación del nazismo con hasta 5 años de prisión

Hasta cinco años de cárcel. Es el castigo por la negación de los crímenes nazis que establece la nueva ley firmada este lunes por el presidente ruso Vladímir Putin.
"La nueva ley federal penaliza la negación de los hechos probados en los Juicios de Núremberg, el rechazo al castigo impuesto a los principales criminales de guerra de los países europeos y el beneplácito por los crímenes especificados en sus fallos", se dice en el comunicado del Kremlin.

La nueva ley, anteriormente aprobada por el Parlamento, también prohíbe la divulgación de información falsa sobre la actividad de la URSS durante la II Guerra Mundial, además de establecer multas por la profanación de los memoriales de la guerra.

El proyecto de ley fue propuesto por primera vez en 2009 con el objetivo de "luchar contra los ataques a la memoria histórica de los hechos que tuvieron lugar durante la II Guerra Mundial", según los autores del proyecto.

Las legislaciones de países como Austria, Alemania, Bélgica y Francia desde hace mucho penalizan la negación y la justificación de los crímenes nazis.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/127280-rusia-adoptar-ley-castigar-rehabilitacion-nazismo?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=internacional
Hasta cinco años de cárcel. Es el castigo por la negación de los crímenes nazis que establece la nueva ley firmada este lunes por el presidente ruso Vladímir Putin.
"La nueva ley federal penaliza la negación de los hechos probados en los Juicios de Núremberg, el rechazo al castigo impuesto a los principales criminales de guerra de los países europeos y el beneplácito por los crímenes especificados en sus fallos", se dice en el comunicado del Kremlin.

La nueva ley, anteriormente aprobada por el Parlamento, también prohíbe la divulgación de información falsa sobre la actividad de la URSS durante la II Guerra Mundial, además de establecer multas por la profanación de los memoriales de la guerra.

El proyecto de ley fue propuesto por primera vez en 2009 con el objetivo de "luchar contra los ataques a la memoria histórica de los hechos que tuvieron lugar durante la II Guerra Mundial", según los autores del proyecto.

Las legislaciones de países como Austria, Alemania, Bélgica y Francia desde hace mucho penalizan la negación y la justificación de los crímenes nazis.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/127280-rusia-adoptar-ley-castigar-rehabilitacion-nazismo?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=internacional
Hasta cinco años de cárcel. Es el castigo por la negación de los crímenes nazis que establece la nueva ley firmada este lunes por el presidente ruso Vladímir Putin.
"La nueva ley federal penaliza la negación de los hechos probados en los Juicios de Núremberg, el rechazo al castigo impuesto a los principales criminales de guerra de los países europeos y el beneplácito por los crímenes especificados en sus fallos", se dice en el comunicado del Kremlin.

La nueva ley, anteriormente aprobada por el Parlamento, también prohíbe la divulgación de información falsa sobre la actividad de la URSS durante la II Guerra Mundial, además de establecer multas por la profanación de los memoriales de la guerra.

El proyecto de ley fue propuesto por primera vez en 2009 con el objetivo de "luchar contra los ataques a la memoria histórica de los hechos que tuvieron lugar durante la II Guerra Mundial", según los autores del proyecto.

Las legislaciones de países como Austria, Alemania, Bélgica y Francia desde hace mucho penalizan la negación y la justificación de los crímenes nazis.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/127280-rusia-adoptar-ley-castigar-rehabilitacion-nazismo?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=internacional

9 de mayo. Día de la Victoria en la Gran Guerra Patria (1941-1945)
RT 5/5/14
Hasta cinco años de cárcel. Es el castigo por la negación de los crímenes nazis que establece la nueva ley firmada este lunes por el presidente ruso Vladímir Putin.

"La nueva ley federal penaliza la negación de los hechos probados en los Juicios de Núremberg, el rechazo al castigo impuesto a los principales criminales de guerra de los países europeos y el beneplácito por los crímenes especificados en sus fallos", se dice en el comunicado del Kremlin.

La nueva ley, anteriormente aprobada por el Parlamento, también prohíbe la divulgación de información falsa sobre la actividad de la URSS durante la II Guerra Mundial, además de establecer multas por la profanación de los memoriales de la guerra.

El proyecto de ley fue propuesto por primera vez en 2009 con el objetivo de "luchar contra los ataques a la memoria histórica de los hechos que tuvieron lugar durante la II Guerra Mundial", según los autores del proyecto.

Las legislaciones de países como Austria, Alemania, Bélgica y Francia desde hace mucho penalizan la negación y la justificación de los crímenes nazis.

sábado, 3 de mayo de 2014

Ucrania: 46 personas mueren en Odesa en un edificio incendiado por los nazifascistas del Sector Derecho




46 personas han muerto y 200 resultaron heridas en la ciudad ucraniana de Odesa como consecuencia de un incendio en la Casa de los sindicatos. El edificio fue incendiado intencionalmente por el Sector Derecho, informó el Ministerio del Interior

RT Actualidad 2/5/14
Ocho personas perdieron la vida al arrojarse por las ventanas y más de 30 más se asfixiaron por la intensa humareda precisaron fuentes en la Policía local citadas por la agencia de información Interfax.


Cerca de 50 activistas del 'anti-Maidán' permanecen en la azotea de la Casa de los sindicatos después del incendio y se niegan a bajarse en vista de esas palizas. Según informa el sitio web GordonUA, piden a las autoridades que conformen un 'pasillo' para que puedan ser evacuados con seguridad.  


Un partícipe del ataque contra el edificio, Vitali Umanets, ha publicado en YouTube el video de los hechos con esta descripción: "Damos humazo a los separatistas", atribuyéndose de paso la autoría del incendio: 

 

Las víctimas del incendio se suman a las cuatro personas muertas en los enfrentamientos callejeros que se produjeron este mismo viernes entre los partidarios y los opositores del Gobierno autoproclamado de Kiev, que se denominan 'anti-Maidán'.

