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sábado, 10 de octubre de 2015

En Uzbekistán falleció el ultimo defensor de la "Casa de Pávlov"


Internacionalsitas 36 - 7/10/15
En Uzbekistán falleció el ultimo defensor de la legendaria "Casa de Pávlov" defendida durante la Batalla de Stalingrado, donde cayó Rubén Ruiz Ibárruri. Su nombre era Kamoljžon Turgunov y tenia 93 años. 

¡Que la tierra te sea leve, no serás olvidado héroe!

domingo, 14 de septiembre de 2014

Aniversario de la muerte en combate de Rubén Ruiz Ibárruri




Russia Beyond the Headlines ES 14/9/14 
Un dia como hoy, en 1942, en el marco de la Batalla de Stalingrado, moría el español Rubén Ruiz Ibárruri, único hijo varón de la dirigente comunista Dolores Ibárruri "Pasionaria".

Resultó muerto de un impacto en el pecho mientras dirigía el avance de una compañía de ametralladoras de la 35º división de guardias fusileros, al atardecer, en la zona de los andenes de la Estación Central.

Allí se libraba una de las batallas más encarnizadas de la guerra por el control del centro urbano de la ciudad y la colina de Mamáy (Mamáev Kurgán). Estaba bajo las órdenes del General Aleksandr Rodímtsev en el lugar más peligroso del combate. Por estos y otros hechos le fue concedida la máxima condecoración, la de Héroe de la Unión Soviética a título póstumo.

Está enterrado en Stalingrado en el monumento a los caídos ubicado en Mamáev Kurgán, y tiene un monumento dedicado en su honor en la sección llamada "los héroes caídos". Recibió también las condecoraciones Orden de Lenin y la Orden de la Bandera Roja.

 
 

miércoles, 27 de marzo de 2013

Tal vez el día. Aragoneses en la URSS (1937-1977). El exilio y la División Azul


Tal vez el día. Aragoneses en la URSS (1937-1977). El exilio y la División Azul de Luis Antonio Palacio Pilacés (dos tomos)

Si en su anterior trabajo La Nación del Olvido el autor recuperaba la desconocida historia de los aragoneses que se exiliaron en el norte de África, en esta obra sigue el rastro a unos hombres y mujeres que desde las trincheras del cerco de Leningrado a las cumbres de las cordilleras del Cáucaso, desde las estepas de Uzbekistan a las calles de un Berlín hundido en los estertores de la derrota, configurarían con sus innumerables experiencias individuales una formidable aventura colectiva, tan emotiva y estremecedora como desconocida para el público español.

Luis Antonio Palacio Pilacés
Es licenciado en Historia Contemporánea y diplomado en Trabajo Social por la Universidad de Zaragoza. En la última década ha trabajado en el ámbito de la recuperación de la memoria histórica de las comarcas aragonesas de La Violada y el Bajo Gállego como coautor de los volúmenes Entre las raíces (2003), De hombres y sueños (2006), Rueda, rueda palomera (2008). Dentro del programa Amarga Memoria publicó el volumen La Nación del Olvido (2011) sobre los aragoneses exiliados en el norte de África al término de la Guerra Civil y, en un extenso recorrido que le llevaría a más de un millar de localidades, desarrolló las labores de investigación para la elaboración de un Mapa de Fosas de la Comunidad Aragonesa. Ese mismo año publica Carbón rojo. Crónica del crimen de los carboneros, en torno a un trágico suceso ocurrido en Cetina en 1905 y en 2012 Caballos de hielo. El doble crimen del Alforjero, sobre la increíble historia de Román Lacambra, ejecutado en Huesca en 1949 y última persona a la que se aplicaría la pena capital en la provincia altoaragonesa.

