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lunes, 22 de octubre de 2012

Exposición y ciclo de conferencias "Entre España y Rusia. Recuperando la Historia de los Niños de la Guerra"

Sr./ Sra.:
La información que le hago llegar es el resultado de un proyecto de investigación "Entre España y Rusia. Recuperando la historia de los Niños de la Guerra", que ha sido posible gracias a la concesión de una subvención del Ministerio de la Presidencia en el marco de las ayudas destinadas a las víctimas del franquismo. Los objetivos principales del mismo eran el montaje de una exposición itinerante y divulgativa y la organización de un ciclo de conferencias como homenaje a los niños españoles que fueron evacuados a la Unión Soviética en 1937 y 1938 por causa de la Guerra Civil.
 
Desde aquí quiero invitarles a la celebración de ambas actividades, que tendrán lugar en Alcalá de Henares y en Salamanca en el presente mes de octubre y en el próximo mes de noviembre. En los archivos adjuntos les hago llegar el cartel y los folletos correspondientes.
La exposición pueden visitarla en la Fundación Pablo Iglesias (Alcalá de Henares, C/ Colegios 7) del 16 al 30 de octubre en horario de mañana (de 10 a 14 h.) y en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca (C/ Cervantes, s/n) del 12 al 30 de noviembre en horario tanto de mañana como de tarde (de 9 a 20 h.).
 
En relación al ciclo de conferencias, éste tendrá lugar en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá (Salón de Grados, 1ª planta, encima de la cafetería) el 26 de octubre y en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca (Sala de Grados, planta baja) el 23 de noviembre. En ambos casos se desarrollará a lo largo de todo el día. Por la mañana se impartirán tres conferencias y por la tarde se realizará una mesa redonda bajo el tema "Letras y voces del exilio". Tras la misma, está pensado proyectar el documental de Jaime Camino, Los Niños de Rusia, y debatir después sobre el mismo con algunos de los protagonistas.
 
Espero y deseo que puedan ver la exposición y acompañarnos en el ciclo de conferencias, bien en Alcalá, bien en Salamanca.
 
Y si no puede ser, especialmente en el caso de quienes están más lejos, les agradecería enormemente que le dieran a estas dos actividades la máxima difusión posible.
 
Un cordial saludo,
Verónica Sierra Blas
Directora de la Exposición y del Ciclo de Conferencias
Prof. Dra. Verónica Sierra Blas
UNIVERSIDAD DE ALCALÁ
Facultad de Filosofía y Letras
Departamento de Historia I y Filosofía
C/ Colegios, 2
28801, Alcalá de Henares (Madrid)
ESPAÑA
 
Lugares y fechas de la exposición
Fundación Pablo Iglesias
Colegio de San Bernardino
Claustro
C/ Colegios, 7
28801- Alcalá de Henares (Madrid)

Del 16 al 30 de octubre de 2012
De lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 h.
Universidad de Salamanca
Facultad de Geografía e Historia
Claustros de la 1ª y la 2ª planta
C/ Cervantes, s/n
37002 - Salamanca

Del 12 al 30 de noviembre de 2012
De lunes a viernes, de 9:00 a 20:00 h.


DIRECCIÓN CIENTÍFICA
Antonio Castillo Gómez [Universidad de Alcalá]
Pilar Domínguez Prats [Universidad de las Palmas de Gran Canaria]
Verónica Sierra Blas [Universidad de Alcalá]COORDINACIÓN
Carmen Serrano Sánchez [Universidad de Alcalá]
Guadalupe Adámez Castro [Universidad de Alcalá]
María José Turrión [Ex-directora del Centro Documental de la Memoria Histórica, Salamanca]


PRESENTACIÓN
E
ntre 1939 y 1939, España sufrió los efectos de una cruel guerra fraticida que acabó con miles de infancias. Los niños españoles padecieron, al igual que los adultos, las consecuencias del conflicto y fueron víctimas directas de las hostilidades. Tuvieron que hacer frente a la escasez de alimentos, a la insalubridad y a numerosas enfermedades. Vieron cómo la violencia y la venganza se adueñaron de las calles, que pasaron de ser espacios de juego y recreo a lugares peligrosos y prohibidos. Las sirenas y los refugios se convirtieron en su día a día debido a los constantes bombardeos que asolaron el país. Dejaron de ir a las escuelas. A muchos no les quedó más remedio que marcharse. Convencidos de que sólo así podrían sobrevivir, sus padres decidieron que formaran parte de alguna de las numerosas campañas de evacuación organizadas por el Gobierno de la República. Las evacuaciones de niños al extranjero constituyeron así el primer exilio del pueblo español derivado de la Guerra Civil.