Los acontecimientos trágicos en Odesa han sido percibidos en Moscú como un ejemplo más de la "irresponsabilidad delictiva de las autoridades en Kiev, que consienten que los desbocados nacionalistas radicales, incluido el Sector Derecho, autores de una campaña de terror físico contra los partidarios de la federalización y unos cambios constitucionales reales" realicen estos actos, según reza un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores al respecto.

Toda la vergonzosa prensa española coincide en culpabilizar a los ciudadanos prorrusos ucranianos de su propia incineración
Como no podía ser de otro modo, mientras que en Ucrania, nazis queman vivos a más de 38 personas en la sede sindical de Odessa -y al que conseguía escapar de las llamas lo apaleaban en el suelo- la prensa española lleva en sus portadas mensajes que incitan a creer que la autoría de los hechos corresponde a los trabajadores prorrusos, sin mencionar que detrás de esta atroz masacre está las fuerzas neonazis del Praivy Sector.




Traducción Estación Soviética
Hoy en Odessa se ​​produjeron enfrentamientos entre los radicales del "sector derecho" y partidarios de la federalización de Ucrania. Hombres armados de la organización nacionalista atacó a los activistas del campamento. Como resultado de ello, los partidarios de la federalización tuvieron que refugiarse en los sindicatos del edificio. Allí pistoleros activistas "del sector derecho" comenzaron a arrojar bombas incendiarias. Como resultado del incendio mataron a 43 personas.

Artículo original: http://russian.rt.com/article/30371 # ixzz30eqz3zmJ

domingo, 2 de marzo de 2014

La Masacre de Volinia, limpieza étnica por el Ejército Insurgente Ucraniano en la II Guerra Mundial


Diego Doña Solar 2/3/14
La Masacre de Volinia es una limpieza étnica realizada durante la Segunda Guerra Mundial por el Ejército Insurgente Ucraniano (Ukrainska Povstanska Armiya, o UPA) y otros grupos armados nacionalistas, nazi-fascistas, que los actuales gobernantes y manifestantes del Euromaidan no tienen ninguna vergüenza en adular, como en el caso de las fotos de Stepán Bandera, líder indiscutible del UPA y la OUN, exhibidas en la plaza Maidan u otros lugares de Kiev. Se estima que sobre 80.000 polacos fueron masacrados, aquí podéis ver las fotos del terrorífico genocidio:
 
Nota ES: (Imágenes de extremada crueldad)
 

domingo, 23 de febrero de 2014

Las dos vidas del asesino de Trotsky

Crónica roja. La policía mexicana exhibe el piolet con el que
Mercader mató a León Trotsky

Enigma obsesivo de la literatura y el cine, la figura del español Ramón Mercader, espía y brazo ejecutor de Stalin, es revisitada por la escritora Nuria Amat, emparentada con él y autora de la novela “Amor y guerra”.

Diario Clarín - Ñ Revista de Cultura - Nuria Amat  21/02/14
Siempre supe que Ramón Mercader, responsable de haber dado muerte al recordado dirigente de la Revolución Rusa, León Trotsky, era para mí un asesino muy especial. En primer lugar, mi padre estaba emparentado con María Mercader, la esposa de Vittorio de Sica, y en lo que respecta a la familia, Ramón era poco menos que un demonio. Silencio sepulcral al respecto. Y, para añadir más misterio al enigma, la vida de Mercader ha sido uno de los más grandes secretos de la historia del comunismo soviético.

Elementos todos que, sumados, se convirtieron un buen día en tentación fulminante para una novelista entregada a descubrir intimidades, desvelar confidencias, atar cabos sueltos a personajes incómodos y poner sobre el tapete la luz reveladora de tanto misterio y manipulación política.

¿Cómo un joven catalán de veintisiete años, hijo de la burguesía barcelonesa, consiguió ser uno de los asesinos más conocidos y repulsados de la historia y con ello cambiar el curso de la misma? Para responder a fondo escribí una novela (Amor y guerra) y, posteriormente a su publicación, dediqué tres años más a una investigación sobre la verdadera personalidad del asesino, los motivos del crimen (ordenado, como es sabido, por Stalin) y el entramado de la importantísima red de espionaje soviético en la que Mercader llegó a ser considerado el agente más valorado.

Ramón Mercader ha pasado a convertirse en mi fantasma particular. Especialmente cuando el único nieto de Caridad Mercader consiguió comunicarse conmigo pidiéndome que en lo posible siguiera indagando y estableciendo claridad histórica sobre su tío y abuela. No he podido evitar desde entonces buscar la mejor respuesta a los datos ocultos ¿Fue Ramón Mercader el único ejecutor del crimen? ¿En qué consistió la sucesión de órdenes para que fuese un catalán el responsable del asesinato? ¿Por qué con la ayuda de un piolet, objeto primitivo, pudo perpetuar el crimen? ¿Llevaba otras armas mortíferas? ¿Cómo estos elementos, digamos surrealistas y sórdidos consiguen superar las estrategias criminales soviéticas más profesionales? ¿Cómo era Ramón? ¿Qué le indujo a hacer lo qué hizo? ¿Caridad Mercader del Río, madre del protagonista, estuvo realmente loca? ¿Amó a Stalin más que a sí misma? ¿Qué motivos hubo para que no fuera purgada y encarcelada por Stalin como todos los agentes soviéticos participantes del crimen? ¿Cuál era la relación entre madre e hijo antes del asesinato? ¿Por qué se negó Ramón a escapar a Moscú cuando su madre había articulado la estrategia para sacarlo de la prisión de Lecumberri? ¿Por qué concedieron a Mercader el Premio Lenin de la Paz? ¿Por qué “huyó” a Cuba? ¿El asesinato de Trotsky cambió, como dicen, la historia del siglo XX? ¿Fue Mercader asesor de Fidel Castro durante su exilio cubano? ¿Cuáles fueron los motivos de su muerte?