Contenido:
Introducción
La escuela de pilotos de Kirovabad (1937-1939)
Los prolegómenos de un drama
La primera expedición
La segunda expedición
La tercera expedición
La cuarta expedición
Los niños de la guerra (1937-1941)
Las distintas expediciones
La organización de las casas de niños
De Fuendetodos a Puhskin; la aventura de la familia Salueña
En el laberinto
El exilio español en la Unión Soviética (1939-1941)
En la patria del proletariado
Los alumnos aragoneses de la Academia Frunze
El resto del exilio
La Gran Guerra Patria. La pleamar  (1941-1942)
La movilización del exilio español en la Unión Soviética
La tragedia de los niños españoles
La División Azul en marcha hacia el frente ruso
Hombres distintos, motivos diferentes
La Expedición nº 8 en marcha hacia el Reich
El largo viaje hacia el corazón de Rusia
En el campamento de Grafenwöhr
Antisemitismo, crímenes de guerra y divisionarios
El largo viaje hacia el corazón de Rusia
El Batallón de los maños en el frente del Volchov
La guerra del Este en Aragón
Crisol de hombres: el Ilmen y la Bolsa del Volchov
Otros hombres, otro mando, otro frente…
El retorno de los veteranos
¿Amigos o enemigos? Población civil, prisioneros y guerrilleros
Productores aragoneses en el Reich
En cielos extraños: aviadores aragoneses en el Frente del Este
La Escuadrilla Azul
Pilotos aragoneses en el Ejército Rojo
La Gran Guerra Patria. El reflujo (1942-1945)
Españoles en la guerrilla soviética
Sombras en la lucha guerrillera: informantes y desertores
La División Azul y los guerrilleros españoles
La Batalla de Stalingrado
El 4º Destacamento de guerrilleros españoles
La División Azul frente a la ciudad de los zares
La Hoja de Campaña
Matanza en el Ladoga
Aragoneses en la carnicería de Krasny Bor
Ecos de desastre
Sombras en la División Azul: Indeseables, procesados y desertores
Los últimos meses de la División Azul
El regreso de los refugiados españoles a la Rusia europea
La Legión Azul
El canfranés Miguel Ezquerra y el Batallón Fantasma
Tras el regreso
La estabilización del exilio
Aragoneses en el Gulag
Prisioneros de Krasny Bor
La larga espera
Rumbo a casa
El viaje del Semíramis
La repatriación de los niños y los exiliados
El exilio después de las expediciones de repatriación
Fuentes orales  bibliográficas
Anexo: Los dos mil aragoneses de Rusia

LA LIBRERÍA DE CAZARABET

libreria@cazarabet.com

viernes, 8 de febrero de 2013

70 años de la victoria soviética contra el nazismo en Stalingrado


Cultura Bolchevique  1/2/13
El 2 de febrero de 1943 era capturada la poca resistencia que quedaba del ejército alemán en Stalingrado. Aunque la guerra estaba aún lejos de finalizar, la alegría era inmensa. Los soviéticos se convencieron de su victoria, aquel 2 de febrero. Hasta ese día habían luchado para detener el avance alemán, a partir de entonces lucharían por echar a los nazis de la Unión Soviética y llegar hasta Berlín. Atrás quedaba la feroz y cruel batalla de Stalingrado, atrás quedaba aquel terrible escenario.

La contraofensiva soviética de Stalingrado se iniciaba en Noviembre de 1942, la llamada "Operación Urano". Con el 6º Ejército alemán totalmente cercado, sólo faltaba la operación final para acabar definitivamente con él. El 10 de enero de 1943 se iniciaba la conocida como "Operación Saturno". Esa mañana las defensas alemanas eran atacadas duramente por las bombas soviéticas de la aviación y la artillería. A continuación la infantería soviética iniciaba el ataque, que duraría unas 2 semanas antes de que el ejército alemán quedara partido en dos el 26 de enero. Una parte, con el Mariscal de Campo Von Paulus, se rindió el 31 de enero. Dos días más tarde, el 2 de febrero, se rendiría el último grupo alemán. 

El sonido de los disparos dejaba lugar al silencio, y el silencio a la alegría. 91.000 soldados alemanes pasaron a ser prisioneros de guerra, entre ellos 2.500 oficiales, 24 generales y un Mariscal de campo. El trato que recibieron los prisioneros, fue adecuado en todo momento, tal y como declara el Mariscal Von Paulus "Cuando fuimos capturados nos amenazaba de muerte la tensión, el hambre, el frío y la enfermedad. Los médicos del Ejército Rojo hicieron lo humanamente posible por salvar vidas". El Mariscal soviético Rokossowski escribiría: "La relación entre los prisioneros alemanes y los soldados del Ejército Soviético fue verdaderamente humano, incluso noble. Y esto a pesar del tratamiento inhumano que los nazis dieron a nuestros pueblos".

