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lunes, 18 de julio de 2016

Moscú revela documentos inéditos de Stalin sobre la guerra civil española

Russia Beyond The Headlines 11 de julio de 2016 Elena Nóvikova 
RBTH ha tenido acceso a los inéditos documentos de las Brigadas Internacionales que se conservan en el Archivo Estatal Ruso de Historia Político-Social (RGASPI) y serán presentados al público en noviembre de este año.
Con motivo del 80º aniversario del comienzo de la guerra civil española, el Archivo Estatal Ruso de Historia Político-Social (RGASPI, por sus siglas en ruso) prepara una serie de actos para presentar la colección digitalizada de documentos históricos que fueron trasladados clandestinamente de España a Moscú en camiones y barcos. Se trata de un gran archivo de las Brigadas Internacionales que los especialistas rusos esperan presentar a historiadores e investigadores españoles.








Foto: Aleksandr Korolkov / RG

“La digitalización del archivo de las Brigadas Internacionales prácticamente ha terminado y estamos listos para presentarlo al público. Se puede decir, que es un regalo que hemos preparado a nuestros colegas de España y otros países europeos”, comenta a RBTH el director del RGASPI, Andréi Sorokin. “Considero necesario suministrar petróleo urgentemente a los españoles en condiciones preferenciales y, si hace falta, rebajar el precio. Si los españoles necesitan pan y otro tipo de alimentos hay que venderlos todo esto en condiciones preferenciales”, insistió Stalin. El proceso de digitalización ha durado varios años y para celebrar la finalización de este trabajo el director del RGASPI planea organizar una conferencia internacional dedicada a la Guerra Civil y una exposición que tendrán lugar a principios de noviembre.

En los fondos del RGASPI se han conservado documentos militares del ejército republicano que llevan el sello “secreto” y revelan las posiciones de las tropas republicanas y las del enemigo. El archivo contiene también los decretos firmados por Stalin, los telegramas secretos que se enviaban a Moscú desde el extranjero y una gran colección de cartas, periódicos, dibujos, caricaturas, álbumes y diarios personales de los voluntarios de más de 50 países que lucharon en España junto a las tropas republicanas.

“Estoy en contra de que los españoles condecoren a la gente de la URSS”
Entre los documentos firmados por el líder soviético, está el decreto de agosto de 1936 sobre el suministro de petróleo a España:

Según Andréi Sorokin, los documentos conservados por el RGASPI, confirman el hecho de que durante los primeros meses de la Guerra Civil, la URSS intentaba distanciarse de este conflicto al máximo. “La URSS dosificaba su participación en la guerra limitándose, en un principio, a enviar ayuda humanitaria a España. Pero cuando las posturas de otros estados europeos se aclararon, la URSS no solo prestaba ayuda y concedía préstamos, sino también enviaba la técnica militar y a los militares”, comenta Andréi Sorokin.

sábado, 17 de octubre de 2015

Los niños de la guerra



 EiTB - 1 abr. 2014 Los niños de la guerra.
Unos 34.000 niños entre 5 y 15 años fueron evacuados en todo el Estado. Juanita salió en barco de Santurtzi a la antigua URSS en 1937

miércoles, 14 de octubre de 2015

Actos del exilio en Galicia "Os nenos e nenas da guerra civil española" en Ferrol y Oleiros


Traducción del galego Estación Soviética 

El Ateneo Ferrolán recupera la experiencia del exilio infantil a Rusia después de la guerra

Diario de Ferrol 14 Octubre 2015
En los años 1937 y 1938, en el contexto de la guerra civil española, unos 3.000 niños y niñas fueron evacuados desde la zona republicana hacia la Unión Soviética, para evitarles los rigores de la guerra en las zonas más afectadas por los combates, aunque el oriente europeo no fue el único punto del exilio infantil de las familias republicanas. Muchos de aquellos niños y niñas exiliados no pudieron volver a sus zonas de origen debido a las vicisitudes de la Segunda Guerra Mundial, la dictadura franquista y la dinámica general de la guerra fría.

El Ateneo Ferrolán organiza un encuentro con Araceli Ruiz (Palencia, 1924) y Libertad Fernández (Sama de Langreo, 1927) dos de aquellas niñas, y Alejandra "Sura" Marcova, una moscovita que vivió siempre en el ambiente de los niños de Rusia y se casó con uno de ellos, Manolo Fernández. Estas tres mujeres hablarán de su experiencia vital en un exilio que aún es muy desconocido para mucha gente. Y la narración de su vida en primera persona irá sucesiva de un coloquio con el público asistente.


Tres niñas exiliadas por la guerra civil española contarán su historia el jueves en la Fábrica de Oleiros

Alternativa dos Veciños Oleiros 13/10/15
El auditorio del centro cultural A Fábrica acoge este jueves, a partir de las 20:00 h. un acto público sobre los niños y niñas de la guerra civil española. Araceli Ruiz, Libertad Fernández y Shura Marcova relatarán como siendo menores de edad tuvieron que huir hacia Moscú ante la persecución fascista en España. También serán proyectados varios documentales y se realizará una charla coloquio moderada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

La historia que acercarán Araceli, Libertad y Shura a las personas asistentes estará acompañada de los comentarios del profesor de geografía e historia Jorge Calle, que pondrá en situación y contexto la huida de estas tres niñas hacia Rusia. También serán proyectados los álbums de la guerra de Castelao en Moscú, que contarán con las explicaciones del profesor e investigador Xesús Alonso Montero. Carmen Rodeja, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y los estudiantes Ángela Pérez y Daniel Sánchez moderarán un acto que durará una hora, aproximadamente.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Se cumplen 78 años de la partida del Musel de los "niños de la guerra" a la Unión Soviética


La Región Internacional - Almudena Iglesias 23/09/2015
Este 23 de septiembre se marca en rojo en el calendario eterno de los "niños de la guerra" que partieron del Musel  en 1937. Año tras año, la Asociación Lázaro Cárdenas rinde homenaje a aquellas criaturas víctimas de la barbarie,  y a quienes la vida y la solidaridad del pueblo ruso les brindó una segunda oportunidad.