Y sobre todo: ¿por qué un silencio tan largo y espeso? Un riguroso silencio de sus protagonistas y de los testigos del hecho que persiste todavía pese a los cambios extraordinarios ocurridos en la antigua Unión Soviética y el mundo.
Mercader no es cualquier peón elegido al azar tal y como han querido presentarlo.
 
El origen de la leyenda
En un mes de febrero gélido de 1913, año en que Stalin se verá por primera vez con Trotsky en Viena, nace en Barcelona Ramón Mercader del Río, el agente especialísimo que asesinará al Jefe de la Revolución Roja, obedeciendo el catalán la orden del tirano soviético. Mercader: el hombre más secreto de la historia reciente, leyenda mundial en hervidero sobre la que especularán voces célebres del arte y de la cultura (Losey y Semprún, entre ellos) pero sin conseguir demostrar la verdad de su vida. Se trata, sin duda, de un asesino muy particular. ¿Sicario? Por supuesto, no. Estalinista hasta los huesos, sí. Producto de un tiempo en el que el oficio de matar era práctica corriente de héroes, idealistas y belicosos. Espía modélico conforme al canon de agentes secretos de la época. Republicano, inteligente, cultivado, marxista, burgués, bien educado, intrépido que, a diferencia de otro agente famoso (alias 007) creado por Ian Fleming, con quien el catalán guarda más de un parecido, trabajará a las órdenes del servicio secreto de Moscú siendo el mismo el agente más valorado de la Unión Soviética.

Finales de los años treinta de un siglo que Kafka llamó “la época más nerviosa de la historia”. Una gran crisis económica ha afectado al mundo capitalista y se desatan guerras en diferentes países. Millones de muertos. Poblaciones destruidas. Hitler, Stalin, Mussolini y Franco establecen dictaduras absolutas y mortíferas, hasta terminar en una guerra fría entre dos bloques. El occidental capitalista, liderado por Estados Unidos, y el oriental comunista, liderado por la Unión Soviética.

¿Qué papel representa Mercader, hijo de un fabricante textil de Barcelona, en este escenario sombrío? Nadie sabe ni quiere saber. Su vida, su forma de actuar, su formación, la red de espionaje de la que depende su silencio y su gran personalidad (siempre bajo la bota del gran verdugo Stalin) contribuyen a que la fábula en torno al asesino de un solo hombre prevalezca sobre su historia real, sorprenda incluso a la maquinaria espía soviética y pase a transformarse finalmente en mito. Es decir: en una fatal quimera.

Los dioses de la guerra tienen su parte de responsabilidad en tamaña vida novelesca. Nacido Ramón para ser industrial, abogado, deportista, historiador, periodista, diplomático, militar o profesor (todo eso llegó a ser entre una cosa y otra) se convierte, como bien contó Javier Rioyo en su película (Asaltar los cielos), en el único asesino español de las enciclopedias universales sobre criminales gloriosos. Solo que en este caso su historia no es como han querido inventarla. Sino increíblemente mejor.

Héroe para unos, asesino para otros, el agente secreto Mercader, alias un sinfín de identidades, es conocido en el mundo por ser autor de su obra más significativa. Un 20 de agosto del que ahora se cumplen setenta y tres años, consigue matar al líder de la Revolución rusa con la ayuda de un piolet de niño que clava en la cabeza de su víctima sentada a la mesa de su despacho de la casa en el barrio de Coyoacán (México, D.F.) donde Trotsky vivía fortificado temiendo que su obsesionado enemigo consiguiera liquidarlo.
 
La mano que mueve la cuna
En el barrio de Sarriá, lugar encantador donde los haya, donde posteriormente se instalarán a vivir los mejores escritores del boom latinoamericano, en la calle de Sant Gervasi de Cassoles, numero 24, en este edificio de pisos distinguidos nace Ramón, hijo de Pau Mercader y Caridad del Río. El padre fabricante catalán. La madre, de momento: sus labores. Por poco tiempo. Aburrida de parir cinco hijos y soportar un marido que le disgusta (para excitarla sexualmente la lleva a espiar por el ojo de la cerradura escenas vivas de burdeles) se vuelve anarquista y cabecilla de la célula terrorista que hará explotar una bomba en la fábrica de su todavía esposo. El bueno de Pau consigue internarla en el psiquiátrico de Sant Boi. Y no por guerrillera sino por neurasténica, término con el que cierta sociedad distinguía a “excéntricas o desviadas” de la época. Cualidades ambas se dan por igual en el temperamento de la madre del futuro asesino. La morfina campa por las venas de Caridad mezclada a su joven fervor revolucionario. Naturalmente, sus compinches logran sacarla del manicomio y le ayudarán también a cruzar la frontera junto a sus cinco hijos pequeños e instalarse a vivir en el sur de Francia.

Caridad Mercader, la mano que mueve la cuna del crimen de su hijo, con una biografía merecedora a su vez de ser contada, descubrirá en Toulouse, Aix y Burdeos las mieles del sexo, la revolución marxista y los tan temidos y admirados agentes secretos de Stalin. Nada menos que a Alexander Orlov, Ernö Gero y Leonid Eitingon, los tres agentes más importantes de la NKVD tristemente conocidos en España, entre otras cosas, por su papel protagonista en el oro de Moscú, la matanza de los republicanos del POUM y la CNT y la desgraciada instalación de las chekas comunistas. Los dos últimos, sin moverse de la bella Languedoc francesa, mantienen amoríos con Caridad mientras, dedican el tiempo a matar rusos blancos huidos de la URSS y a preparar su entrada feliz en la que será la desestabilización final de una España agónica. Nahum Eitingon, también llamado Leonid, será su preferido. La madre de Ramón se enamorará del más atractivo, íntegro y disciplinado de los tres y junto a él ingresará de lleno a comulgar en al altar del dios Stalin donde permanecerá fiel y devota hasta el día de su muerte, en París (1975), con la foto del tirano durmiendo bajo el colchón de su cama, según me ha contado su único nieto. No será extraño entonces que al entierro de Caridad, aparte de escasos familiares, asistiera una delegación soviética que se hizo cargo de las exequias.