La URSS dejó en Stalingrado más de 643.000 vidas de personas que defendieron su patria contra la invasión fascista. La URSS decidió defenderse en unas difíciles condiciones, antes que consentir que el nazismo acabara con su existencia. El precio a pagar fue muy elevado, como elevada fue la enorme e inolvidable gesta de los defensores de Stalingrado. Esas vidas segadas por la barbarie nazi, serían 643.000 motivos más para barrer al ejército hitleriano de la faz de la tierra.

En Stalingrado, la URSS perdió a sus mejores jóvenes. Pero no perdió la guerra, es más, comenzó a ganarla. Es incalculable la cifra de vidas que se ahorraron impidiendo la victoria fascista, como incalculable es la deuda que la humanidad tiene con los defensores de Stalingrado. Por eso, las autoridades cambiarán el nombre de Volgogrado por el de Stalingrado (mientras dure la celebración del 70 aniversario). El cambio de nombre no es una reivindicación nueva, desde que en 1961 pasara a llamarse Stalingrado. Stalingrado es el nombre con el que la ciudad pasó a la historia en una de las mayores proezas de la humanidad.

“Los que España quemaron y rompieron
dejando el corazón encadenado
de esa madre de encinos y guerreros,
se pudren a tus pies, Stalingrado.
Honor al combatiente de la bruma,
honor al Comisario y al soldado,
honor al cielo detrás de tu luna,
honor al sol de Stalingrado.”
Pablo Neruda

sábado, 22 de diciembre de 2012

Rubén Ruiz Ibárruri: el español que murió defendiendo Stalingrado


Monumento dedicado a Rubén y a otros defensores de Stalingrado

Cultura Bolchevique 9 de diciembre de 2012
La historia de Rubén Ruiz Ibárruri es la historia de una generación entera de lucha contra el fascismo. El triunfo de la Revolución bolchevique hacía peligrar los privilegios de la burguesía en toda Europa. Ante el deseo de justicia social de los pueblos, surge la reacción fascista primero en Italia y después en Alemania. El movimiento fascista se expandía por toda Europa. Después de combatir al fascismo con las armas en España, sus convicciones democráticas y comunistas le llevan a dar su vida en la defensa de Stalingrado.

Rubén Ruiz Ibárruri nace en la localidad vizcaína de Muskiz el 9 de enero de 1920. Su padre, Julián Díaz, había sido uno de los fundadores de la Juventud Socialista y posteriormente el Partido Comunista en Vizcaya. Su madre, Dolores Ibárruri, sería Secretaria General del PCE y dirigente del movimiento comunista internacional.

Con 13 años, ya vive las primeras escaramuzas con la Guardia Civil por realizar tareas de propaganda comunista. Tras la Revolución de Asturias en 1934, 40.000 personas son encarceladas, entre ellas Dolores Ibárruri. Esto obliga a Rubén a exiliarse en la URSS con tan sólo 15 años de edad. Le acoge un matrimonio de la vieja guardia comunista: P.Lepeshinski y su mujer Olga Lepeshinskaya, ambos militantes del POSDR desde 1898. Allí trabajaría como aprendiz en una fábrica de automóviles ZIL de Moscú.

Cuando se entera del inicio de la guerra en España siente rabia y un deseo de unirse inmediatamente a las filas de los combatientes republicanos. Se presenta con un nombre falso en la embajada española en Moscú para ofrecerse a luchar en España contra el fascismo. En España combatiría en un grupo de exploradores a las órdenes de Juan Modesto, lejos de la retaguardia, en primera línea de combate.

Después de participar en la Batalla del Ebro contra fascistas españoles, italianos y alemanes; la unidad de Rubén cruzan los Pirineos en febrero de 1939. En Francia sería recluido en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer junto a 100.000 compatriotas derrotados por el fascismo (célebres personalidades fueron recluidas allí: el artista Josep Renau, el aviador José María Bravo o el anarquista Abel Paz). Rubén logró escapar para dirigirse a la embajada soviética en París. Ya en Abril de 1939 se encontraba en Moscú con su madre y con su hermana Amaya, con la alegría de reunirse con sus seres queridos pero con la tristeza de haber dejado su país en manos de la garra fascista.

Tras ser rechazado en la Escuela de Aviación de Stalingrado por razones médicas, ingresa en la Academia Militar Central de Moscú. De allí sale graduado como Teniente, al mando de un pelotón de ametralladoras de la 1ª División Proletaria de Moscú.

