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domingo, 25 de noviembre de 2012

El Centro de la Memoria custodia el principal fondo documental de los 'Niños de Rusia'

Imagen de la exposición en Salamanca. / F. G.
 
El régimen franquista depositó en Salamanca más de 300 cartas interceptadas desde la URSS
 
elnortedecastilla.es- 16.11.12 - Francisco Gómez - Salamanca
«Nosotros hijos de obreros que estamos en la URSS, estamos muy bien, comemos muy bien, nos dan mucha fruta y tenemos escuelas para aprender para cuando vayamos a España construirla como la URSS y viviremos felices». Es el texto de una carta escrita en diciembre de 1938 desde la Estación Probda de Rusia, una colonia de niños españoles evacuados durante la Guerra Civil. Su contenido, fue considerado inadmisible por el aparato franquista, que entonces ya controlaba prácticamente todas las comunicaciones, y por eso nunca llegó a su destino.
 
Esta carta, como otras muchas enviadas por aquellos niños desde la antigua Unión Soviética fueron incautadas, censuradas y enviadas al Archivo General de Salamanca, donde frenaron en seco su camino y poco a poco pasaron a convertirse en material histórico.
 
Muchas de esas cartas son un elemento esencial para conocer uno de los episodios más dramáticos de la Guerra Civil con los niños como únicos protagonistas: aquella evacuación a Rusia de los años 1937 y 1938 que dio inicio a un largo drama personal en la mayoría de los casos.
 
Gran parte de las cartas que llegaron a España permanecen ahora bajo custodia en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, desde donde han sido tomadas para la exposición 'Entre España y Rusia, recuperando la historia de los niños de la guerra', que puede verse hasta el próximo día 30 de noviembre en la Facultad de Geografía e Historia.
 
La catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Salamanca, Josefina Cuesta, destacó que más de 3.000 niños españoles fueron evacuados a Rusia y su historia «se debe conocer de primera mano a través de esas cartas y luego de los diarios y libros que se han escrito con sus testimonios».
 
En las cartas que se conservan en Salamanca, según la historiadora, se constata «la obnubilación inicial de los niños con Rusia tras su desembarco en Yalta y Leningrado». Sin embargo, era el principio de una aventura siempre marcada por las dificultades y la fatalidad en muchos casos.
 
«Los niños se vieron sorprendidos en Rusia por la II Guerra Mundial, después algunos serían víctimas incluso de las purgas de Stalin y cuando a mediados de los 50 pudieron volver a España, la mayoría optó por el regreso a la URSS ya que al fin y al cabo eran rojos en la sociedad franquista», explicó la profesora.

domingo, 18 de noviembre de 2012

La primera diáspora de la Guerra Civil

 
El primer exilio derivado de la Guerra Civil no fue el que protagonizaron los políticos e intelectuales republicanos, cuyas incidencias, disidencias, añoranzas y demás pormenores han quedado recogidos en una nutrida bibliografía. Fueron los niños, algunos de muy corta edad, los que formaron parte de esa primera diáspora, al considerar sus familias que el clima de violencia y terror en que se sumió el país en aquellos años no era el más adecuado para el desarrollo de sus hijos.
 
Fue así como el Gobierno de la República organizó las evacuaciones de menores al extranjero, que tuvieron en la Unión Soviética su destino preferente a partir de marzo de 1937 y hasta bien entrado el mes de octubre de 1938. Sobre esta materia fieramente humana y mucho menos explorada que la de intelectuales y políticos en el exilio, se ha inaugurado en Salamanca la exposición Entre España y Rusia: recuperando la historia de los Niños de la Guerra.
 
Tuvo una especial importancia, en el contexto de atención y protección a la infancia durante la Guerra de España, la ayuda prestada por una serie de organismos de carácter humanitario, consistente en la creación de colonias y hogares escolares, destinados en su mayoría a los hijos de los combatientes, a los huérfanos de guerra y a todos aquellos niños que se encontrasen en situaciones de riesgo. En los primeros paneles de la muestra se ofrecen episodios relativos a la incidencia de la guerra en los niños, así como a las particularidades de la organización de las evacuaciones. En este sentido, el tercer y cuarto paneles nos dan cuenta de la historia de los 2.985 niños que entre 1937 y 1938 tuvieron como destino la Unión Soviética (Una patria, tres mil destinos), con información tanto de los viajes -con el consiguiente dramatismo de las despedidas en los puertos del norte-, como del modo con que fueron recibidos e instalados al llegar a los centros de acogida.
 