Ramón, en Francia, va creciendo en sabiduría y gracia del marxismo. Adora a su madre (tiempo tendrá después para odiarla un rato) y se ocupa de salvarla de varios intentos de suicidio clamorosos. ¿Razones? Droga y depresión, tal vez. Sumado a su amor por el mujeriego Eitingon. Amante difícil de soportar para una mujer romántica y apasionada como ella. Ramón, sin embargo, quiere y admira a su padrastro del que aprende tácticas de guerrilla, disciplina comunista y a desenvolverse como futuro agente especialísimo del Kremlim.

En fecha indeterminada de 1931, tras la proclamación de la Segunda República española, la familia Mercader del Río regresa a Barcelona. Ramón, instruido para atender y servir mesas en el restaurante francés de Caridad, encuentra trabajo de maitre en el Hotel Ritz. Es un comunista convencido al igual que su madre y hermanos. Forma parte de una peña clandestina que, bajo el nombre afortunado de Miguel de Cervantes, se reúne periódicamente en el barrio del Raval hasta que la noche del 12 de junio de 1935 será detenido, junto a otros participantes, y encarcelado en la prisión Modelo de Valencia. Esta vez, por poco tiempo. El 16 de febrero del siguiente año, el llamado Frente Popular Español (agrupación de los principales partidos de izquierda) consigue ganar las elecciones previas al golpe de estado que ocasionará la Guerra Civil.

Época fatídica de la historia, que diría nuevamente Kafka. Amnistía inmediata de los presos, buenos y malos, sin distinción. Mercader, deducimos, pertenece al primer grupo. Ya se habla de él como de un actor americano dado que su valentía no le impide vestir con elegancia y cuidar su aspecto. Se ha educado en Francia. Detalle que no está de más. Enamora a todas las mujeres. Habla varios idiomas a la perfección. Es inteligente y de fuerte temperamento, aunque más controlado que el de su madre. Quiere ser militar pero se le deniega por comunista. Por esas fechas, recuperada la libertad y todavía no iniciada la sublevación de los militares en España, Ramón colabora con su madre en la fundación del Partit Socialista Unificat de Catalunya. Quiere regresar a su trabajo en el Ritz pero no lo admiten por su pedigrí político. Decide, entonces, ganarse la vida como profesor de catalán y dedica su tiempo libre a ser deportista de élite en calidad de capitán del equipo de equitación (reliquias de su educación en el Real Club de Polo). Forma parte, además, del Comité Organizador de las Olimpiadas Populares de Barcelona, creada como protesta a los Juegos Olímpicos de Berlín (ambas en 1936) en las que Hitler quería demostrar la supremacía de la raza aria.

“El espíritu olímpico no estará en Berlín, sino en Barcelona”, afirmaba la prensa de izquierdas de la época. El día antes de la inauguración, un 19 de julio de 1936 de todos conocido, los militares sublevados toman las calles y frustran la celebración de esta Olimpiada Popular justo unas horas antes de realizarse. Ramón salta del Estadio Olímpico, donde se celebra el ensayo general, a liderar las calles y se suma de inmediato al movimiento popular que en veinticuatro horas vence la revuelta. En plena plaza de Cataluña consigue robar un cañón a los rebeldes y es aplaudido por su hazaña. Su carrera combatiente sube como la espuma. Se coloca en primera línea de batalla. Pasa de ser capitán de mando, con proezas notables en Cataluña, Aragón y Guadalajara, a ser nombrado Comandante del V Regimiento. La madre y el hijo están luchando en el frente de Tardienta donde, heridos por metralla enemiga, serán trasladados a Lérida por breve tiempo.

En fecha aproximada en la que Ramón Mercader es ascendido a comandante, muy lejos de España, en la ciudad de Moscú, el duro Stalin, a quien los íntimos llaman “cariñosamente” Soso, reúne en su despacho a su mano derecha, el verdugo Laurenti Paulovich Beria y al Jefe de Operaciones Especiales de la NKVD, Pavel Sudoplatov. Sin más preámbulos, les da la orden terminante, a vida o muerte, de liquidar a su enemigo del alma León Trotsky. Para tal encargo, que obsesiona al dictador desde hace años, los compromisarios utilizarán a los policías secretos en activo de la guerra española: Erno Gero, Leonid Eitingon y Alexander Orlov responsables directos de asesinatos a mansalva de trotskistas y poumistas. Finalmente, sólo contará con dos de ellos pues Orlov se ha despedido a la francesa de Stalin para fugarse sine die a Estados Unidos. Consigue así salvar su vida chantajeando al Gran Jefe. Una proeza gigante dadas las proclividades diabólicas del amo.
 
A matar o morir
Se planifican tres estrategias de atentado sirviéndose para todas ellas de agentes rusos en la sombra, además de una selección de los mejores combatientes de la guerra civil a los que han enviado a la URSS a fin de adiestrarlos con rigor soviético. Ramón Mercader será el último. O el primero de la lista, según se mire. El As de la jugada. El único que, por cierto, no visitará el país de Stalin hasta después de haber cometido el asesinato.

La protagonista espía de la primera misión, frustrada desde su inicio debido a la traición de Orlov, es una hermosa patrullera española llamada África de las Heras que ha sido infiltrada como secretaria de Trotsky. Los literatos se alegrarán de saber que con identidad camuflada, la agente África llegará a ser la esposa del escritor uruguayo Felisberto Hernández. Una segunda misión tiene como cabeza visible, aunque no real, al pintor mexicano y ex brigadista David Alfaro Siqueiros. El 24 de mayo de 1940, Siqueiros, junto a veinte combatientes más, irrumpirán, todos borrachos, en la fortaleza de Trotsky de Coyoacán, número 45 de la calle de Viena; la casa prestada por Frida Kalo y Diego Rivera a El Viejo, como la pintora mexicana gusta de llamar cariñosamente a su amante-amigo. Es de noche, van armados hasta las cejas, disparan balas con ametralladora incluida pero sin dar en el blanco y ni siquiera rozar el cuerpo de la víctima acurrucada en el suelo de su dormitorio junto a su esposa Natalia Sedova. El dirigente de esta misión es Iosif Grigulievich, otro agente ruso.