De entre todos los países que acogieron a los menores españoles, la Unión Soviética fue, sin duda, el que generó las mayores alabanzas y críticas del momento, el que más encendió las conciencias y sacudió los corazones. Los 2.895 niños que desembarcaron en los puertos de Yalta y de Leningrado entre el 21 de marzo de 1937 y finales del mes de octubre de 1938 despertaron tanto interés entonces como lo despiertan ahora, 75 años después de su partida.

Esta exposición y este ciclo de conferencias, resultado del Proyecto Entre España y Rusia. Recuperando la historia de los Niños de la Guerra, subvencionado por el Ministerio de la Presidencia del Gobierno de España, pretenden reconstruir la vida de aquellos niños que tuvieron que abandonarlo todo por culpa de la guerra. Pero no se trata de recuperar su historia a partir de los documentos oficiales o las crónicas periodísticas de la época, sino de reescribirla dando prioridad a sus propias palabras, a sus testimonios orales y escritos (dibujos, redacciones, cartas, memorias, diarios, autobiografías, etc.) con el propósito último de dar a conocer este fenómeno histórico tanto en España como en Rusia y, al mismo tiempo, rendir un sincero homenaje a sus protagonistas.(*) Adaptación del texto que presenta a la exposición de Verónica Sierra Blas (Directora científica de la exposición).


Descripción
La exposición Entre España y Rusia. Recuperando la historia de los Niños de la Guerra se inicia con un marco histórico que se desarrolla en los paneles 1 (Guerra e infancia) y 2 (De la evacuación al exilio), donde se muestra cómo la guerra transformó el mundo infantil y cómo los niños fueron sometidos constantemente a un proceso de socialización bélica por parte de los dos bandos contendientes que tuvo como objetivo hacer partícipes, en mayor o menos medida, del conflicto. La escuela y la calle se convirtieron en verdaderos campos de batalla donde se enfrentaban día a día los dos modelos ideológicos en liza.

Tanto la República como Franco tuvieron como una de sus principales pretensiones forjar a los ciudadanos del mañana, quienes deberían, una vez terminada la contienda, reestablecer el régimen republicano o consumar la sublevación de la España nacional y católica. La propaganda pasó a impregnarlo todo y convirtió a los niños en el centro de numerosas campañas organizadas con fines muy diversos, desde recaudar donativos y conseguir armas, alimentos o medicinas hasta granjearse el apoyo de otros países a favor de una u otra causa.

Especial importancia tuvieron en este contexto la asistencia y protección a la infancia, materializadas en la fundación de multitud de organismos de ayuda, en la creación de colonias y hogares escolares (especialmente destinados a los hijos de los combatientes, a los huérfanos de guerra y a todos aquellos menores que se encontrasen en situaciones de riesgo) y en la organización de numerosas evacuaciones de niños al extranjero.

Una vez dibujado este contexto, el resto de paneles que componen la exposición están dedicados a la historia de los 2.985 niños españoles que formaron parte de las distintas evacuaciones organizadas entre 1937 y 1938 por el Gobierno republicano con destino a la Unión Soviética. Así, en los paneles 3 (Una patria, tres mil destinos) y 4 (De españoles a rusos. Vida cotidiana, educación y política) se explica cómo tuvieron lugar las evacuaciones, cómo se desarrollaron los viajes, de qué manera fueron recibidos e instalados los menores en las diferentes Casas de Niños que el Narkompros (el Comisariado para la Enseñanza del Pueblo soviético) creó para su acogida en diferentes lugares de la Federación Rusa y de Ucrania, cuál fue su día a día en dichas Casas, cómo se llevó a cabo su educación y de qué modo se diversificaron sus trayectorias una vez que se hicieron adultos.