Nuevamente en la playa del Arbeyal junto a la estatua de Vicente Moreira, el próximo sábado a las doce del mediodía, se recordará a aquellos niños, de los cuales muchos no volvieron, algunos como Araceli Ruiz, presidenta de la Asociación Asturiana de Niños de la Guerra ha podido superar los noventa años con la memoria intacta y el recuerdo nítido  de aquellos terribles momentos. Hace algunos días en una entrevista publicada en el diario Público revivía su partida: “Mi padre quedó en la cárcel. Mi madre, madre de seis hijas, se moría de pena cuando las bombas comenzaron a caer sobre Gijón. Ella quería darnos una vida mejor y, cuando se enteró de que la URSS iba a acoger a 3.000 niños españoles, no lo dudó y nos apuntó”. 

“Te puedes imaginar lo que era aquello", cuenta Araceli: "Todos los niños llorando. La mayoría eran hijos de mineros. Y así estuvimos varios días esperando porque el Cervera, el crucero de Franco anclado frente al puerto, amenazaba con hundirnos”.

Tras diez días hacinados en la bodega de un carguero de carbón, y dos escalas en Francia y el Reino Unido, Araceli, sus hermanas y los más de mil niños asturianos, llegaron a Leningrado. Así lo cuenta Araceli en la entrevista de Público: “Aquí éramos hijos bastardos de republicanos. Allá, San Petersburgo se volcó en recibirnos con pancartas que decían ‘bienvenidos los hijos del heroico pueblo español”. 

Araceli no ahorra detalles para describir como fue su vida en la Unión Soviética: “En Leningrado había nueve casas para niños. Yo dormía en la número 4. Todo estaba limpísimo. Comíamos a su debido tiempo. Estudiábamos con maestros españoles y un poco de ruso. Fíjate lo que hizo la Unión Soviética que, como nos faltaban manuales de estudio, mandó que tradujeran libros para nosotros. 

Esta es sólo parte de la historia de Araceli, de la historia común de los 1.100 niños asturianos de los que apenas viven 30 , de los "niños de la guerra" que tal día como hoy de 1937 en medio de la oscuridad de la noche, el llanto y el desgarro de sus familias partieron rumbo a una vida que a su pesar sin duda fue mejor.

martes, 23 de junio de 2015

Una deuda con Josefina Iturrarán

Josefina Iturrarán
 
Pilar Bonet - Las Atalayas blog de El País | 09 de junio de 2015
Josefina Iturrarán se hubiera alegrado de saber que por fin ha sido erigido un monumento en memoria de los españoles que perecieron en el lager estalinista de Karagandá (Karlag), en la estepa de Kazajistán. A Iturrarán le corresponde el mérito de haber realizado la primera sistematización de los campos (dependientes del ministerio del Interior de la URSS o NKVD y del GULAG), donde estuvieron internados presos españoles a partir de 1941 y hasta los años cincuenta. Fue a mediados de la década de los noventa, hace más de veinte años, cuando, por encargo de EL PAIS, la investigadora trabajó durante varios meses en el archivo del Centro de Conservación de Colecciones Histórico-Documentales (antiguo archivo especial secreto fundado en 1946 para usos policiales políticos y judiciales, abierto al público en 1991).
 
Iturrarán emprendió la titánica tarea de examinar centenares de miles de fichas de presos de numerosas nacionalidades y estableció que los españoles habían estado internados en un mínimo de 20 campos a lo largo y ancho de la geografía soviética, desde Odessa y Donetsk, en Ucrania, hasta Ajmólinsk y Karagandá, en Kazajistán. Josefina descubrió además la orden secreta por la que el comisario del Interior Lavrenti Beria, el 26 de junio de 1941, había mandado internar en el campo de Norilsk, en el Círculo Polar Ártico, a varios contingentes de españoles residentes en la URSS. Al día siguiente fueron detenidas las tripulaciones de los mercantes de la República Española fondeados en Odessa.
 
El resultado de su trabajo fue “Una deuda con la historia”, un artículo publicado en EL PAIS el 12 de marzo de 1995, en el que Iturrarán pasaba revista al destino de los detenidos, marineros, pilotos, “niños” y emigrantes políticos, a los que se añadieron combatientes de la División Azul, algunos de los cuales se habían alistado precisamente para pasarse a la URSS.
 
Creía Josefina que, para cerrar ese doloroso periodo histórico, era necesario construir un monolito en memoria de los españoles en alguno de los campos por donde pasaron. En Karagandá su deseo se ha cumplido, pero ella ya no está entre nosotros para verlo.
 
La “niña de la guerra” que salió de Guernika en 1937 pocos días antes del bombardeo alemán, falleció en Moscú el 27 de enero de 2014 a los 90 años de edad.
 
Nos enteramos de su muerte con imperdonable retraso. Ucrania, en plena efervescencia,nos mantenía alejados de Moscú; en los últimos años, Josefina se empeñaba en no descolgar el teléfono y, además, había dejado de visitar el Centro Español. Apasionada e imaginativa, Iturrarán fue mujer de muchos talentos. Tras su llegada en barco a Leningrado en 1937 pasó por varias casas de niños de diferentes localidades hasta llegar a Odessa, ciudad donde estudió y donde tomó lecciones de canto. En 1940 se trasladó a Moscú, donde fue admitida en el conservatorio poco antes de que los alemanes invadieron la URSS en junio de 1941. Junto con otros niños españoles, huyó a Siberia y de allí, a Uzbekistán, en Asia Central, donde participó en la cosecha del algodón y comenzó estudios de Pedagogía.
 
De vuelta a Moscú se licenció en el Instituto de Lenguas con diploma de honor en 1952-53. Trabajó en el Instituto de Ciencias Sociales adjunto al Comité Central del PCUS y, ayudó a alfabetizar a militantes comunistas internacionales que, en un ambiente de clandestinidad e inscritos con nombres falsos, se preparaban para la revolución. Después pasó a la Academia Diplomática, de donde se jubiló en 1987. Conoció a Fidel Castro y al Che Guevara, grabó discos con canciones de Federico García Lorca, cantó para la Pasionaria, que apreciaba mucho su voz, para Pablo Neruda y para Rafael Alberti.
 
A lo largo de su vida, Iturrarán realizó múltiples investigaciones. Rescató las obras inéditas del músico Vicente Martín y Soler, que vino a Rusia invitado por Catalina la Grande en el siglo XVIII, y también correspondencia y grabaciones de Pablo de Sarasate y Pau Casals, asiduos de Rusia antes de la revolución de 1917, y fotografías y manuscritos de Rafael Alberti entre muchas otras cosas.
 