Queda solo una última oportunidad: la operación activa del llamado por la red de espionaje secreto: Grupo Madre. El nombre resulta de lo más apropiado al trío familiar que conforma la tercera misión de riesgo: Caridad (madre), Eitingon (padrastro) y Mercader (hijo). Sudoplatov, Jefe de la GPU, ha dejado claro a sus acólitos que Eitingon perderá la vida de no lograr, esta vez, el objetivo. Por supuesto, no se trata de un encargo de última hora. El mismo ex jefe de la KGB, en un último lavado de imagen publicará lo siguiente: “Mi misión consistía en movilizar todos los recursos de la NKVD para eliminar a Trotsky, el peor enemigo del pueblo”. De ahí el importante operativo secreto “Madre” en el que Ramón Mercader será la estrella del trabajo.
 
Jaques Mornard, el James Bond de Stalin
Otro día cualquiera de 1938, cuando los comunistas saben que la Guerra Civil está perdida, Ramón, que se encuentra luchando en Guadalajara, en primera línea de batalla, desaparece de España. Caridad, la madre, ha ido en persona a transmitirle el encargo. Pero, ahora, el hijo no viajará a Moscú como algunos creen. Su destino está en París. Llega a la ciudad resucitado de periodista belga, hijo de diplomático, nacido en Teherán, educado en La Sorbonne y llamado Jacques Mornard. Fachada de joven frívolo, galán discreto, relativamente culto, y millonario. Lo diré en palabras de la escritora Teresa Pàmies, que lo conoció bien: “Las chicas se lo rifaban, y le conocí tantas novias que no podría nombrarlas a todas”.

¿Qué se espera del tal Mornard? Un equivalente al James Bond de Stalin. Idéntico cometido que el de un agente supremo de película. Enamorar locamente a una mujer que lo conducirá por ello al escenario del crimen. Sólo que la elegida no es ni de lejos la más guapa. Se llama Silvia Ageloff, esamericana, trotskista y hermana de Rita, la secretaria del “enemigo” de Stalin. Otra mujer espía, la periodista americana Ruby Weil, mientras se hace pasar por trotskista cuando, en realidad, trabaja para un funcionario del Komintern, se convierte en amiga de Silvia y hará de celestina intermediaria.

(Tómese nota de la fe puesta en Stalin para que sus agentes supremos sean de origen judío, tal vez como él mismo, lo que tampoco privó al antisemita de asesinarlos según su conveniencia)

El flechazo de Silvia por el falso Jacques Mornard es inmediato. La historia del encuentro, noviazgo y propuesta de matrimonio, con cartas de amor incluidas, es apasionante y digna de ser visitada con sosiego. En esta película de espías se mueven entre París, México, Nueva York con escenas de crimen al uso, prisión, psicoanálisis, juicio, tretas e intento de suicidio de la enamorada al saberse traicionada e imputada en el asesinato. ¿O atentado? El matiz importa. Durante el noviazgo de Mornard con la engañada Silvia llega incluso a confesarle su necesidad de cambiar de identidad. Puesto que la pareja debe viajar a México, meta de la misión secreta del espía, le pone como excusa que como belga puede ser llamado a filas (estamos ya en 1940, inicio de la Segunda Guerra Mundial) y el triple agente pasa a llamarse ahora Frank Jackson, ingeniero de minas y con pasaporte canadiense.

Ni por un momento cabe creer que el agente trabaja en solitario. Una secuencia muy interesante del hombre que supo vivir callado lo impide: se trata de la red de espionaje que lo sostiene y se encarga de todo el operativo soviético en las Américas. Es de una perfección inusitada para los medios primitivos de la época, aunque CIA, la Agencia de Inteligencia Americana, insuperable al parecer en temas de espionaje, irá siguiendo paso a paso todos los movimientos secretos del operativo “liquidar a Trotsky”. La documentación es accesible. “Que se maten entre ellos”, debieron pensar los estadounidenses.

El Jefe inestimable de la Red se llama Grigorij Rabinovich (alias Roberts, alias Judío Francés), ha sido enviado a Nueva York y se encarga de la intendencia personal, documentación falsa, mantenimiento económico y vivienda de todos los agentes de la NKVD dispersos por el mundo. Roberts mueve a sus figuras como genial atleta del ajedrez soviético. Organiza una empresa doble de importación y exportación en Brooklyn que actua de tapadera del operativo “Madre” y para la que dice trabajar Mercader mientras corteja a su futura esposa Silvia Ageloff y pasea en su flamante Buick al matrimonio Trotsky, cuando, en realidad, la supuesta empresa, pantalla de un centro de transmisiones soviéticas es espiada a su vez, como es de esperar, por el espionaje de Estados Unidos.

Otro importante agente de la GPU es Iosif Grigulievich, alias “el escritor”, entre otras múltiples máscaras, y dibujante de un mapa de asesinatos que empiezan en Argentina, siguen en España y se extiende a otros lugares del mundo. Dirigió el frustrado Grupo Padre, con las ametralladoras y la pandilla de asaltantes ebrios de Siqueiros dispuestos a asesinar a Trotsky. Fue el agente comisionado por Stalin en 1953 para eliminar a Tito, presidente de Yugoeslavia y responsable, según la opinión del Gran Jefe, de un régimen fascista y trotskista. Una de las tres variantes para liquidarlo consistía en la entrega de “un obsequio que contenía un veneno que actuaría instantáneamente después de un período de tiempo determinado”. La muerte de Stalin detiene el proyecto aunque no la serie infinita de libros publicados por el agente “intelectual” del gran dios. Fue amigo de Pablo Neruda, que conocía sus tretas estalinistas, así como de otros escritores a los que fue engañando sobre su verdadera identidad. Utilizó seudónimos como Grig, Don Pepe, Romualdich pero el nombre de Grigulievich quedará en la literatura como autor de libros sobre las vidas de Bolívar, Che Guevara, Allende, Siqueiros…, entre otros personajes latinoamericanos.