El panel 5 (Entre dos guerras) llama la atención sobre la presencia constante de la guerra en la vida de estos niños, quienes a pesar de encontrarse lejos de España nunca olvidaron que su país estaba sufriendo, estuvieron en todo momento al tanto del desarrollo del conflicto y fueron plenamente conscientes del peligro constante que sus seres queridos, algunos en el frente, otros en la retaguardia, corrían cada día. Pero los niños españoles evacuados no sólo padecieron las consecuencias de la contienda española, sino que igualmente sufrieron las derivadas de la II Guerra Mundial, en la que, además, participaron activamente defendiendo a su país de adopción.

Finalmente, el panel 6 (Retornos y memorias) se ocupa del regreso de los «niños» a España, así como de la manera en que, a lo largo del tiempo, este particular colectivo ha ido construyendo su propia historia a partir de sus recuerdos y vivencias. Hubo que esperar hasta mediados de la década de los 50 para que las relaciones diplomáticas entre España y la Unión Soviética dieran su fruto y se pusieran en marcha distintas expediciones oficiales de retorno, que continuaron, aunque con menor participación e intensidad cada vez en las décadas posteriores. A pesar de todo, la mayoría de los menores que fueron evacuados a la URSS durante la Guerra Civil española no volvió a su país o, si lo hizo, decidió regresar a la URSS ante los innumerables contratiempos que encontró en la España franquista para poder vivir en paz.

Los niños españoles evacuados a la Unión Soviética no sólo compartieron en su infancia y adolescencia unos acontecimientos que marcaron toda su vida, sino que, además, en el transcurso de éstos fueron tejiendo importantes redes de solidaridad e inquebrantables relaciones sociales y familiares que les mantuvieron unidos para siempre. Su identidad colectiva se ha ido, por tanto, construyendo a lo largo del tiempo y contra el tiempo, y en esa construcción han jugado un papel esencial las asociaciones que han creado, los lugares de reunión, las conmemoraciones y celebraciones, los monumentos erigidos en su honor y la lucha incansable por el reconocimiento de sus derechos y por la salvaguarda de su memoria.Estimado

lunes, 8 de octubre de 2012

Homenaje en Moscú a un piloto español

El cine ruso rindió hoy homenaje con el estreno de "El español" a José María Bravo, uno de los mejores pilotos de guerra en la historia de España, que escoltó a Stalin en su viaje a la histórica cita de los dirigentes aliados en Teherán en 1943.
 
El cine Octubre de Moscú que acogió el estreno le habría parecido un lugar perfecto para el estreno al personaje y protagonista de la película, producida y dirigida por dos hombres que aman España, el cine español y esas historias que unen dos países situados en los extremos opuestos del continente europeo.

Fue uno de los cines más señeros de la Unión Soviética, algo que a nadie escapa al ver el imponente edificio de piedra roja, adornado con motivos que remiten a la Revolución de Octubre de 1917 y la lucha de los obreros, una lucha que siempre impregnó la vida del piloto español.

Bravo, que vivió dos décadas en la Unión Soviética después de huir como soldado republicano de una España que había perdido su guerra y haber pasado por un campo de prisioneros españoles en la Francia dominada por los nazis, siempre fue un guerrero comunista y ferviente patriota de los ideales obreros.

Así lo dejó claro hoy en declaraciones a Efe el productor de "El Español", Andréi Baturin, el hombre que ideó el filme después de conocer al insigne piloto durante uno de sus frecuentes desplazamientos a Madrid.

"Era un patriota de Rusia y también de España. Profesaba ideas comunistas y amaba a Rusia. Incluso a su avanzada edad quería volver para ingresar en el nuevo Partido Comunista ruso", recordó Baturin, que tras leer la autobiografía de Bravo se propuso hacer la película.

Tras encontrar un director y también productor para el proyecto, Alexandr Tstatsúyev, escribieron juntos el primer guión.

"Por desgracia, José María falleció hace tres años, por lo que tuvimos que ultimar la película sin él, con algunos cambios en el guión. Para entonces ya había leído mucho más sobre los españoles que había participado en la guerra y consideré necesario hacer esta película en su memoria y honor", dijo Baturin.

La historia de Bravo cautivó a director y productor, porque el que había sido uno de los mejores pilotos de guerra durante la Guerra Civil española era también un "auténtico ruso, dispuesto a dar su vida por este país".