En verano de 1941 le llamaría nuevamente el deber: el fascismo amenazaba la patria que le había acogido. El primer combate lo libra en las inmediaciones de la ciudad bielorrusa de Borisov, donde su pelotón tenía la misión de defender un puente para que la 1ª División pudiera retirarse. El pelotón de ametralladoras mandado por Rubén repele los duros ataques alemanes durante más de 6 horas. Cuando los alemanes inician el golpe final con los tanques, Rubén y un grupo de artilleros se arman de valor y detienen el avance a golpe de granada. Gracias a esta acción, impiden que los alemanes rompieran la línea soviética, aunque Rubén es gravemente herido.

El Presidente de la URSS, Mijail Kalinin, condecoraba personalmente a Rubén Ruiz Ibárruri con la Orden de la Bandera Roja. Rubén, aún convaleciente y sin ninguna obligación militar, pide a Kalinin ser enviado al frente. Ese deseo no fue cumplido, puesto que los médicos lo prohibieron por razones obvias. A su madre, Dolores, le decía "Estoy muy orgulloso por luchar junto al Ejército Rojo contra los opresores. Estoy seguro que ellos se romperán los dientes aquí."

Con una mínima recuperación vuelve al frente a dirigir una compañía de ametralladoras en la 35ª División, gracias a la mediación del general Rodímtsev. Rodímtsev y Rubén se conocían de haber luchado en España y tenían una admiración mutua. Ahora luchaban ambos en Stalingrado.

El 23 de agosto de 1942, el ejército alemán atacaba la estación ferroviaria de Kolutban. El capitán del regimiento, Stolyarov, es abatido y Rubén se hace con el mando de todo el regimiento. Hasta 6 ataques repelen los hombres mandados por el español antes de iniciar el contraataque. El contraataque se realizó cuerpo a cuerpo, Rubén cayó herido por un disparo en el pecho justo en el momento en el que los tanques soviéticos llegaban a la zona de combate. Los nazis no habían conseguido su objetivo, pero Rubén se debatía entre la vida y la muerte
Fue trasladado a un hospital de campaña a la otra orilla del Volga, en donde lucharía contra la muerte hasta el 2 de septiembre de 1942. Mientras se debatía entre la vida y la muerte, animaba a vencer a los soldados que lo visitaban. Rubén se fue, sabiendo que el territorio soviético sería la tumba del fascismo. Su valentía, su arrojo y decisión sirvió de ejemplo a los soldados soviéticos.

Rubén se marchaba con sólo 22 años de vida. En esos 22 años, su vida fue ejemplo de dignidad y de valentía. Una vida intensa de alguien que con 10 años ya repartía propaganda comunista. No sólo tuvo el honor de tener como madre a la Pasionaria, una de las personas más relevantes del siglo XX, sino que tuvo el honor de luchar contra el maldito fascismo en España y en la URSS, porque Rubén lo consideraba un honor.

http://old.actualidad.rt.com/actualidad/rusia/victoria/historia/issue_8248.html
http://www.warheroes.ru/hero/hero.asp?Hero_id=281
Dolores Ibarruri, Memorias De Pasionaria, 1939-1977: Me Faltaba España

jueves, 24 de mayo de 2012

Vencer o morir por la URSS

Vencer o morir por la URSS
Fuente: Image Forum

17 de abril de 2012 Leoncio Soriano, Rusia Hoy
Muchos conocen la División Azul, unidad del ejército nazi integrada por voluntarios españoles que participó en la invasión de la URSS durante la Segunda Guerra Mundial, pero pocos conocen la heroica gesta de un puñado de españoles que en aquella guerra entregaron su valor y hasta su vida en contra del fascismo.
La Cuarta Compañía marchaba por la Plaza Roja en medio de una densa oscuridad que parecía absorber el paso de los soldados españoles.

Hace menos de dos años, poco después de llegar a la URSS, estuvieron aquí, en medio del histórico recinto que tantas veces habían contemplado en las fotos y en el cine. Inundada por multitudes, llena de alegría y risas, la Plaza Roja les pareció mucho más pequeña de lo que imaginaban. Ahora,  desierta sumida en el silencio y cubierta de montones de nieve, se hacía inmensa y parecía increíble que a contados kilómetros estuvieran las columnas acorazadas alemanas.