El tiempo del regreso
Algo que marcará singularmente a esa generación de pequeños exiliados, que cuando salieron de España pensaban que el retorno sería viable en poco tiempo y no al cabo de casi un par de decenios, fue la presencia de la guerra en sus vidas. Si la de su país trazó su destino en la niñez con carácter decisivo, también se encontrarían luego con un nuevo y gran conflicto armado durante su adolescencia y juventud al participar la Unión Soviética tan activamente en la II Guerra Mundial, en la que no pocos llegaron a luchar y algunos incluso a morir.
 
La última parte de la exposición está dedicada al tiempo del regreso y a la evocación de las memorias, algo que por su carácter vivencial reviste una atracción muy significativa. Hasta mediados los cincuenta no empezaron a volver a su país los primeros Niños de la Guerra, con nuevas y menos numerosas expediciones de retorno en las décadas siguientes. La mayoría de los que se fueron, sin embargo, no volvió nunca a España o, si lo hizo, regresó al cabo a su país adoptivo ante los innumerables contratiempos que encontró bajo el régimen franquista.
 
Como se expone en el catálogo de la muestra de Salamanca, que se prolongará hasta el 30 de noviembre en la Facultad de Geografía e Historia, los Niños de la Guerra no solo compartieron en su infancia y adolescencia unos acontecimientos que marcaron toda su vida, sino que, además, en el transcurso de ese tiempo fueron tejiendo importantes redes de solidaridad e inquebrantables redes sociales y familiares que les mantuvieron unidos para siempre. Han construido así su identidad colectiva, a lo largo del tiempo y contra el tiempo, y en esa construcción han jugado un papel esencial las asociaciones que han creado, los lugares de reunión, las conmemoraciones y celebraciones, los monumentos erigidos en su honor y la lucha incansable por el reconocimiento de sus derechos y la salvaguardia de su memoria.
 
La exposición, a la que se suma un ciclo de conferencias impartidas por reconocidos especialistas en un capítulo de tanto interés humano como el de los Niños de la Guerra, no pretende limitarse a reconstruir y dar a conocer la vida y memoria de quienes formaron parte de aquel primer exilio a través de la documentación disponible -dando prioridad a la elaborada por sus propios protagonistas-, sino que es también un homenaje a todos ellos, 75 años después de que dieran, en los muelles del norte, el que para muchos fue a la postre último abrazo a sus padres.

sábado, 10 de noviembre de 2012

El fondo del Sovietismo del CRAI Biblioteca Pavellón de la República


Traducción Estación Soviética
De Biblioteca 2/11/12

Periódicamente queremos publicar en nuestro blog una noticia para informarse sobre colecciones que tenemos en el fondo del CRAI Biblioteca Pavelló de la República que son poco conocidas tanto por lo que respecta a nuestros usuarios habituales como por el público en general.
En esta ocasión presentamos una selección de libros de la colección del Sovietismo. Denominan así a las publicaciones, sobre todo monografías y folletos, que tratan sobre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y sus países satélite.

Tenemos también una importante muestra de sellos provenientes del fondo de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, diversa documentación de archivo y algunos carteles.

Los sellos se encuentran integrados en la colección de sellos consultable en línea en la Memòria Digital de Catalunya.

martes, 6 de noviembre de 2012

Exposición de Carteles Soviéticos en Málaga

Málaga la Roja
Inauguración: 19:00 horas 7 de noviembre de 2012 sede de la asociación Cultural "Leopoldo del Prado", calle Argentea Nº 6 de Málaga.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Salvemos el Centro Español de Moscú

Adelina Kondratieva, Francisco Mansilla, Presidente del Centro Español,
Luis García y Dolores Cabra
 
 
AGE 3/11/12
Carta dirigida a todas las Empresas españolas con delegaciones o afincadas en Rusia:
Como ya conocen, por las noticias sobre economía y finanzas que se producen en España, los recortes en los presupuestos para ayudas y subvenciones de carácter social y filantrópico han disminuido

considerablemente. Estas medidas han afectado profundamente en la economía del Centro Español en Moscú, institución sin ánimo de lucro que contaba con una ayuda del estado español que garantizaba el pago del alquiler de la sede. Es por ello que la situación actual ha repercutido de forma alarmante en el mantenimiento del Centro, ese trocito de alma en el corazón de Moscú que tan dignamente representan nuestros niños de la guerra llegados a Rusia en aquellas evacuaciones de 1937.

