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miércoles, 7 de septiembre de 2011

10- Tras la guerra: España, México, Cuba, la URSS

Reunión en el Club Chkalov de Moscú, foto UGT

Tras la muerte de Stalin en 1953, se inicia un período de un relativo deshielo de las relaciones del régimen franquista con la Unión Soviética. Ya hace años de la derrota del Eje, al que Franco había apoyado con el envío de la División Azul a combatir contra los soviéticos, y con la entrada de España en la ONU aún reciente (1955), en 1957 se produce el acuerdo para el regreso de los "niños" que lo desearan a España. El traslado se organiza con discreción, aunque no deja de tener un componente publicitario paradójico: el régimen intenta aparecer como "salvador" del peligro soviético a aquellos que marcharon como menores. El 21 de enero, como parte de un acuerdo entre ambos Estados con el concurso de la Cruz Roja de ambos países, el buque soviético Crimea llega al puerto de Castellón de la Plana con 412 españoles a bordo.

Entre ese año y el siguiente llegarían a España cerca de la mitad de los jóvenes enviados a la URSS.

Los retornados encontraron a su vuelta un régimen hostil, la desconfianza de unas autoridades que sospechaban de su filocomunismo y, sobre todo, unas familias que dejaron ir a niños y que recibían tras casi veinte años a adultos, en ocasiones padres de familia a su vez, con otra educación y experiencias vitales opuestas. El reencuentro por tanto no fue fácil y un número no despreciable decidió finalmente regresar a la Unión Soviética.

Previamente, un pequeño grupo de unos 150 niños obtuvo permiso, en 1946, para marchar a México a reunirse con sus familiares. A otro grupo de unos 200 "niños", el conocimiento de la lengua española los llevó a viajar, desde mediados de 1961 y hasta mediados de la década de los setenta, a la Cuba de Castro, como especialistas soviéticos enviados por el Partido Comunista de España, desempeñando allí trabajos de traductores, profesores, en la construcción o incluso como técnicos para la inteligencia cubana.

En Cuba recibieron el apelativo de "hispano-soviéticos".

La mayoría de los niños que finalmente pasaron sus vidas en la Unión Soviética, regresados tras la guerra a los lugares de los que habían sido evacuados, acabaron radicándose en Moscú, aunque hubiera quien acabase situando su residencia en los remotos parajes de Siberia. Las estancias vacacionales en España estaban permitidas para los que hubieran permanecido veinte años en la URSS. Desde los años 60 algunos fueron volviendo de manera individual, y tras la caída del muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética, un número considerable volvió a España. Los supervivientes han seguido manteniendo un contacto frecuente. Los que permanecieron definitivamente en la URSS, concretamente en Moscú, solían reunirse en las salas de alguna fábrica, en el club Chkalov o en el propio Centro Español (también conocido como "Casa de España"). Los que volvieron, ya fuese a través de asociaciones (entre ellas las de Asturias, País Vasco o Madrid) o de un modo más informal, también han seguido frecuentándose en los lugares de los que eran originarios y a los que volvieron.

En todo caso, la situación para todos ellos nunca dejó de ser peculiar, debido a que España no mantuvo relaciones diplomáticas con la URSS hasta los últimos meses de la dictadura, en 1977. Incluso en algún aspecto se vieron perjudicados por la caída del régimen soviético, quedando en un limbo legal del que salieron en 1990, con la concesión de la posibilidad de recuperar su nacionalidad "perdida" por parte de las Cortes españolas. Posteriormente, en 1994, obtendrían el derecho a recibir pensiones de jubilación, invalidez y supervivencia. En 2005 se reconoce, tanto a los aún residentes en el extranjero como a los retornados, el derecho a una prestación económica por su condición de menores exiliados que pasaron la mayor parte de su vida fuera de España. Dicha ley incluye asimismo mecanismos para la cobertura sanitaria cuando ésta fuese insuficiente en el lugar de residencia.

Los supervivientes de aquellos niños recibieron, en diciembre de 2003, la Medalla de Honor a la Emigración en su categoría de oro

Fuente Wikipedia

Entre 1956 y 1959, se efectuaron las cuatro expediciones conocidas de retorno a España desde la Unión Soviética

Los niños, ahora ya adultos, esperaban encontrar a su vuelta el amor de sus familias, el que hace tanto necesitaban.