Justo cinco años antes, en el asediado Madrid de 1936, vieron por primera vez a las brigadas internacionales y los "chatos" y "moscas" (cazas soviéticos) que defendieron sus cielos. Pero en aquellos momentos, la línea del frente estaba a escasos kilómetros del corazón de Rusia, y la presencia de la unidad española en la Plaza Roja era prueba de la confianza que gozaban en la URSS los "españoles de Stalin".

En aquellos días cuando Moscú se preparaba para los combates callejeros los españoles ocupaban posiciones bajo las mismas murallas del Kremlin. No fue fácil conseguirlo. Las leyes soviéticas prohibían el alistamiento de extranjeros en el Ejército Rojo, por lo que la mayoría de los españoles combatieron en unidades especiales destinadas a actuar en la retaguardia alemana, como la Brigada de Misiones Especiales OSMON cuya cuarta compañía estaba integrada solo por españoles.

Entre ellos estaba mi abuelo. Recuerdo cómo le pedía que me contara algo sobre la guerra y su voz cuando decía aquello de "cuando estábamos en las `akopas`...", españolizando la palabra rusa "okop" (trinchera).

Cuesta imaginar lo que sentían aquellos españoles que apenas dominaban unas cuantas decenas de palabras en ruso cuando se lanzaban en paracaídas en la retaguardia enemiga, donde debían guardarse tanto de los alemanes como de los habitantes rusos, que lo más probable es que los tomasen por rumanos o italianos disfrazados de partisanos. Más mérito aún tienen sus proezas, petrificadas en monumentos sobre las tumbas españolas en Crimea y el Cáucaso, los bosques de Smolensk y Leningrado, y a orillas del Volga convertidas en auténticas leyendas.

En la antigua Stalingrado, a escasos metros del Volga, está la tumba del capitán Rubén Ruiz Ibarruri, héroe de la Unión Soviética e hijo de la "Pasionaria", Dolores Ibárruri.

Dos combates le cubrieron de gloria. En el primero, cerca de Borísov, al frente de un pelotón de ametralladoras, el teniente Ruiz contuvo el avance de fuerzas alemanas muy superiores hasta perder la última ametralladora y luego sólo con granadas y pistolas lanzó un contraataque que desorientó a los nazis e hizo posible la llegada de refuerzos. Meses después, ya en Stalingrado, tomó el mando de un batallón y poco antes de morir consiguió detener el avance de una división acorazada alemana.

También comenzaron a combatir en la guerrilla los pilotos republicanos, pero en 1942 uno de ellos, Juan Bravo, se encontró por casualidad en Moscú con el general Alexánder Osipenko, jefe de la defensa antiaérea soviética que le conocía desde la Guerra Civil Española.

Fue así como más de 70 españoles lograron combatir en los cielos de la URSS. Por el número de aviones derribados los nombres de varios quedaron grabados en la lista de los hombres destacados de la Segunda Guerra Mundial. Prueba de ello es el hecho de que en la escuadrilla de cinco cazas que escoltó el avión de Stalin a la conferencia cumbre de los aliados en Teherán, tres eran pilotados por españoles, y la encabezaba el para entonces coronel Juan Bravo.

Rusia valoró la aportación de aquel puñado de españoles
En la capital rusa está situado el Parque de la Victoria, dedicada a los caídos en la Gran Guerra Patria, como llamaban en la URSS a la contienda de 1941-1945 contra Alemania.

Terminado tras la caída del comunismo, el parque alberga una iglesia ortodoxa, una mezquita y una sinagoga, símbolos de las principales religiones de Rusia. En una esquina del parque, en medio de una glorieta, aparece inesperadamente una pequeña capilla católica.

Una lápida en ruso y español recuerda al puñado de españoles que combatieron hombro a hombro con sus camaradas soviéticos.

Cifras de combatientes

- Unos 700 españoles se alistaron voluntarios y combatieron contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
- Más de 200 perdieron la vida o se consideran desaparecidos.
- Más de 600 fueron condecorados con diferentes medallas: "Por la defensa de Moscú", "Por la defensa de Leningrado", "Por la liberación de Varsovia", "Por la liberación de Praga", "Por la toma de Berlín".
- Más de 70 fueron condecorados con las órdenes: "Bandera Roja", "Estrella Roja" y "Gran Guerra Patria".
- Tres fueron destacados con las máximas condecoraciones de la URSS:  dos con la Orden de Lenin y uno con la Estrella "Héroe de la Unión Soviética".