Estos compatriotas, ahora ya casi nonagenarios, se ven obligados a solicitar el apoyo moral y la donación económica que usted pueda aportar.

Siempre puede acercarse a este hospitalario lugar en el que se sentirá enormemente reconfortado. Le estamos invitando a que se adentre en los interiores de un lugar que pronto ya no existirá porque toda una generación que hizo posible este mundo de libertades, está a punto de desaparecer.

Su presencia y su contribución solidaria harán que esa trayectoria del río de la vida, cuando se atraviesa de una orilla a la otra, se realice con dignidad.

El Centro Español se encuentra, como usted ya sabe, en un espacioso local en el 18/7 de Kuznetski Most frente a la céntrica estación de metro del mismo nombre Kuznetski Most. Sólo tiene que querer visitar el Centro, conocer a nuestros primeros embajadores, niños de la guerra de aquel entonces, y colaborar solidariamente para que pueda seguir siendo ese lugar de referencia en el corazón de Moscú. Quizás ésta no es la mejor manera de atraer su atención hacia esta noble causa pero es la única que conocemos desde la solidaridad.

Le saluda muy atentamente
Dolores Cabra
Coordinadora de “Salvemos el Centro Español de Moscú”
Dolores.cabra.age@gmail.com

Centro Español de Moscú
Enrique Veintimilla -Secretario-
Tf. (8) 495 628 86 32 y (8) 495 621 7394
 
Carta dirigida a totes les Empreses participants al Fòrum Catalunya – Rússia:

Com Vostès ja coneixen per les notícies sobre economia i finances que es produeixen a Espanya, les retallades dels pressupostos per a les ajudes i subvencions de caràcter social i filantròpic s’han reduït considerablement. Aquestes mesures han afectat profundament a l’economia del Centro Español de Moscú, una entitat sense ànim de lucre que rebia de l’Estat Espanyol una ajuda que li garantia el pagament del lloguer de la seva se social. La situació actual ha afectat de manera alarmant el sosteniment d’aquest Centre, aquest trosset d’ànima al cor de Moscú que tan dignament representa els espanyols fills dels nostres nens de la guerra arribats a Rússia durant les evacuacions de 1937.

Aquests compatriotes, ara ja casi nonagenaris, es veuen obligats a demanar el recolzament moral i la donació econòmica que vostè li pot donar.

La seva empresa estarà aquests dies representada al Fòrum Empresarial Catalunya – Rússia i, com suposem que tindrà alguna estona per passejar en mig de tanta activitat, i aprofitant que l’hotel Ukraina està molt a prop del Centro Español, li suggerim que s’apropi a aquest indret hospitalari on es trobarà molt reconfortat. El convidem a conèixer un lloc que dintre de poc ja no existirà perquè tota una generació que va fer possible aquest món de llibertats, està a punt de desaparèixer per sempre. La seva presència i la seva contribució solidaria farà que aquesta trajectòria vital es faci d’una manera digna.

El Centro Español es troba al 18/7 de Kuznetski Most al davant de la cèntrica estació del metro del mateix nom i l’hotel Ukraina està al 2/1 de Kutuzovsky Prospekt, a prop de la històrica estació de metro Kievskaya.

Tan sols ha de voler visitar el Centro, conèixer als nostres primers ambaixadors, aquells nens de la guerra, i col•laborar solidàriament perquè puguin continuar sent un lloc de referència al cor de Moscú.

Una salutació molt cordial,
Dolores Cabra
Coordinadora de “Salvemos el Centro Español de Moscú”

lunes, 22 de octubre de 2012

Exposición y ciclo de conferencias "Entre España y Rusia. Recuperando la Historia de los Niños de la Guerra"

Sr./ Sra.:
La información que le hago llegar es el resultado de un proyecto de investigación "Entre España y Rusia. Recuperando la historia de los Niños de la Guerra", que ha sido posible gracias a la concesión de una subvención del Ministerio de la Presidencia en el marco de las ayudas destinadas a las víctimas del franquismo. Los objetivos principales del mismo eran el montaje de una exposición itinerante y divulgativa y la organización de un ciclo de conferencias como homenaje a los niños españoles que fueron evacuados a la Unión Soviética en 1937 y 1938 por causa de la Guerra Civil.
 