Josefina estaba especialmente satisfecha de haber conseguido que una calle de la ciudad de Nizhni Nóvgorod (en el Volga) fuera bautizada con el nombre de Agustín de Betancour, el ingeniero canario que desarrolló las obras públicas en Rusia a principios del XIX. Para conseguirlo, Iturrarán mantuvo cuatro años de correspondencia con Boris Nemtsov, cuando este político, asesinado el pasado febrero, era el gobernador de la provincia de Nizhnni Nóvgorod. Nemtsov, según explicaba Josefina, entendió que era importante honrar la memoria del artífice de los planos de recinto de la feria local.

Josefín investigó también la figura de José de Ribas, el fundador de la ciudad de Odessa en el siglo XVIII, quien luchó contra los turcos al frente de una flotilla de cosacos y estuvo aparentemente implicado en el compló que acabó con la vida de Pavel I.

Por sus méritos en la recuperación de la cultura española en Rusia, fue condecorada con al orden de Isabel la Católica.

La enterraron en el cementerio de Novodévichi, sin que pudiera llegar a cumplir su anhelo de ir a España, como dijo en una ocasión, para tener “un rinconcito con una cama y una mesa donde yo pueda escribir mis memorias y recuerdos y venga una persona una vez al día a traerme unos garbanzos”.

domingo, 26 de abril de 2015

Niños de la guerra vascos, en el asedio de Leningrado



El programa 'El Mundo Según LND' de ETB2 ha recordado el terrible asedio vivido en aquella ciudad soviética en 1941, durante 882 días.
 
EITB.eus 23/4/15
El programa 'El Mundo Según LND' de ET2 ha recordado el cruento asedio que sufrió la c¡udad soviética de Leningrado a manos del ejército nazi. El cerco comenzó el 8 de septiembre de 1941 hasta el 27 de enero de 1944, y durante esos 882 días, los habitantes de aquella ciudad vivieron un auténtico infierno. Fue un fue un asedio larguísimo, porque las tropas de Hitler, en realidad, no querían conquistar la ciudad, sino matar de hambre a su población.  Al comienzo de la guerra, Leningrado contaba con unos 3 millones de habitantes y algunos cálculos hablan de 1.500.000 muertos, es decir, la mitad de los habitantes.
 
Había muchos vascos en Leningrado, cuando esta ciudad fue cercada por los nazis. Y es que, tan sólo 4 años antes de que empezara ese cerco, casi 2.000 niños vascos fueron evacuados desde Bilbao, hacia Leningrado, para ponerlos a salvo de la Guerra Civil Española. Pero por desgracia, se libraron de una Guerra Civil para caer de lleno en una Guerra Mundial. Y es que precisamente Leningrado sufrió el cerco más largo, y uno de los más sanguinarios, de toda la Segunda Guerra Mundial.
 
Los supervivientes con fuerza suficiente se ofrecían voluntarios para colaborar con el Ejército Rojo, en la defensa de la ciudad. Y entre esos defensores hubo al menos 74 vascos, todos ellos, niños de guerra que habían tomado un barco en Bilbao, para escapar de la Guerra Civil.
 
El 12 de marzo del 37, partieron rumbo a la Unión Soviética casi dos mil niños vascos, con edades comprendidas entre los 3 y los 14 años. Nada más llegar, los enviaron a 16 casas de acogida repartidas por todo el país. Pero donde había más vascos era en Leningrado, porque había 2 casas de acogida en esa misma ciudad.
 
Allí, los cuidaban entre algodones porque, para el régimen soviético, aquellos niños iban a ser “la futura élite pólitica del Estado español”, en caso de que los republicanos ganaran la Guerra Civil. Pero sus privilegios se fueron reduciendo cuando la República perdió la guerra, y las casas de acogida fueron desmanteladas, cuando los nazis abrieron el Frente Ruso. Aunque en el caso de Leningrado, por lo menos, casi 300 niños vascos fueron evacuados al exterior de la ciudad, aprovechando los breves y fugaces momentos en los que pudo romperse el cerco nazi que la rodeaba.
  
En este segundo exilio, los trescientos niños vascos evacuados de Leningrado fueron llevados a zonas aparentemente seguras del interior de la Unión Soviética, cerca de los montes Urales y del Asia Central. Pero el frio invierno y la mala alimentación les trajeron la tuberculosis y el tifus, y algunos cayeron en la delincuencia y la prostitución. Además, otros acabaron apresados por el enemigo, porque en agosto del 42, una incursión del ejército alemán en el interior de Rusia se saldó con la captura de 14 niños de la guerra, que enseguida fueron entregados a representantes de Falange Española, y repatriados.
 
Para mediados del 43, se calcula que había muerto el 40% de los niños de la guerra. Y mientras tanto, los niños vascos que se habían quedado en Leningrado se fueron alistando en el Ejército Rojo, casi siempre mintiendo sobre su edad, para que no los rechazaran por ser demasiado jóvenes. Pero también entre ellos hubo poquísimos supervivientes: sólo 7 sobrevivieron de los 74 niños vascos que se alistaron en Leningrado.

domingo, 5 de abril de 2015

“Ni el monstruo más cruel haría eso”. los 78 días de la barbarie de la OTAN en Yugoslavia. Documental


¡¡ Hasta la victoria final !! 26/3/15

Este 24 de marzo se cumplen 15 años del inicio de los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia. Con motivo de la fecha, dos periodistas de RT —la serbia Jelena Milincic y la estadounidense Anissa Naouai— tratan de describir los horrores de la guerra.                

Durante la Operación Fuerza Aliada, que duró 78 días entre el 24 de marzo y el 10 de junio de 1999, la OTAN lanzó un total de 2.300 misiles contra 990 objetivos y 14.000 bombas sobre el territorio de Yugoslavia, un país que se desintegró tras una serie de conflictos étnicos en los años 90 y que en 1999 formaban solo las actuales Serbia y Montenegro.  Sólo en la capital, Belgrado, cayeron 212 bombas.