Otra leyenda, relatada en el diario "Novorossiyski Rabochi", cuenta que fue un comando español el que trajo de la retaguardia alemana un cuaderno lleno de cálculos matemáticos y fórmulas físicas, que sirvió al gran físico soviético Abraham Yoffe para convencer a Stalin de la urgencia de iniciar el desarrollo de la bomba atómica.

viernes, 27 de enero de 2012

Ellos vencieron al Fascismo


Por Oleg K.
Amistad Hispano Soviética 27 de enero 2012
Dentro de unos días vamos a recordar unos de las mayores epopeyas del siglo XX. La batalla de Stalingrado. El fin de aquella batalla se cumplió el 30 de Enero de 1943, cuando se rindió el 6º Ejército nazi.

Siempre hemos defendido a través de este blog, en nuestra sección del Ejército Soviético, la íntima relación del Estado Sovietico, del Proletariado y el Ejército Rojo. Más aún. La fusión fue completa en Stalingrado. En aquellos meses el proletariado soviético defendió su modo de vida frente al imperialismo. Creó, adiestró y desarrollo cientos de milicias de combate, que directamente de las fábricas, mujeres y hombres, se trasladaron a primera línea. Batallones de milicianos, de civiles e ingenieros diseñaron una red defensiva compuestas de zanjas antitanques, trincheras, nudos defensivos y blocaos de artillería móvil. El responsable de las operaciones General Chuikov, estratégicamente preparó la trampa a las tropas de élite alemanas (aquellas mismas que tomaron Bélgica, Francia y Yugoslavia) que se creían invencibles, empatanándolas en combates fábrica por fábrica, segmentándolas como ejército, en multitud de pequeñas batallas cada vez más cruentas. Cientos de oficiales, científicos y estrategas planificaron durante esos meses las operaciones defensivas, de contención y contraofensiva. Creando nuevas formas de combate: secciones de cuña, posiciones castillo, grupos de tormenta, secciones de francotiradores antioficiales, grupos de flanqueo, flota de paso del Volga nocturno, etc... Y cuerpos de ejército en la retaguardia, que dieron el golpe por los costados rodeando y exterminando cerca de un millón de soldados nazis.

El resultado fue el cambio del futuro estratégico en la 2ª Guerra Mundial. Los nazis ya no pudieron ganar la guerra, tuvieron que reexaminar sus principios y en el frente las decisiones ofensivas fueron pasando a los soviéticos. En las esferas imperialistas anglo-norteamericanas entendieron que la URSS, podía destruir la máquina nacionalfascista y sobrevivir ante la guerra de aniquilación impuesta, y aunque no quisieron abrir otro frente a los hitlerianos, tuvieron que aceptar a la Unión Soviética como aliada, olvidándose de momento, de llegar a compromisos con la Alemania nazifascista.

En su recuerdo dejamos el siguiente documental de agradecimiento soviético a los luchadores que hicieron posible la libertad del proletariado mundial.

jueves, 14 de julio de 2011

7- Batalla de Stalingrado 1942-1943

Batalla en las calles de Stalingrado en Enero de 1943


Batalla perpetrada entre junio de 1942 y febrero de 1943, con victoria soviética final, que llevó a la muerte a unos 2 millones de personas y supuso el inicio del fin de la Alemania nazi.
Sin faltarles su alojamiento y su educación, empezaron a trabajar en algo nuevo para ellos: los duros campos agrícolas soviéticos, los koljoses.
Según el testimonio de uno de los niños de la guerra, Francisco Vega: “Era la guerra, había que trabajar”
Más adelante, ya con el ataque alemán más debilitado y en progresiva retirada ante el ejército soviético, los niños más jóvenes fueron siendo enviados a las inmensas fábricas de armamento militar para abastecer al frente y al inmenso ejército.
En 1944, se inició el viaje de vuelta a Moscú. No mucho menos duro que el de ida, en este viaje había un deseo no muy lejano en los niños y el pueblo soviético; el fin de la guerra.
A su llegada a Moscú, los niños fueron repartidos en los albergues especialmente adaptados para su estancia, que en muchos casos se hizo muy larga. Muchos empezaron a trabajar al llegar, gran parte todavía para equipar al ejército Rojo, a punto de librar la última batalla, el último suspiro de la guerra; Berlín