Desde aquí quiero invitarles a la celebración de ambas actividades, que tendrán lugar en Alcalá de Henares y en Salamanca en el presente mes de octubre y en el próximo mes de noviembre. En los archivos adjuntos les hago llegar el cartel y los folletos correspondientes.
La exposición pueden visitarla en la Fundación Pablo Iglesias (Alcalá de Henares, C/ Colegios 7) del 16 al 30 de octubre en horario de mañana (de 10 a 14 h.) y en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca (C/ Cervantes, s/n) del 12 al 30 de noviembre en horario tanto de mañana como de tarde (de 9 a 20 h.).
 
En relación al ciclo de conferencias, éste tendrá lugar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá (Salón de Grados, 1ª planta, encima de la cafetería) el 26 de octubre y en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca (Sala de Grados, planta baja) el 23 de noviembre. En ambos casos se desarrollará a lo largo de todo el día. Por la mañana se impartirán tres conferencias y por la tarde se realizará una mesa redonda bajo el tema "Letras y voces del exilio". Tras la misma, está pensado proyectar el documental de Jaime Camino, Los Niños de Rusia, y debatir después sobre el mismo con algunos de los protagonistas.
 
Espero y deseo que puedan ver la exposición y acompañarnos en el ciclo de conferencias, bien en Alcalá, bien en Salamanca.
 
Y si no puede ser, especialmente en el caso de quienes están más lejos, les agradecería enormemente que le dieran a estas dos actividades la máxima difusión posible.
 
Un cordial saludo,
Verónica Sierra Blas
Directora de la Exposición y del Ciclo de Conferencias
Prof. Dra. Verónica Sierra Blas
UNIVERSIDAD DE ALCALÁ
Facultad de Filosofía y Letras
Departamento de Historia I y Filosofía
C/ Colegios, 2
28801, Alcalá de Henares (Madrid)
ESPAÑA
 
Lugares y fechas de la exposición
Fundación Pablo Iglesias
Colegio de San Bernardino
Claustro
C/ Colegios, 7
28801- Alcalá de Henares (Madrid)

Del 16 al 30 de octubre de 2012
De lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 h.
Universidad de Salamanca
Facultad de Geografía e Historia
Claustros de la 1ª y la 2ª planta
C/ Cervantes, s/n
37002 - Salamanca

Del 12 al 30 de noviembre de 2012
De lunes a viernes, de 9:00 a 20:00 h.


DIRECCIÓN CIENTÍFICA
Antonio Castillo Gómez [Universidad de Alcalá]
Pilar Domínguez Prats [Universidad de las Palmas de Gran Canaria]
Verónica Sierra Blas [Universidad de Alcalá]COORDINACIÓN
Carmen Serrano Sánchez [Universidad de Alcalá]
Guadalupe Adámez Castro [Universidad de Alcalá]
María José Turrión [Ex-directora del Centro Documental de la Memoria Histórica, Salamanca]


PRESENTACIÓN
E
ntre 1939 y 1939, España sufrió los efectos de una cruel guerra fraticida que acabó con miles de infancias. Los niños españoles padecieron, al igual que los adultos, las consecuencias del conflicto y fueron víctimas directas de las hostilidades. Tuvieron que hacer frente a la escasez de alimentos, a la insalubridad y a numerosas enfermedades. Vieron cómo la violencia y la venganza se adueñaron de las calles, que pasaron de ser espacios de juego y recreo a lugares peligrosos y prohibidos. Las sirenas y los refugios se convirtieron en su día a día debido a los constantes bombardeos que asolaron el país. Dejaron de ir a las escuelas. A muchos no les quedó más remedio que marcharse. Convencidos de que sólo así podrían sobrevivir, sus padres decidieron que formaran parte de alguna de las numerosas campañas de evacuación organizadas por el Gobierno de la República. Las evacuaciones de niños al extranjero constituyeron así el primer exilio del pueblo español derivado de la Guerra Civil.

De entre todos los países que acogieron a los menores españoles, la Unión Soviética fue, sin duda, el que generó las mayores alabanzas y críticas del momento, el que más encendió las conciencias y sacudió los corazones. Los 2.895 niños que desembarcaron en los puertos de Yalta y de Leningrado entre el 21 de marzo de 1937 y finales del mes de octubre de 1938 despertaron tanto interés entonces como lo despiertan ahora, 75 años después de su partida.