"Conocíamos todo tipo de bombas y de aviones"
"Se podía saber por el sonido si un avión llevaba armas a bordo o no. Conocíamos todo tipo de armas, todo tipo de bombas y de aviones. Todos nosotros nos convertimos en expertos", cuenta la corresponsal de RT Jelena Milincic, quien junto con su familia y sus amigos está entre los que vivieron los horrores de aquellos días de guerra. 15 años después viajó a Serbia junto con su compañera de trabajo, la estadounidense Anissa Naouai, para tratar de desvelar una verdad sobre aquellos sangrientos días que hasta ahora permanece oculta para muchos. Su búsqueda quedó recogida en el documental exclusivo de RT 'Зашто? ¿Por qué?'. 
 


"Una importante ciudad europea fue sometida a un ataque aéreo y me cuesta mucho imaginar que tan solo unos pocos estadounidenses sabían lo que estaba ocurriendo. Incluso ahora, 15 años después del ataque, no creo que muchos estadounidenses sean capaces de señalar a Serbia en el mapa y explicar por qué bombardearon este país", comenta Anissa.  

Estos dos meses y medio de ataques aéreos incesantes se cobraron la vida de más de 2.000 civiles, 88 niños entre ellos, y dejaron 6.000 heridos. Pero estos datos no son más que frías cifras. Detrás están las tragedias humanas y 15 años después estas heridas abiertas siguen doliendo. "Se suele pensar que con el tiempo todo se hace más leve, un hombre es capaz de olvidarse de muchas cosas insignificantes, pero de esto, no sé… no es lo mismo que cerrar un libro y decir 'es horrible'. Es imposible olvidarlo", cuenta Zoran, uno de los testigos de los bombardeos de Belgrado.

Un taxista capitalino recuerda cómo la guerra entró en su vida: "Vivo en el barrio donde cayó la primera bomba. Mi mujer estaba viendo una serie mexicana y yo estaba en la terraza. De repente, escuché una explosión y vi humo. La alarma aérea empezó a sonar solo 20 minutos más tarde".  
 
El 12 de abril de 1999 la OTAN bombardeó un tren de pasajeros que pasaba por un puente en las cercanías de la ciudad de Niš. "Sentimos el impacto de la explosión y vimos las llamas y las chispas que salían de las ruedas del tren. Iba a tanta velocidad que se levantó medio metro por encima del suelo. No sé cómo pudimos quedarnos sobre los raíles. Oí el ruido de la explosión y salté del tren. En aquel momento la explosión hizo estallar los cristales. No vi nada más que polvo. Solo quería sobrevivir. Me eché a correr y oí acercarse los aviones de nuevo. Luego una explosión más y gritos y gemidos de la gente que pedía socorro. ¿Qué pasaría si sus civiles sufrieran lo mismo? No lo entiendo y no hay respuesta para esto. No hay excusa", cuenta uno de los pasajeros.   

"Nuestro compañero se tiró del tren conmigo. Tenía mucho miedo. En aquel momento, le cayó encima una bomba y lo hizo volar en pedazos. Es algo que me atormenta: si el primer misil fue un error, ¿por qué se lanzaron otros tres después?", comenta su amigo. En el ataque fallecieron 15 personas (al menos esas fueron las que los médicos lograron identificar)y otras 44 resultaron heridas. Hasta ahora muchos pasajeros de aquel tren continúan dándose por desaparecidos.
 
"La televisión serbia forma parte de la máquina de matar de Milosevic igual que los militares", declaró el entonces portavoz del Pentágono, Kenneth Bacon, y el 23 de abril de 1999 misiles de crucero destrozaron la sede de la cadena RTS en Belgrado, matando a 16 trabajadores del canal, principalmente personal técnico. "Yo estaba a 10 metros de la sala de control donde impactó la bomba. Estábamos en una sala de redacción grande y entonces el marco de la puerta cayó encima de mi mesa y sobre mis piernas. Era terrible. Como si fuera un terremoto. Enseguida empezó a caer polvo por todas partes. Entonces nos dimos cuenta de que era un ataque contra nosotros… Un par de minutos antes, me estaba comiendo un pastel de manzana con un muchacho que murió", recuerda una de las empleadas de RTS por aquel entonces. La cadena volvió a emitir desde una localización secreta unas 24 horas después del ataque. En honor a las 16 víctimas mortales, frente al edificio están plantados 16 árboles.   

Según Anissa, una situación así a finales del siglo XX "es algo inconcebible". Trato de imaginar qué sensación produciría llegar al trabajo, entrar en la sala de redacción y convertirse en el objetivo de un ataque. Eso es traspasar el límite entre la guerra de información mediática y la guerra real", comenta.
 
"Lo peor para mí es ver a los niños morir"
Los bombardeos de la OTAN afectaron a unas 40.000 casas residenciales, más de 300 escuelas y más de 20 hospitales, entre ellos el hospital capitalino Dr. Dragiša Mišović–Dedinje. "Vivíamos en la zona de Nuevo Belgrado, en la orilla del río Sava. Cuando empezó el bombardeo, mi mujer estaba embarazada de siete meses. Estaba preparado para todo: si hubieran destruido el puente, la habría llevado en lancha. El día que mi mujer dio a luz a nuestro segundo hijo, yo estaba en el hospital con ella. Salí a la calle y me quedé a la espera de que me dijeran que todo estaba bien. De repente, oí el sonido de la bomba que se acercaba cada vez más y más en dirección al hospital. Al final pude localizarlos: mi mujer estaba llorando. Una enfermera me agarró de la mano, me llevó con ella y me enseñó a unos seis o siete bebés. Me entregó a dos bebés y me dijo: 'Venga, ayúdame a llevarlos al sótano'", cuenta un hombre que estuvo aquel día 20 de mayo de 1999 en la clínica. Según él, su segundo hijo, que nació durante aquel bombardeo, asegura que se acuerda de lo que sucedió y que en sus sueños a veces aparece en medio de una batalla.