Además "era un auténtico as de la aviación, con una inmensa cantidad de vuelos de combate", que había logrado derribar 23 aviones enemigos en España, recuerda Baturin.

"En la URSS habría sido condecorado con la orden de Héroe de la Unión Soviética (máxima condecoración del Estado) por tan solo cinco aviones derribados", según Tstatsúyev.

Los autores de "El español" hablaron con muchos amigos y compañeros de trincheras de Bravo en la URSS, y todos recordaban al "hombre valiente, atrevido, capaz de enfrentarse él solo con varios aviones enemigos en combate".

Cuando la invasión nazi sorprendió a José María Bravo en la ciudad ucraniana de Jarkov, el Ejército Rojo no le permitió entrar en las Fuerzas Aéreas, por lo que tuvo que alistarse como zapador para seguir su destino de guerrero.

"Contaban de él que cuando fue zapador se arriesgaba mucho y era capaz de ir solo a una misión muy peligrosa. Tuvo mucha suerte y nunca resultó herido de gravedad, incluso cuando fue derribado en combate", apuntó Tstatsúyev.

Ya en 1943 pudo volver a los mandos de un avión de combate y ese mismo año "le permitieron escoltar a Stalin a la famosa conferencia de Teherán en 1943".

"Cuando ya había abandonado la Unión Soviética, dejando atrás a su hijo por parte de su primera mujer, volvió a tomar grandes riesgos para cruzar el telón de acero y encontrase con él", relató el cineasta sobre una de las últimas hazañas del protagonista de "El español".

La película, a cuyo estreno asistieron muchos españoles y también héroes soviéticos de la Segunda Guerra Mundial, relata los años que pasó Bravo en la URSS, donde vivió grandes historias de amor pero también muchas penurias.

 
 

domingo, 30 de septiembre de 2012

Los "niños de la guerra" celebran en Rusia sus 75 años de exilio

 
RTVE - Moscú, 29 sep (EFE).- Los "niños de la guerra", los pocos que quedan en Rusia de más de 3.000 menores españoles que fueron evacuados durante la Guerra Civil a la Unión Soviética, celebraron hoy el 75 aniversario de la llegada al país que ya nunca llegarán a abandonar.
 
Dibujos infantiles y fotos de los "niños" a partir de 1937 y hasta la década del 50, danzas folclóricas de las diferentes regiones de España y canciones populares españolas y rusas impregnaron de nostalgia la velada celebrada en el Centro Español de Moscú con motivo del aniversario.
 
"Los que más sufrieron las consecuencias de la guerra fueron los niños mandados a la Unión Soviética. Los que fueron a Francia o Bélgica sí pudieron volver. Estos niños no pudieron regresar, nunca", dijo a Efe Dolóres Cabra, presidenta de la Asociación Guerra y Exilio (AGE).
 
De los más de 30.000 niños españoles evacuados durante la Guerra Civil poco más de 3.000 fueron a parar a la Unión Soviética.
 
"Tuvieron que esperar a la muerte de Stalin para poder regresar. Aún así muchos se quedaron en los campos del Gulag, murieron en la guerra o por el hambre, o quedaron desaparecidos. Además, estos niños tuvieron una presión muy grande por parte del Partido Comunista de España (PCE)", explicó la dirigente de AGE.
 
Francisco Mansilla, presidente del Centro Español, lamenta no haber podido regresar.
"Perder la patria es horrible.Teníamos que haber regresado en 1939. No nos dejaron salir. En cambio, mis hermanos que estaban en Francia volvieron todos. Cuando los soviéticos nos dieron permiso para volver, en 1956, yo ya estaba casado y me quedé", dice.
 
Dos o tres decenas de "niños de la guerra" y varias decenas más de sus descendientes llenaron la sala y el escenario del Centro Español, situado a poco más de un kilómetro del Kremlin.
 
"Muchos están enfermos, no ven bien, no pueden andar, y otros son muy mayores, por lo que no podrán venir. Todos tenemos entre 70 y 90 años", explicó Mansilla.
 
Los sobrevivientes narran como fueron recibidos
Los asistentes recordaron hoy sus vivencias de hace 75 años, de cómo legaron entonces a la URSS y la cordial acogida que les dieron los soviéticos.
 