Esta exposición y este ciclo de conferencias, resultado del Proyecto Entre España y Rusia. Recuperando la historia de los Niños de la Guerra, subvencionado por el Ministerio de la Presidencia del Gobierno de España, pretenden reconstruir la vida de aquellos niños que tuvieron que abandonarlo todo por culpa de la guerra. Pero no se trata de recuperar su historia a partir de los documentos oficiales o las crónicas periodísticas de la época, sino de reescribirla dando prioridad a sus propias palabras, a sus testimonios orales y escritos (dibujos, redacciones, cartas, memorias, diarios, autobiografías, etc.) con el propósito último de dar a conocer este fenómeno histórico tanto en España como en Rusia y, al mismo tiempo, rendir un sincero homenaje a sus protagonistas.(*) Adaptación del texto que presenta a la exposición de Verónica Sierra Blas (Directora científica de la exposición).


Descripción
La exposición Entre España y Rusia. Recuperando la historia de los Niños de la Guerra se inicia con un marco histórico que se desarrolla en los paneles 1 (Guerra e infancia) y 2 (De la evacuación al exilio), donde se muestra cómo la guerra transformó el mundo infantil y cómo los niños fueron sometidos constantemente a un proceso de socialización bélica por parte de los dos bandos contendientes que tuvo como objetivo hacer partícipes, en mayor o menos medida, del conflicto. La escuela y la calle se convirtieron en verdaderos campos de batalla donde se enfrentaban día a día los dos modelos ideológicos en liza.

Tanto la República como Franco tuvieron como una de sus principales pretensiones forjar a los ciudadanos del mañana, quienes deberían, una vez terminada la contienda, reestablecer el régimen republicano o consumar la sublevación de la España nacional y católica. La propaganda pasó a impregnarlo todo y convirtió a los niños en el centro de numerosas campañas organizadas con fines muy diversos, desde recaudar donativos y conseguir armas, alimentos o medicinas hasta granjearse el apoyo de otros países a favor de una u otra causa.

Especial importancia tuvieron en este contexto la asistencia y protección a la infancia, materializadas en la fundación de multitud de organismos de ayuda, en la creación de colonias y hogares escolares (especialmente destinados a los hijos de los combatientes, a los huérfanos de guerra y a todos aquellos menores que se encontrasen en situaciones de riesgo) y en la organización de numerosas evacuaciones de niños al extranjero.

Una vez dibujado este contexto, el resto de paneles que componen la exposición están dedicados a la historia de los 2.985 niños españoles que formaron parte de las distintas evacuaciones organizadas entre 1937 y 1938 por el Gobierno republicano con destino a la Unión Soviética. Así, en los paneles 3 (Una patria, tres mil destinos) y 4 (De españoles a rusos. Vida cotidiana, educación y política) se explica cómo tuvieron lugar las evacuaciones, cómo se desarrollaron los viajes, de qué manera fueron recibidos e instalados los menores en las diferentes Casas de Niños que el Narkompros (el Comisariado para la Enseñanza del Pueblo soviético) creó para su acogida en diferentes lugares de la Federación Rusa y de Ucrania, cuál fue su día a día en dichas Casas, cómo se llevó a cabo su educación y de qué modo se diversificaron sus trayectorias una vez que se hicieron adultos.

El panel 5 (Entre dos guerras) llama la atención sobre la presencia constante de la guerra en la vida de estos niños, quienes a pesar de encontrarse lejos de España nunca olvidaron que su país estaba sufriendo, estuvieron en todo momento al tanto del desarrollo del conflicto y fueron plenamente conscientes del peligro constante que sus seres queridos, algunos en el frente, otros en la retaguardia, corrían cada día. Pero los niños españoles evacuados no sólo padecieron las consecuencias de la contienda española, sino que igualmente sufrieron las derivadas de la II Guerra Mundial, en la que, además, participaron activamente defendiendo a su país de adopción.

Finalmente, el panel 6 (Retornos y memorias) se ocupa del regreso de los «niños» a España, así como de la manera en que, a lo largo del tiempo, este particular colectivo ha ido construyendo su propia historia a partir de sus recuerdos y vivencias. Hubo que esperar hasta mediados de la década de los 50 para que las relaciones diplomáticas entre España y la Unión Soviética dieran su fruto y se pusieran en marcha distintas expediciones oficiales de retorno, que continuaron, aunque con menor participación e intensidad cada vez en las décadas posteriores. A pesar de todo, la mayoría de los menores que fueron evacuados a la URSS durante la Guerra Civil española no volvió a su país o, si lo hizo, decidió regresar a la URSS ante los innumerables contratiempos que encontró en la España franquista para poder vivir en paz.