Cual fue la sorpresa de éstos cuando llegaron. La vuelta a España fue decepcionante para ellos, pues las familias a las que esperaban encontrar de nuevo ya no eran las mismas de entonces, al igual que los padres no encontraron a sus niños, pues ahora eran ya adultos y tenían familias y una educación y cultura diferentes a la española.

Cuando fueron retornando de manera individual y muy controlada, ya habían pasado muchos años, y la integración en la nueva sociedad española era ahora casi imposible, pues los numerosos cambios desmesurados que se habían producido con la instauración del régimen autoritario de Franco eran abismales.

En resumen, el retorno a España no fue jubiloso, pues algunos de los dirigentes del régimen franquista estaban convencidos que su regreso no se quedaría solo en eso, sino que con ellos vendría algún agente comunista infiltrado, a pesar de ello no les convenía la negación de su vuelta.

Otras fuentes

Centro Español en Moscú

La sustancial labor de fomento de la lengua y la culturas hispanas en Rusia desde su Centro Español (antigua Sede del Partido Comunista Español), sito en la céntrica calle Kuznetski Most, nº18/7, de Moscú, donde siguen llevando a cabo su singular e inagotable acción cultura.

Espanaenmoscú

sábado, 23 de julio de 2011

9- Intentos de recuperación de los niños por el régimen


Telegrama de la FET- JONS exigiendo retorno de niños evacuados
Fondos UGT

La vuelta a España de los niños deportados, especialmente los que estaban en la Unión Soviética, seguía considerándose por el régimen franquista un objetivo político a perseguir. Incluso antes de terminar la propia guerra, la Falange tomó a su cargo dicho objetivo, haciendo bandera del mismo en su búsqueda del mayor protagonismo politíco posible dentro del futuro Estado franquista. Manuel Hedilla, Jefe Nacional de la organización, enviaba en 1937 una carta al diario The Times pidiendo ayuda ante lo que calificaba como "inhumana exportación de niños" a la URSS, ofreciéndose incluso a sufragar los gastos de mantenimiento de los pequeños.
Nuestra pobre FALANGE, pobre de dinero y poderosa de aliento, quiere para sí sola el sacrificio que suponga el cuidado de esos miles de niños.
El encargo de su consecución se hizo al Servicio Exterior de la Falange, cuyos fondos se encuentran en el Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares). De ahí proviene un documento de 1949 referente a los métodos empleados en la empresa:
Nuestros delegados en el extranjero solicitan su devolución a España; en un 99 por ciento de los casos esa solicitud es denegada. Se recurre entonces sin miramientos a los medios extraordinarios, con los que, de una forma u otra, casi siempre se logra al fin obtener al menor.
El primer repatriado de este modo fue uno de los niños que, convertido en soldado del Ejército Rojo, cayó prisionero durante la guerra ruso-finesa. De las informaciones obtenidas por él la Falange deducía la preparación como "activistas" de los niños españoles. Dicha versión hubiera venido avalada por aquella captura nazi de una docena larga de chicos en 1942, supuestamente miembros de una "escuela de activistas". Sea como fuere, el régimen siempre sospechó que los "niños" repatriados pudieran ser agentes filocomunistas. Aún en 1952, en un artículo publicado, entre otros medios, en El Correo Español - El Pueblo Vasco, el escritor y poeta falangista Federico de Urrutia señalaba como tema pendiente de la guerra "los menores expatriados en 1937 que lo fueron a la fuerza o engañados". En él señalaba específicamente a los enviados a la URSS, que
dada la infrahumana educación recibida [...] ya habrían dejado de ser criaturas humanas, para convertirse en desalmados entes sovietizados.
Siguiendo esa doctrina, se dio algún caso en que una vez repatriado el niño, ni siquiera era devuelto a su familia, "por no ofrecer [...] ninguna garantía sobre su educación", siendo entregado al Auxilio Social.

Fuente Wikipedia

Documento sobre repatriación de niños
Fondos UGT