En el ataque murieron 10 personas, la sección infantil y la de maternidad sufrieron daños. "Lo peor para mí es ver a los niños morir cuando quedan heridos tras un bombardeo. Vi a niños que se quedaron sin brazos, sin piernas, con la cabeza sangrando. Soy un profesional, pero me lo tomo muy a pecho. Es difícil superar esto", confiesa uno de los médicos que trabajaba en el lugar.
"La OTAN no es más que la organización terrorista de EE.UU"
Múrino es un pueblo diminuto en el territorio del actual Montenegro. Un bombardeo de la OTAN se cobró las vidas de seis de sus vecinos, incluidos tres niños. Ocho más resultaron heridos. "La OTAN para mí no es más que la organización terrorista de EE.UU. ¡¿Por qué nos bombardearon?! No éramos un blanco militar, no hicimos nada para provocarles. Era un lugar pequeño y pacífico. Y mataron a nuestros niños", exclama el padre de Miroslav, uno de los niños muertos. 

"Vivíamos en Pristina [la capital de Kosovo]. Lo que me daba más miedo eran los terroristas del Ejército de Liberación de Kosovo que operaban en esta zona. Y fui yo, yo insistí en que fueran las cuatro a Múrino. Por eso estaban allí. Dos hijas mías y dos de mi cuñada. Yo organicé el viaje y las llevé", explica el hombre, que perdió en el ataque a una de sus hijas y a su sobrina, con lágrimas en los ojos. "Las dos niñas más pequeñas estaban cerca de la escuela y las otras dos corrieron junto a Miroslav que también murió. A eso de las 21 horas, escuché por la radio que habían bombardeado Múrino y que habían muerto seis personas, incluyendo refugiados de Pristina. Y allí fue cuando me enteré. ¡¿Por qué tuvo que pasar?!", dice.

"No querían dejarme verlo. Me decían que mejor que lo recordara como era antes. Su padre fue a verlo. Pero todo lo que vio fueron pedazos. Le faltaba un trozo de la cabeza. No tenía brazos ni piernas. ¡Malditos! ¡Ni el monstruo más cruel haría tal cosa! Lo pusieron en una bolsa de plástico y la bolsa la pusieron en un ataúd, sin ropa, sin zapatos. Esto es lo que más me duele. Lo enterramos como a un animal", llora la madre de Miroslav.
 
"Los medios estaban tergiversándolo todo", insiste por su parte el padre del joven muerto y muestra un periódico croata de la fecha. "Miren lo distorsionada que está la información. El titular dice: 'Milošević está perdiendo entre 70 y 100 soldados diarios'. ¡Y esta foto es del funeral de Miroslav! Y escribieron que era el funeral de un soldado. Y era el funeral de nuestro hijo muerto. Pero publican estas mentiras en los periódicos croatas. Les dimos la foto y nunca pensábamos que publicarían algo así", exclama.

"¡Que el diablo se lleve a todos los de la OTAN! Mataron a tres niños hermosos y dijeron que fue un error. Los tres grandes edificios que destruyeron el 11 de septiembre fueron el castigo de Dios por lo que hicieron. Disfruté de verlo. Lamento mucho que la gente no sepa lo que ocurrió aquí. […] ¡Cuéntenles la verdad! ¡Cuenten lo que vieron! [...].

¡Malditos! ¡Sufrirán huracanes y tsunamis, estoy segura! ¡Ojalá los terroristas consiguiesen atacar la Casa Blanca!", exclama su esposa y pide que se cuente toda la verdad sobre los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia.
 
 
"No entiendo cómo el mundo puede permitir que la OTAN ni siquiera pida perdón por todo esto", insiste la estadounidense Anissa Naouai y puntualiza que la imagen de la guerra en Yugoslavia que presentaban los medios de EE.UU. era muy diferente del retrato que hacían de ella los medios serbios.
 

lunes, 30 de marzo de 2015

'Niños de la guerra' participan en una exposición de Gerediaga en Durango

Vicente, Milagros y Juanita, niños retornados

Varios "Niños de la Guerra" vizcaínos que fueron expatriados a Rusia en 1937 durante la contienda civil participan en una exposición de Gerediaga en durango
 
Deia- Alain Salterain - 26 de Marzo de 2015
durango - “Tenía solo 6 años, vivía por el barrio de Begoña y nos llevaron en la bodega de barco Habana de Santurce hasta Francia, y luego nos metieron en otro barco acompañados de chinos hasta que llegamos a Belgrado, allí nos recibieron con música y con mucho cariño”, así recordaba la bilbaina Mari Carmen Bisabanos, actualmente vecina de Basauri, el viaje que realizó con otros 3.000 niños que fueron evacuados en 1937 a la Unión Soviética en la Guerra Civil española. Mari Carmen, acompañada de otros vizcainos que también fueron exiliados, como Victoria Iglesias y Ramón Moreira, acudió ayer a Durango a la exposición, Los niños de la guerra cuentan su vida, cuentan su historia, organizada por Gerediaga Elkartea, y a la que también acudieron el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka; la presidenta de Derechos Humanos, Monika Hernando, y la alcaldesa de Durango, Aitziber Irigoras.
 
En un ambiente casi familiar, los vizcainos expatriados relataron a los presentes los “duros momentos” que vivieron, aunque la mayoría de ellos están “muy agradecidos por el trato recibido en el país de acogida”. Ese es el caso de Mari Carmen, que rehizo su vida en Ucrania. “Allí crecí, me casé y cuando me quedé viuda volví a Euskadi. Yo siempre diré que Rusia es el mejor país”, señaló con grandes dosis de emoción.
 
Peor recuerdo tiene Victoria, hija de Pantaleón Iglesias, organizador de los mítines de Dolores Ibarruri, que recuerda cómo su padre volvía desde Santander andando hasta Bilbao para reunirse con su familia: “Él solía caminar de noche para que no le vieran y por el día descansaba y dormía. Solo quería volver a reunirse con su mujer y cuatro de sus hijos. A mí y a mi hermano nos habían llevado”, recordaba ayer una emocionada Victoria. “Solo pedía que no me separaran de mi hermano, aunque él fallecíó años después. ¡Todo un exilio pensando en volver y cuando me dieron la oportunidad, para mí fue la alegría de mi vida! En el barco solo gritábamos: ¡Que nos lleven donde quieran, pero por favor, todos juntos! ¡Queríamos volver a nuestra tierra!”, señalaba Victoria en referencia al viaje de vuelta en diciembre de 1956.
 