Los niños españoles evacuados a la Unión Soviética no sólo compartieron en su infancia y adolescencia unos acontecimientos que marcaron toda su vida, sino que, además, en el transcurso de éstos fueron tejiendo importantes redes de solidaridad e inquebrantables relaciones sociales y familiares que les mantuvieron unidos para siempre. Su identidad colectiva se ha ido, por tanto, construyendo a lo largo del tiempo y contra el tiempo, y en esa construcción han jugado un papel esencial las asociaciones que han creado, los lugares de reunión, las conmemoraciones y celebraciones, los monumentos erigidos en su honor y la lucha incansable por el reconocimiento de sus derechos y por la salvaguarda de su memoria.Estimado

lunes, 8 de octubre de 2012

Homenaje en Moscú a un piloto español

El cine ruso rindió hoy homenaje con el estreno de "El español" a José María Bravo, uno de los mejores pilotos de guerra en la historia de España, que escoltó a Stalin en su viaje a la histórica cita de los dirigentes aliados en Teherán en 1943.
 
El cine Octubre de Moscú que acogió el estreno le habría parecido un lugar perfecto para el estreno al personaje y protagonista de la película, producida y dirigida por dos hombres que aman España, el cine español y esas historias que unen dos países situados en los extremos opuestos del continente europeo.

Fue uno de los cines más señeros de la Unión Soviética, algo que a nadie escapa al ver el imponente edificio de piedra roja, adornado con motivos que remiten a la Revolución de Octubre de 1917 y la lucha de los obreros, una lucha que siempre impregnó la vida del piloto español.

Bravo, que vivió dos décadas en la Unión Soviética después de huir como soldado republicano de una España que había perdido su guerra y haber pasado por un campo de prisioneros españoles en la Francia dominada por los nazis, siempre fue un guerrero comunista y ferviente patriota de los ideales obreros.

Así lo dejó claro hoy en declaraciones a Efe el productor de "El Español", Andréi Baturin, el hombre que ideó el filme después de conocer al insigne piloto durante uno de sus frecuentes desplazamientos a Madrid.

"Era un patriota de Rusia y también de España. Profesaba ideas comunistas y amaba a Rusia. Incluso a su avanzada edad quería volver para ingresar en el nuevo Partido Comunista ruso", recordó Baturin, que tras leer la autobiografía de Bravo se propuso hacer la película.

Tras encontrar un director y también productor para el proyecto, Alexandr Tstatsúyev, escribieron juntos el primer guión.

"Por desgracia, José María falleció hace tres años, por lo que tuvimos que ultimar la película sin él, con algunos cambios en el guión. Para entonces ya había leído mucho más sobre los españoles que había participado en la guerra y consideré necesario hacer esta película en su memoria y honor", dijo Baturin.

La historia de Bravo cautivó a director y productor, porque el que había sido uno de los mejores pilotos de guerra durante la Guerra Civil española era también un "auténtico ruso, dispuesto a dar su vida por este país".

Además "era un auténtico as de la aviación, con una inmensa cantidad de vuelos de combate", que había logrado derribar 23 aviones enemigos en España, recuerda Baturin.

"En la URSS habría sido condecorado con la orden de Héroe de la Unión Soviética (máxima condecoración del Estado) por tan solo cinco aviones derribados", según Tstatsúyev.

Los autores de "El español" hablaron con muchos amigos y compañeros de trincheras de Bravo en la URSS, y todos recordaban al "hombre valiente, atrevido, capaz de enfrentarse él solo con varios aviones enemigos en combate".

Cuando la invasión nazi sorprendió a José María Bravo en la ciudad ucraniana de Jarkov, el Ejército Rojo no le permitió entrar en las Fuerzas Aéreas, por lo que tuvo que alistarse como zapador para seguir su destino de guerrero.

"Contaban de él que cuando fue zapador se arriesgaba mucho y era capaz de ir solo a una misión muy peligrosa. Tuvo mucha suerte y nunca resultó herido de gravedad, incluso cuando fue derribado en combate", apuntó Tstatsúyev.

Ya en 1943 pudo volver a los mandos de un avión de combate y ese mismo año "le permitieron escoltar a Stalin a la famosa conferencia de Teherán en 1943".

"Cuando ya había abandonado la Unión Soviética, dejando atrás a su hijo por parte de su primera mujer, volvió a tomar grandes riesgos para cruzar el telón de acero y encontrase con él", relató el cineasta sobre una de las últimas hazañas del protagonista de "El español".

La película, a cuyo estreno asistieron muchos españoles y también héroes soviéticos de la Segunda Guerra Mundial, relata los años que pasó Bravo en la URSS, donde vivió grandes historias de amor pero también muchas penurias.