"Cuando teníamos que bajar del barco en Leningrado había muchos rusos que venían a recibirnos. Tantos, que parece que (las autoridades) tuvieron miedo de que alguien viniera a cogernos que nos hicieron volver al barco y pasamos allí la noche. Nos recibieron con flores y con mucho cariño", recuerda Antolina Etxeberría.
 
Tres expediciones en barcos, que salieron de los puertos de Valencia, Santurce y Gijón, fueron organizadas para salvar a los niños de los combates y bombardeos.
 
En la URSS, los niños, principalmente vascos y asturianos, fueron distribuidos en 14 casas de niños, donde les esperaban maestros españoles y manuales en español.
 
Sin embargo, pocos años después la II Guerra Mundial atrapó a los refugiados que habían huido de la Guerra Civil Española.
 
Los que para entonces alcanzaron mayoría de edad, 256 en total, partieron voluntarios al frente.
En total, 206 españoles caídos en combate, otros 216 que murieron en la retaguardia a causa de los bombardeos, el hambre, las enfermedades y otras penurias de aquella larga y cruel guerra fue el precio que pagó la comunidad republicana española por la independencia de la URSS.
 
Las tumbas españolas están diseminadas por el territorio de la ex URSS
Las tumbas españolas, cuando las hay, están diseminadas por el vasto territorio de la ex URSS, desde el Báltico hasta Crimea y el Cáucaso, y desde Bielorrusia hasta los Urales, Asia Central y Siberia.
 
Tras terminar la guerra, los jóvenes españoles fueron abandonando las casas de niños para empezar a trabajar o estudiar carreras.
 
De ellos, 746 recibieron enseñanza superior y se licenciaron principalmente en Ingeniería y Medicina, pues, según los dirigentes del PCE, "España necesitará médicos e ingenieros".
 
Luego, una primera ola de repatriación se hizo posible en los 50, que continuaría después a cuentagotas en los 60, 70, 80, 90...
 
"Nosotros ya no volveremos, ni siquiera para que nos entierren en nuestra tierra", dice uno de los "niños" que y prefiere no decir su nombre.
 
Ántolina le abraza y añade: "Espero que jamás, en ninguna parte del mundo, pase lo que nos pasó a nosotros. Nunca más. Los hijos tienen que vivir con sus padres. Y en su patria".
 

sábado, 29 de septiembre de 2012

Conmemoración del 75 Aniversario de la evacuación de los niños españoles a la antigua URSS durante la guerra civil

En una excursió en las afueras de Moscù
 
AGE- 28/9/12
El 29 de septiembre de 2012 a las 15,00 h. se celebran en Moscú los actos en conmemoración del 75 aniversario de la evacuación de los niños españoles a la antigua URSS, coordinados por María Teresa Casero, con la presencia de la Presidenta de AGE, Adelina Kondratieva y de la Secretaria General, Dolores Cabra. Tendrán lugar en el Centro Español de Moscú (C/ Kuznetskiy Most 18/7) 107031-Moscú.


El Programa de actos es el siguiente:

1. Palabras preliminares del Presidente del Centro Español, Francisco Mansilla. Con la intervención de Araceli Ruiz, Presidenta de la Asociación de los niños de la guerra de Asturias y de Adelina Kondratieva y Dolores Cabra, Presidenta y Secretaria General de la Asociación Archivo Guerra y Exilio.

2. Inauguración de la Exposición de fotografías, documentos y dibujos de los niños de la guerra, coordinada por María Teresa Casero, con la colaboración de la Asociación Archivo Guerra y Exilio (Fondo del Centro Español de Moscú) y el ANC (Archivo Nacional de Cataluña).
Y la muestra de la medalla de plata de la villa de Gijón, otorgada a la Asociación de los niños de la Guerra de Asturias.

3. Concierto poético musical dirigido por Luis García Luque.

Fotografías y documentos del Centro Español de Moscú en el enlace:

sábado, 22 de septiembre de 2012

El Dínamo de Kiev

Fotografía de la previa del partido

Texto de "El futbol a sol y sombra" de Eduardo Galeano.

(...) "Un monumento recuerda, en Ucrania, a los jugadores del Dínamo de Kiev de 1942. En plena ocupación alemana, ellos cometieron la locura de derrotar a una selección de Hitler en el estadio local. Le habían advertido:
-Si ganan mueren.