Por su parte, Erkoreka aseveró que la exposición es “un recordatorio de momentos históricos que supusieron casos de vulneración de derechos humanos y que no podemos olvidar”. En la misma línea, Aitziber Irigoras dijo que “no podemos olvidar y tenemos que lo posible para que no se vuelva a repetir”.
 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Exposición en Sevilla "Entre España y Rusia. Recuperando la memoria de los niños de la guerra"

 
Estimados compañeros y compañeras:
 
Recién estrenado el curso, es un placer para nosotros comunicaros el nuevo viaje de nuestra exposición itinerante “Entre España y Rusia. Recuperando la historia de los Niños de la Guerra”. En esta ocasión la muestra se trasladará hasta Sevilla donde permanecerá tres meses en el Museo de la Autonomía de Andalucía.
 
Con la presente comunicación os invitamos a visitar la exposición en su nuevo destino en la siguiente dirección: Sala de exposiciones temporales del Museo de la Autonomía de Andalucía (Avda. Blas Infante, s/n, Coria del Río-La Puebla del Río, Sevilla), donde estará desde el 18 de septiembre hasta el 28 de diciembre de 2014, en horario de martes a viernes de 10 a 14 h. y de 17 a 20 h. y los sábados y domingos, de 10 a 14 h.
 
Asimismo, durante estos meses se celebrarán en el marco de la muestra tres mesas redondas en las que diversas especialistas reflexionaran sobre distintos episodios del éxodo infantil y, concretamente, sobre el exilio de los Niños de Rusia. Dichas ponencias estarán acompañadas, en algunas ocasiones, del testimonio de sus verdaderos protagonistas, los conocidos como “Niños de la Guerra”. El programa será el siguiente:
 
18 de septiembre de 2014, 19:30 h.: Crónica de un destierro: los Niños de Rusia. Intervendrán: Verónica Sierra Blas (Universidad de Alcalá) y Magdalena Garrido Caballero (Universidad de Murcia)
 
8 de octubre de 2014, 19:30 h.: La conciencia del exilio infantil: los Niños de Morelia y del Winnipeg.
Intervendrán: Encarnación Lemus López (Universidad de Huelva), Alicia Alted Vigil (Universidad Nacional de Educación a Distancia, UNED) e Inmaculada Cordero Olivero (Universidad de Sevilla).
 
23 de octubre de 2014, 19:30 h.: El exilio en femenino.
Intervendrán: Josefina Cuesta Bustillo (Universidad de Salamanca) y Araceli Ruiz Toribios (“Niña de la Guerra”, Asociación asturiana “Niños de la Guerra”).
 
En el documento adjunto podéis consultar toda la información relativa tanto a la exposición como a los actos que tendrán lugar con motivo de la misma.
 
Tras su paso por Alcalá de Henares, Salamanca, Murcia, Segovia, Madrid y Santander, esperamos que la exposición continúe su recorrido por la geografía española y poder contar con vosotros en esta o en la siguiente ocasión. Os rogamos que le deis la máxima difusión a este evento.
 
Un cordial saludo,
 
Verónica Sierra Blas
Directora Científica
 
 

sábado, 12 de julio de 2014

Un día, nuestras vidas cambiaron / Однажды наша жизнь изменилась

 
Traducción Estación Soviética
Estos dibujos animados los hicieron los hijos de los habitantes de los campamentos de refugiados de Ucrania, que se encuentra en el campamento Infantil recreativo "Pionero" en la región de Rostov (Rusia) 3-5 julio de 2014.
          
This cartoon was made by the inhabitants of the refugee-from-Ukraine-camp located on the territory of children health camp "Pioneer" in Rostov region (Russia) july 3-5 2014 
 
Мультфильм сделан детьми, обитателями лагеря беженцев из Украины, расположенного на территории Детского оздоровительного лагеря "Пионер" в Ростовской области (Россия) 3-5 июля 2014 года.

Normalmente los dibujos animados los hacen los adultos para los niños,
y esta película la hicieron los niños para los adultos
 
…Pero una vez nuestra vida cambio
 
…Quizas  el piloto lo veía como un juego de ordenador
 
Pero nosotros lo veíamos de otra manera
 
Y teniamos que huir a Rusia

sábado, 5 de julio de 2014

Fascismo adolescente en Ucrania: Niños realizan el saludo nazi en un campamento


© Youtube / Vesna russkaya
Las lemas nacionalistas y los saludos nazis parecen formar parte de algunas colonias de verano en Ucrania
 
RT 4/7/14
En un video que circula por la Red se puede ver a adolecentes ucranianos marchando en un colonia de verano mientras realizan el saludo nazi y coreando lemas nazis, un gesto que está prohibido en la mayoría de los países europeos.

"¡Viva Ucrania!", "¡Viva la nación!", "¡Sieg Heil!" son las frases que corean los adolescentes, en su mayoría chicas de entre 13 a 15 años, que repitiendo con agrado las consignas que lanza un joven instructor. 
 
"Europa ya pasó por ello en los años 30, cuando los niños en dos filas y con insignias nazis marchaban por las calles de Berlín," explica la psicóloga Irina Sokovnia. "Ahora esto se trasladó a Ucrania. Cuando estos niños gritan: '¡Viva Ucrania!', entonces solo queda unirse a ellos. Es muy bueno que sean patriotas de su país. Pero cuando gritan '¡Muerte a los moscovitas' o 'Quien no salte, es Moskal [moscovita]', hacen de un vecino un enemigo a los ojos de un niño", se lamenta Sokovnia.

Por su parte, el analista político Sergei Mijéev cree que la propaganda de nazismo entre los niños forma parte de un proyecto anti-ruso que tiene por objetivo sembrar la discordia entre las naciones vecinas.

"Esto es la creación de un tipo de anti-Rusia, que es lo único de lo que se compone la idea nazi ucraniana", comenta.
 

lunes, 16 de junio de 2014

El regreso de las exiliadas a España (sexta mesa redonda)


El regreso de las exiliadas a España (sexta mesa redonda)

Dirección: Abdón Mateos López
Coordinación: Giulia Quaggio
UNED. Facultad Geografía e Historia
Senda del Rey, 7, Madrid, Planta -1, SALA B

18 de junio de 2014 a las 12 horas

La mesa redonda plantea una reflexión plural sobre el retorno de las exiliadas de la diáspora de 1939 a la España franquista. Se debatirá sobre exiliadas de dos paises de acogida, México y la URSS, cuyas características marcaron el tipo de retorno a la patria de estas mujeres: en primer lugar las exiliadas que formaron parte de la minoria de la República, que realizaron una actividad intelectual en la guerra y la continuaron con altibajos en el exilio y a su regreso a España. Veremos el caso de la escritora Cecilia Guilarte (1915-1989), que fue reportera de la CNT durante la guerra civil. Estuvo exiliada en México hasta 1964 y trabajó luego como escritora y periodista al regresar a su Tolosa natal. En segundo lugar, el exilio de as niñas de la URSS, que en el retorno se encontraron prácticamente sin apoyos familiares ni sociales y con el rechazo de la España franquista.