El tercer agente, de los cuatro dirigentes intelectuales de los atentados contra Trotsky es un hombre en la sombra que trabaja desde México, actua bajo los nombres de Carlos Contreras y Enea Sormenti y no es otro que Vittorio Vidali, nacido en 1900 en la ciudad de Trieste, brigadista en la guerra española con cargo de comisario político y comandante del V Regimiento y al que se le atribuyen un sinfín de ejecuciones. Entre las primeras el asesinato de Andreu Nin, cuya eliminación en la operación Nikolai, dirigida por Orlov, se la disputan Grigulievich y este último. De él se decía; “Es más frío que el acero”. Y enamoradizo… como buen italiano. Le imputan la muerte del comunista cubano Julio Mella, esposo de Tina Modotti solo porque Vidali estaba fascinado por la fotógrafa.

Más tarde lo responsabilizarán también de la muerte súbita en un taxi de Modotti cuando ésta acababa de abandonar el Partido Comunista. El Kremlin no perdona a sus desertores, y los celos pasionales de sus agentes, aun menos. Trotsky lo definió como uno de los agentes más crueles de la GPU en España. Y cuando Modotti murió en 1942 de un infarto, en un taxi, indispuesta y saliendo de una cena de amigos íntimos, celebrada a manera de despedida de Tina y Vidali, no faltaron las sospechas sobre una posible responsabilidad de Vidali, ya que Modotti sabía muchas cosas y, lo que era peor, empezaba a tener dudas serias sobre el sistema soviético. La GPU empleaba venenos que ocasionaban paros cardiacos sin dejar rastro. El escritor Victor Serge, crítico manifiesto contra el estalinismo, morirá en 1947, en México, según dicta el informe forense, de un ataque cardiaco y dentro de un taxi. La escritora Elena Garro, quien a la sazón frecuentaba los medios estalinistas, cuenta que su amiga Angélica Selke le dijo refiriéndose a Tina: “Yo estoy segura de que Carlos se la cargó…” Vidali es el agente que mejor a sabido borrar su nombre de la historia de la policía política de la URSS.

No tuvo la misma suerte Leonid Eitingon (alias Tom o Kotov), quien culminará con éxito el caprichoso encargo del dictador gracias a la proeza de su hijastro, Ramón Mercader del Río. Voces diversas plantean una disputa en el trío familiar por ver quien de los tres será el autor directo del asesinato de Trotsky. Dicen que Mercader se impuso a su padrastro, pero la preparación del joven republicano comunista para ser agente de élite invalida el argumento de la deliberación de candidatos. Lo que sí se da como cierto es que Caridad fue la impulsora del crimen político por la mano de su hijo predilecto.

Dos películas importantes lo relatan el suceso del crimen al detalle, además de libros y múltiples artículos. Mercader-Mornard (interpretado por el mismo Alain Delon) consigue entrar en el despacho de Trotsky. Lleva como armas un piolet, un puñal y una pistola. Opta por la primera y radical opción. Sus padres lo están esperando en la calle al volante de un coche preparado para la fuga. Clava el piolet en la cabeza de la víctima mientras está concentrada en lectura del escrito que el visitante le lleva como cebo. Consigue herirlo mortalmente pero con tiempo a gritar el nombre del asesino. Este es detenido y golpeado por los guardias. Madre y padrastro huyen al aeropuerto. El hijo lleva en el bolsillo una carta escrita por Rabinovich en la que su alter ego Mornard certifica que el “atentado obedece a algo personal ya que conoce en persona a Trotsky y lo ha decepcionado”. Dice más cosas.

Pantomima, claro. Una sola verdad: su prometida Silvia no tiene nada que ver con ello. No son palabras vanas las de su defensa aunque leyéndolas parezcan las propias de un estúpido. Así es la imagen del héroe soviético que la URSS quiere dejar para la historia pública. La prioridad de la misión radica en que Stalin no se vea nunca involucrado en algo tan ruin como este asesinato. Nadie se atreverá a mencionar la orden. Ni el autor del crimen ni tampoco los últimos comunistas arrepentidos de la época. Al fin, el mundo entero terminará conociendo al responsable del mandato, pero la sombra de la duda seguirá borrando la verdad histórica y la imagen del ejecutor del homicidio “político” a Trotsky quedará desvaída y falseada hasta ahora.
 
La segunda vida de Ramón Mercader
Con la detención por asesinato de Jacques Mornard en la prisión de Lecumberri (México, D.F.) comienza la segunda vida de Ramón Mercader. La persona que vivirá en el Palacio Negro y la que, una vez cumplida la condena de veinte años, saldrá de allí será otra distinta a la anterior. ¿Un hombre nuevo? El condenado sufrirá por parte de sus guardianes torturas periódicas durante los primeros seis años de prisión. Los soportará con bravura propia de un agente de su categoría. Pese al dolor infligido no abrirá la boca ni siquiera para quejarse. Al principio, vivirá incomunicado del resto de los presos. El juez de su causa, Raúl Carranza Trujillo, psicoanalista criminológico de tesis avanzadas para la época, somete al condenado a un largo psicoanálisis del que desprende “un activo complejo de Edipo por parte de una madre dominante y de una figura paterna siniestra”. Se refiere a Stalin, por supuesto. Rubén Gallo, en su libro Freud y Stalin en México, incluye los ejercicios de Mornard en respuesta a las pruebas psicoanalíticas y añade la felicitación que Sigmund Freud envía a su colega mexicano, el psicólogo juez Carranza cuándo este le remite el libro de su trabajo con el “desmemoriado”.