Varias fuentes

miércoles, 30 de marzo de 2011

5- Evacuaciones de los niños durante la II Guerra Mundial (La Gran Guerra Patria)

Casa de niños de Leningrado nº 9

A partir del 22 de Junio de 1941, el país soviético sufrió los horrores de una guerra todavía más destructiva que lo había sido la guerra civil española. Ello afectó gravemente a los niños españoles evacuados ya que fueron afectados por ella en el mismo grado que el resto de la población soviética. La mayor parte, fueron evacuados hacia la región de los montes Urales y a las repúblicas soviéticas del Asia Central. La finalidad de tales evacuaciones, fue alejarles de los territorios más duramente afectados por la guerra. No obstante, buena parte de los niños mayores, incluso falsificando su edad real, se alistaron en las Fuerzas Armadas Soviéticas para defender a la nación que tan bien les había acogido. Se estima en unos 300 los antiguos niños que perecieron defendiendo la URSS. Algunos de ellos, fueron hechos prisioneros por los alemanes, en las proximidades de Leningrado y entregados a las autoridades franquistas para su repatriación a España. Entre ellos, figuraba Nestor Rapp, que luego compartió conmigo reclusión en el Penal de Burgos por nuestras actividades antifranquistas.(*1)

El ataque del ejército alemán a la Unión Soviética en tres frentes de manera simultánea, por el norte, cercando la ciudad de Leningrado, por el centro rompiendo la defensa hasta Moscú y por el sur al ocupar Ucrania. En estos tres frentes estaban situadas las Casa de Niños que se vieron obligadas a una rápida evacuación. Los niños que se encontraban en las dos Casas de Leningrado sufrieron los primeros meses del bloqueo, durante el duro invierno de 1941-1942.(*2)

Inmediatamente después de las evacuaciones de los niños, fueron enviados a través del río Volga a Stalingrado, donde pasaron aproximadamente un año, hasta que se inició, en la misma ciudad, la más cruel y salvaje batalla de toda la Segunda Guerra Mundial. El resto de los niños fueron a Leningrado.

El viaje no alejó a los niños de la tragedia de la guerra ya que incluso durante todo el trayecto fueron bombardeados por la aviación alemana. Poco a poco, el insoportable frío y la progresiva falta de alimentos hicieron mella en ellos.

Meses después, todos los niños españoles, fueron reagrupados y llevados de nuevo a Moscú para ser enviados a Samarcanda, en Uzbekistán, un viaje que se eternizó 38 días.

Ese año, el frío fue especialmente duro, de nuevo, junto con los bombardeos alemanes, y la falta de alimentos hizo aún más duro el viaje, incluso algunos niños pequeños perecieron al no poder soportar tan terrible situación. Saliendo de Moscú, pasando por los Urales y por el transiberiano, finalmente, llegaron a Samarcanda. (segunda ciudad de Uzbekistán, República Socialista Soviética de Uzbekistán).

Sin faltarles su alojamiento y su educación, empezaron a trabajar en algo nuevo para ellos: los duros campos agrícolas soviéticos, los koljoses.

Según el testimonio de uno de los niños de la guerra, Francisco Vega: “Era la guerra, había que trabajar”. Más adelante, ya con el ataque alemán más debilitado y en progresiva retirada ante el ejército soviético, los niños más jóvenes fueron siendo enviados a las inmensas fábricas de armamento militar para abastecer al frente y al inmenso ejército.

En 1944, se inició el viaje de vuelta a Moscú. No mucho menos duro que el de ida, en este viaje había un deseo no muy lejano en los niños y el pueblo soviético; el fin de la guerra.

A su llegada a Moscú, los niños fueron repartidos en los albergues especialmente adaptados para su estancia, que en muchos casos se hizo muy larga. Muchos empezaron a trabajar al llegar, gran parte todavía para equipar al ejército Rojo, a punto de librar la última batalla, Berlín.(*3)

*1- Extracto del libro de María José Devillard y otros, Los niños españoles en la URSS (1937-1977), 2001

*2-Los niños de la Guerra - UGT

*3- Otras fuentes

Fresador en la planta No. 654 Nikolai Martianov
que cumplía su norma de trabajo al 200%. 25 julio 1942