 Los retornos del exilio a la España democrática
 En 1977, el año en que se celebraron las primeras elecciones democráticas, el retorno de los exiliados republicanos de 1939 se convirtió en uno de los temas políticos más en boga del momento, considerado en la perspectiva de un objetivo compartido por una amplia mayoría y que no era sino el de ensalzar el proceso de transición política y legitimar la reconstrucción de un espacio público democrático. A pesar de este paradójico interés público que la propia época demostraba, el retorno y la reintegración social y cultural de las personas que se vieron obligadas a huir del país durante la dictadura siguen siendo cuestiones poco analizadas.

Este proyecto de la Cátedra del Exilio, promovido por el CIHDE de la UNED, se propone de estudiar el impacto que tuvo el exilio, en la hora del retorno de sus más destacados miembros, en la vida política y cultural de España durante el proceso de transición a la democracia o, en otras palabras, lo que aquí se persigue es evaluar las formas de participación de la llamada cultura política del exilio en la construcción de la democracia postfranquista. A diferencia de lo defendido por algunos autores el espíritu de cambio político y democratización que el exilio trajo consigo en los años setenta no puede valorarse sin más como un fenómeno secundario. Aunque ciertamente de manera indirecta, algunos desterrados, con su pensamiento político, sus reflexiones o sus obras de arte influyeron de forma decisiva en un contexto social, como era el de la Transición, dominado esencialmente por la joven generación crecida y educada dentro de España, es decir, en el marco del régimen franquista.
 
El propio camino de regreso, la propia vuelta a la patria natal de cada exiliado originó experiencias e interpretaciones que difieren entre ellas considerablemente: teniendo en cuenta todos los matices de cada caso particular, nuestro proyecto desea a través de unas mesas redondas bimestrales y unos documentales del CEMAV (realizador Guillermo Luna), y la colaboración del CEME-UNED, reflexionar de manera novedosa y original sobre los diferentes aspectos y consecuencias políticas, sociales y culturales del regreso de los exiliados en la España postfranquista. En cada mesa redonda para que el tema sea más atractivo para el público está prevista la presencia de unos testigos directos del regreso de los exiliados.
 

sábado, 14 de junio de 2014

El pueblo de Lidice fue blanco de la venganza feroz de los nazis

14-06-2014 | Ivana Vonderková
El 10 de junio se cumplieron 72 años desde la tragedia del pueblo checo de Lidice, en las proximidades de Praga. Ese día, en 1942, los nazis arrasaron la localidad para borrarla para siempre del mapa, a modo de venganza por el atentado contra el protector nazi, Reinhard Heydrich. Sobre este triste capítulo de la historia nacional versa la presente edición del espacio Legados del Pasado, Testimonios del Presente.

El pueblo de Lidice representa hasta el presente un símbolo de la barbarie nazi y a la vez de la creciente resistencia internacional contra la Alemania hitleriana. La masacre cometida en ese lugar tuvo como resultado el fusilamiento de 192 hombres, el envío de 196 mujeres y 88 niños a campos de concentración, y de otros menores a Alemania para ser reeducados. La aldea fue quemada y arrasada por completo. 

De todos los habitantes de Lidice fueron hallados sólo 17 niños al finalizar la guerra. Y de las cenizas fue levantado un nuevo pueblo de Lidice, con un monumento recordatorio a las víctimas locales de los nazis y un extenso rosario, que ayudaron a crear personas del mundo entero. 

Trasladémonos ahora en el tiempo y veamos lo que precedió a la venganza de los nazis en Lidice.
Tras estallar la Segunda Guerra Mundial y después de ser ocupada Bohemia y Moravia por los nazis, muchos checos se marcharon durante los años 1939 y 1940 al extranjero, para unirse allí a la resistencia. Un gran grupo de voluntarios se trasladó a Gran Bretaña y formaron allí unidades terrestres, otros entraron en la Real Fuerza Aérea Británica. 

En Londres se encontraba entonces también el Gobierno checoslovaco en el exilio, que ayudaba desde el exterior a la resistencia nacional contra los nazis. Durante la guerra unos 35 grupos de paracaidistas fueron enviados al territorio checo para ayudar con los sabotajes en fábricas de armamentos por ejemplo. 

Y fue asimismo en Londres donde se decidió enviar a Chequia a paracaidistas que perpetrarían un atentado contra el protector nazi de Bohemia y Moravia, Reinhard Heydrich, según sostiene el historiador del Monumento de Lidice, Vojtěch Kincl. 

”Esa decisión fue adoptada por círculos cercanos al Gobierno checoslovaco en el exilio en Londres, pero al parecer, los ministros no sabían nada de la acción, con excepción del presidente, Edvard Beneš. Además de los paracaidistas que tenían la tarea de asesinar a Heydrich, artífice del proyecto del exterminio masivo de los judíos europeos, estaba previsto enviar al país varios otros grupos de paracaidistas que ayudarían a estabilizar la situación de la resistencia nacional en el territorio de Bohemia y también de Moravia”. 
 
El 27 de mayo de 1942, dos miembros del grupo de paracaidistas, Jozef Gabčík y Jan Kubiš, realizaron el atentado contra Heydrich en el barrio de Kobylisy, en Praga. Debido a que el arma de Gabčík falló, tuvieron que improvisar y lanzaron un explosivo contra el automóvil en el que viajaba el protector nazi. 

Heydrich no murió en el lugar del atentado, pero fue gravemente herido y el 4 de junio falleció en un hospital de Praga a causa de las heridas sufridas. Su muerte fue recibida con alegría por los checos, ya que el protector mandó ejecutar a miles de ciudadanos checos. Sin embargo, la alegría no duró mucho tiempo. 