El hombre sin nombre seguirá protegido por el dictador y sus acólitos. Su silencio vale oro. De ahí que en los veinte años de internamiento una comisión dirigida desde México por el agente secreto Kupper se ocupe de “vigilar” a Mercader, de costear su defensa y de hacerle la vida lo más confortable posible en Lecumberri. El preso especial dedicará su tiempo a la lectura, al estudio y la formación personal. Electrotecnia e historia son sus materias preferidas. Tiene la celda forrada de libros y comparte prisión con el artista Siqueiros, liberado pronto por la intervención de Pablo Neruda, y con los escritores Álvaro Mutis, José Agustín y William Burroughs. En algún sentido sigue permaneciendo mudo pese a las palizas continuas, aunque muy pronto conseguirá fama en la cárcel por una razón esta sí heroica. Se encarga de alfabetizar a más de mil presos de lo que se derivará, en alguna medida, una nueva identidad para el asesino. Recibirá el sobrenombre de El Santo. Así es como los reclusos llaman al oculto agente. Lo dijo la actriz Sara Montiel cuando lo visitó en Lecumberri y supo contarlo: “Mató a Trotsky pero malo no era”. Para un estalinista convencido como Mercader el mote de los presos resultaba irónico. Su hazaña solidaria se extenderá por todo el país y será el mismo presidente de la República mexicana quien entrará en prisión a condecorarlo por su labor humanitaria.

En el ecuador de su condena se descubre, al fin, la identidad del preso, para desgracia de su familia catalana que cierra filas ante tan terrible noticia. ¿Un catalán, de buena cuna? Pocos quieren creerlo. Alguno que otro artista e intelectual de izquierda se atreve a visitarlo. Su madre, Caridad Mercader, con un gran sentido de culpabilidad (llora mucho su desgracia en la URSS) se presenta en México y explica al agente Kupper que tiene un plan perfecto para liberar a su hijo. Los agentes no quieren ni oir hablar de ello, pues años antes la red mexicana se ha quitado de encima, entre otros descreídos de la causa estalinista, a Modotti. A Caridad Mercader haciendo de las suyas, en México, los súbditos del Kremlin no la soportan y van a ocasionarle un fortuito accidente de coche del que la buscada víctima sale ilesa, si bien fracasará el proyecto de huida de su hijo. “Marimandona”, le reprochará Ramón, por meter las narices donde no la llaman.

Lo que nadie espera de este preso desmemoriado es que estando en el temido Palacio Negro se enamore, esta vez probablemente sin estrategia previa, de una bailaría folklórica llamada Roquelia, hija de aquella cocinera que la red soviético-mexicana ha contratado para ocuparse de su comida. Mercader ya entra y sale de la cárcel con la discreción de un invitado a prisionero. Por supuesto, su silencio no tiene precio. Y cautivo o libre sabe muy bien que es hombre sentenciado pese a ser (lo dijo en secreto) el comunista más leal a Stalin de todos los comunistas conocidos y por conocer.

“He cometido un crimen y debo pagar por ello”, es uno de sus dos pensamientos clave. El otro: su convicción de que el atentado contra Trotsky obedeció a un crimen político, un acto de guerra propio de la época que le tocó vivir.

Este Mercader reaparecido, caída ya su careta de Mornard, tiene cuarenta y siete años cuando, una vez cumplidos los veinte de condena, sale discretamente de Lecumberri y corre a Moscú junto con su esposa Roquelia. Comienza entonces su prisión dorada. En la Unión Soviética es recibido con todos los honores y condecorado con la más alta distinción de su país de asilo, la de Héroe de la URSS y también la medalla de Stalin. Y pese a que el nombre que le han adjudicado sea otro, el festejo se celebrará, es claro, en la más estricta intimidad y anonimato. Tampoco, allá, en tierra extraña, nadie debe estar al corriente del motivo de tal altísima distinción que permitirá a Mercader moverse por la capital moscovita con todos los privilegios posibles. Todos salvo uno: La libertad de ser él mismo. Hasta el día de su muerte, e incluso años después de ser enterrado se le conocerá como Ramón Paulovich López. Marca de la casa: la que obliga a los agentes a disfrazarse de continuo desde que años atrás, durante la primera visita del joven Stalin a la vieja Europa, cuando llega a Viena con pasaporte griego, decide vestirse de mujer para ejemplo y figura de sus funcionarios especialísimos del futuro.

¿Le importaba a Mercader tener que ser siempre otro? No, especialmente. En Moscú lee con voracidad. Escribe páginas y más páginas en los libros de la Historia del Partido Comunista Español y escucha música. Pasa el tiempo. Se aburre. Sueña con escapar. Le duele en el alma, en esos largos años que vivirá en la URSS junto a su mujer e hijos adoptados, la decepción y desencanto del sistema soviético, el tedio que siente Roquelia, el suyo propio, las purgas que padecerán sus colegas espías, incluido su padrastro Eitingon, la formación de los hijos, las traiciones, el desengaño por los presidentes posteriores, Kruchev y Breznev (a éste último lo detesta) y por encima de todo la lejanía del mar de su país de origen: Cataluña.

Mercader quiere irse. Una conocida de Roquelia, hija de republicano español y vecina de la casa, va tomando confianza con la familia. La amistad crece. Comparte con Mercader la grisura del sistema y la jaula de oro en la que el héroe vive de sol a sol. Un buen día, ella se informa sobre la llegada de Fidel Castro a la Unión Soviética (27 de abril de 1963). Conocedor de que durante la famosa visita la amiga y vecina va a trabajar como intérprete del Presidente cubano, Ramón se atreve a pedirle: “Trata de decirle a Fidel que quiero ir a vivir a Cuba y que le agradecería como un favor que tuviera la amabilidad de invitarme”. Tampoco parece que esta misión pueda ser viable. Pero el destino vuelve a “ayudarle” y Castro acepta de inmediato la propuesta. Los rusos, por su lado, tampoco se aferran a la idea de mantener a perpetuidad a su asesino extraño. Más bien les molesta tener a este héroe desmemoriado campando por sus fueros. En Moscú fue siempre un personaje a quien no gustaba enseñarlo en público. Lo admiraban y temían al mismo tiempo.

“Soy una patata caliente para todo el mundo”, dice de sí mismo a la amiga y única apuntadora de confidencias.

Nada más cierto. El viaje de Mercader a Cuba requiere ser organizado despacio como es norma de los países del rincón Este de aquel mundo. Roquelia y los hijos viajarán primero. La amiga del matrimonio, los seguirá de inmediato. También ha aceptado un trabajo en La Habana, único paraíso que algunos latinos de la URSS pueden permitirse. Mercader, sin embargo, debe quedarse en Moscú a fin de ultimar trámites de salida y recibir, según fecha sabiamente programada, otro premio honorífico que el 9 de mayo de 1964 sus camaradas de la KGB le hacen como regalo de despedida. El regalo consiste en un reloj de pulsera que Ramón López ata de inmediato a su muñeca, si bien, con tan mala suerte que, unas semanas más tarde, estando todavía solo en Moscú, el agente especial se siente enfermo, y es ingresado con el pulmón obstruido por un derrame. Mercader ha cumplido 51 años. El diagnóstico del resultado de las pruebas en el hospital moscovita no parece del todo claro. Varios especialistas, amigos de la familia, sospechan que es cáncer pero nunca realizan análisis ni biopsia. Su padrastro Eitingon lo visita en el hospital y al salir lanza a Luis Mercader, hermano de Ramón, la lapidaria frase: “Algo le deben haber hecho. ¿No lo habrán envenenado?”

¿Qué clase de enfermedad? Mercader quiere conocer el nombre pero es difícil responder claramente estas preguntas si el agente está “tocado y hundido”, una patata caliente. Así que cuando viaja a La Habana descenderá del avión herido de muerte. Sospecha la gravedad de su estado pero, terco en su silencio, el hombre sombra se aviene a trabajar como asesor de Fidel Castro. ¿Es creíble? Del trabajo que Mercader hace en Cuba para el Presidente Castro se ignora todo. Posiblemente asesora poca cosa o apenas nada. Mientras lo permite su enfermedad se presenta a diario a un edificio del Gobierno. Por supuesto, va acompañado de un escolta. Se mueve solo. Sin amigos. Y el único extranjero que consiguió estar con él en la isla caribeña fue un sobrino suyo, pariente lejano mío, que viajó ex profeso para visitarlo.

El escritor Cabrera Infante cuenta que cuando él y otros intelectuales se enteraron de la presencia Mercader en La Habana fueron a ver a su dirigente para reprocharle tal invitación. Castro les contesto que había dado la autorización “a pedido de una nación amiga” a la que debía “favores”.

El cáncer ha ido minando su cuerpo y son semanales las visitas al hospital cubano. La amiga leal, una de las pocas sino la única que nuestro agente puede permitirse, lo acompaña y ayuda en todo lo necesario. También ella ha aprendido a callar pero, por fortuna para la memoria histórica, es más joven que Ramón y calla menos. Y dará su testimonio riguroso, casi clandestino, de la vida cotidiana del héroe soviético durante los quince años de la tercera vida de Mercader, ahora Ramon López, nacido en Moscú.

No existe ningún diagnostico exacto de los últimos años de vida de Mercader a pesar de ser atendido en las mejores clínicas moscovitas y por la mejor clínica de La Habana. Corre la sospecha de que Mercader fue envenenado antes de salir de Rusia. El temido veneno colocado, en esta ocasión, en un reloj de pulsera. Nadie quiere ni puede certificarlo. Pero todos dudan. Nadie se atreve a hablar claramente.

En 1977, en plena transición española, Ramón Mercader, sentenciado y casi moribundo, el agente secreto más importante de la Unión Soviética, Héroe absoluto declarado por Stalin, solicita a Santiago Carrillo su deseo de morir en Cataluña, en el pueblo de veraneo de su infancia. El Secretario General del Partido Comunista de España, el hombre que también tuvo muchas vidas y mucho que guardar dentro del armario, le da una respuesta malévola, sobre todo viniendo de él. “De acuerdo”, le dice, “te doy permiso si a modo de arrepentimiento escribes una confesión completa de las actividades realizadas a los largo de tu vida y de quién te dio la orden del asesinato”.

Agente honorífico como, pese a todo, nuestro héroe sigue siendo, Mercader rechaza categórico la oferta envenenada de su colega respondiéndole que él “nunca traicionará a los suyos”. Considera la propuesta una deslealtad a la organización para la que ha trabajado teniendo en cuenta, además, que muchos agentes de aquella operación siguen vivos en la URSS.

La condición del Zorro Rojo clama al cielo. El hombre al que se le reprocha no haber dado nunca una explicación sincera de los hechos desgraciados de Paracuellos (purgas y asesinatos), y cuya responsabilidad está demostrada, exige un mea culpa y la confesión de la verdad al héroe, colega y camarada responsable de un solo asesinato.

Abandonar Moscú para regresar a Barcelona “ni que sea barriendo calles”, fue un sueño que sólo consiguió realizar a medias. Ramón morirá en La Habana un 19 de octubre de 1978 sin dejar prueba alguna de arrepentimiento por haber matado a León Trotsky. Sin embargo, sí lo lamentó a su manera. Comentó en más de una ocasión que había sido utilizado. A un amigo que lo conoció bien, en un momento de melancolía le dijo:
“Lo de Trotsky fue una acción justa en su tiempo pero jamás volvería a matar a otro hombre pese a que también existieran motivos ideológicos para hacerlo”.

El también llamado “brazo armado de Stalin” tenía una personalidad que dará todavía para mucha tinta. Prefiero fiarme de él. Del hombre que supo guardar un secreto a costa de perder su identidad, su vida, su verdad histórica y todo ello para no traicionar a la Bestia que sus camaradas habían alabado durante tanto tiempo. Y a la que, por cierto, Mercader nunca conoció personalmente.