Tras la muerte de Heydrich, la Gestapo, las SS y otros cuerpos de seguridad nazis desencadenaron una fuerte ola represiva contra los checos, impulsando su liquidación masiva, sostiene Vojtěch Kincl. 

”En el curso de los primeros seis o siete días después del atentado, en el territorio de Bohemia surgieron unos 10 lugares donde se procedía a las ejecuciones. Unas 1.200 personas encontraron allí su muerte. Y lo paradójico es que la mayoría de ellos fue ejecutada después de que los nazis descubrieran el 18 de junio de 1942 a los autores del atentado y sus colaboradores, quienes se escondían en la cripta de la iglesia de San Cirilo y San Metodio, en Praga. Lo peligroso y terrible, a la vez que excepcional del nazismo fue que lograba manipular perfectamente a las personas. De tal manera, que eran capaces de transformarse en asesinos masivos en tan sólo unos instantes”. 
 
El 10 de junio los nazis irrumpieron en el pueblo de Lidice, justificando posteriormente los asesinatos en el lugar, envíos a campos de concentración y de niños a Alemania para ser reeducados, así como el arrasamiento de la aldea por la supuesta vinculación de sus habitantes con la resistencia y los paracaidistas que llevaron a cabo el atentado. Pero Lidice realmente nada tenía que ver con la resistencia y los grupos que venían en su ayuda desde el extranjero, según indican los historiadores. 

Años más tarde, en la década del 60, ciertos antiguos cabecillas de la Gestapo declararon que en el caso de Lidice de lo que se había tratado era de amedrentar a la población checa y demostrar la fuerza del régimen nazi. Eso fue también algo nuevo. Con anterioridad los nazis habían quemado varias aldeas en Bielorrusia y Ucrania y asesinado a sus habitantes, pero en el caso de Lidice fue la primera vez que dieron a saber sobre ese crimen al mundo entero. En total 340 habitantes de Lidice perdieron su vida por ser escogido su pueblo como un blanco de la venganza por Reinhard Heydrich. 

Pasados unos 30 años de la masacre, asimismo algunos de los miembros del Wehrmacht, el ejército alemán, recordaban lo sucedido, pero más que de los asesinatos de niños menores de 15 años y mujeres se acordaban del comportamiento de sus colegas de armas o de una sola víctima concreta, el cura local, señala el historiador Vojtěch Kincl. 

”Resulta que por lo menos ocho soldados lo que más recordaban era el asesinato del cura local Štemberka. Se trataba supuestamente de un enemigo, pero a la vez era un sacerdote católico y no eran capaces de entender por ello por qué había que matar a un sacerdote”. 
 
Lo sucedido en Lidice conmovió y horrorizó al mundo entero. Según datos históricos, el primer ministro británico, Winston Churchill, quería que tres aldeas en la Alemania nazi fueran eliminadas como respuesta a Lidice, recuerda el historiador Eduard Stehlík, del Museo Militar de Praga. 

”La decisión de Churchill, su promesa dada en esos difíciles momentos de que por cada pueblo checo destruido serán eliminadas tres aldeas en Alemania, la concibo como una cierta advertencia a los nazis para detenerlos. Y es que nadie podía predecir entonces si algo semejante a lo de Lidice no iba a pasar de nuevo y las amenazas de los nazis eran claras. Tenían una lista de aldeas de Bohemia y Moravia a las que esperaba el mismo destino que el de Lidice y en el caso de Ležáky esta amenaza se volvió realidad”. 
  
Dos semanas después de la tragedia de Lidice, el 24 de junio de 1942, los nazis entraron en el pueblo de Ležáky, en la Meseta Checo-Morava y también la arrasaron. A 34 habitantes adultos del lugar los nazis los llevaron a la ciudad de Pardubice y ese mismo día los fusilaron. Otras siete personas del pueblo fueron fusiladas al día siguiente o el 2 de julio de 1942. Once niños de Ležáky fallecieron el 25 de julio en una cámara de gas en el campo de concentración en la ciudad polaca de Chelmno. De todos los habitantes de Ležáky sobrevivieron la guerra sólo dos niñas, las hermanas Marie y Jarmila Šťulíková, que fueron enviadas por los nazis a Alemania para ser reeducadas. 

El caso de Ležáky, no obstante, fue diferente al de Lidice. La Gestapo descubrió que desde la cantera de Hluboká, situada en las cercanías de Ležáky, un grupo de paracaidistas vinculado con los autores del atentado contra Heydrich mantenían la comunicación entre la resistencia en el país y en el extranjero por medio de una emisora clandestina. Se descubrió además que algunos de los paracaidistas que llegaron al territorio checo desde Gran Bretaña encontraron refugio precisamente en Ležáky. 

A diferencia también de Lidice, después de la Segunda Guerra Mundial el pueblo de Ležáky nunca fue reedificado. En el lugar fue levantado un museo que recuerda la masacre y, en el lugar de las antiguas casas del pueblo fueron erigidas láminas de piedra con un orificio en forma de cruz en su centro. 

Lidice y Ležáky, así como otros pueblos de Europa que corrieron el mismo destino, son un testimonio elocuente de la crueldad del nazismo. En el caso de las dos aldeas checas surge la pregunta si el atentado contra el protector nazi de Bohemia y Moravia Reinhard Heydrich, fue un acto bien premeditado en vista de las masacres que le siguieron. 

Los historiadores insisten en que el acto realizado por los paracaidistas llegados desde Gran Bretaña que posteriormente también ofrendaron sus vidas, fue sumamente importante dentro de la lucha antifascista. Demostró que los checos no eran pasivos y que no vacilaban incluso en oponerse a un enemigo mucho más fuerte como los nazis alemanes. De esta valentía de los checos se enteró el mundo entero. 

Además, a consecuencia del atentado contra Heydrich y de la repercusión mundial frente al destino que corrieron los pueblos checos de Lidice y Ležáky, los antiguos aliados de Checoslovaquia, el Reino Unido y Francia, anularon el Acuerdo de Múnich en base al que los nazis habían anexado en 1938 los territorios de Bohemia y Moravia al Tercer Reich. Con Lidice y Ležáky comenzaba una nueva etapa de la lucha antihitleriana que en 1945 culminaría con la derrota total de la Alemania nazi.