 Entraron resignados a perder, temblando de miedo y de hambre, pero no pudieron aguantarse las ganas de ser dignos. Los once fueron fusilados con las camisetas puestas, en lo alto de un barranco, cuando terminó el partido." 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Homenaje a Agustín García Ruíz

 
Agustin García Clavé 18/9/12 - Dedicada a mi padre Agustín García Ruíz. Muerto en combate en la aldea de Kuchevskaya (Postov na Donu) el Seis de Enero de 1943. Luchando contra las hordas fascistas en las lejanas tierras de Rusia. La primera estrofa de la canción dice más o menos así:
 
A veces pienso que los soldados que
no regresaron de los campos sangrientos,
lejos de nuestra tierra,
una vez muertos,
se convirtieron en grullas blancas,
que volando en formación cada primavera regresan a su tierra.




jueves, 13 de septiembre de 2012

Juan Cobo: un gran periodista, un gran intelectual

 
AGE, Archivo, Guerra y Exilio 8/9/12 
Ha fallecido en Alcossebre (Castellón) el periodista e intelectual, niño de la guerra español evacuado a Rusia, Juan Cobo.

Juan Cobo nació en 1933 en Teruel donde estaba destinado su padre, funcionario de policía de la República. Tras la derrota, la familia hubo de exiliarse. Vivió en Rusia la mayor parte de su vida. Como con tantos otros niños de la guerra criados en Rusia, España perdió con él un enorme intelectual, un gran periodista, un muy inteligente analista.

Sin embargo no lo perdió realmente. En su nueva patria estudió, peleó, trabajó, destacó en muchos campos del pensamiento y el periodismo, y allí todos sabían que era uno de aquellos españoles llegados de niños y que ya no pudieron regresar hasta muchos años después.

Aquí sin embargo nunca fue reconocido. Incluso cuando por primera vez quiso visitar su país de origen le negaron la entrada, y cuando al fin tras la Dictadura pudo entrar con pasaporte ruso, le negaron repetidamente el pasaporte español al que tenía derecho por ley.

En la URSS trabajó en fábricas como obrero y vivió en condiciones muy duras tras la segunda guerra mundial. Posteriormente pasó a estudiar en la universidad a la vez que seguía en la fábrica hasta licenciarse y comenzar su carrera profesional en la radio, a lo largo de los años colaboró y participó en la dirección de las más prestigiosas revistas de literatura, política y cultura, y acabó siendo responsable editorial de algunos de los más importantes núcleos de edición rusos.

Desde esas posiciones fue el primer editor de muchos de los grandes críticos del sistema soviético, entre ellos de Sajarov, fue el introductor en Rusia de los más destacados escritores e intelectuales españoles de la oposición al franquismo, como Juan Goytisolo de cuya amistad gozaron ambos tantos años.

Al llegar los tiempos de cambio, de la transparencia, y la apertura en la URSS, fue uno de los más firmes defensores de aquella vía y publicó el más importante análisis de la época sobre la situación bajo el título“El único camino”, nunca traducido al español, e irónica burla del título con el que Dolores Ibarruri y la dirección del PCE habían publicado en los años cincuenta su ortodoxa historia de la España contemporánea. No en vano en su larga labor de crítico desmitificador y un tanto sacrílego, ya viviendo en España, publicó un durísimo artículo sobre el papel de Dolores Ibarruri en la vida de los emigrados españoles en la Rusia Soviética que le valió las más acerbas críticas de un mundo aún excesivamente ortodoxo.
 
Tras los cambios de fin de siglo se radicó definitivamente en España adonde había regresado ya años antes su anciana madre. Decía que comenzaban nuevos tiempos que ya no le correspondían y prefirió su vida retirada en su España natal donde siguió trabajando como corresponsal de las más importantes agencias de prensa rusas, fundamentalmente Novosti.

Sus rigurosos análisis de la realidad española publicados durante años en la prensa rusa sirvieron muchas veces de guía de trabajo para los dirigentes de la nueva Rusia, cuya amistad siguió cultivando hasta el último momento. Su casa en un apartado pueblo de la costa de Castellón era punto de reunión continuo de numerosos intelectuales y políticos rusos, cuya amistad se mantuvo unida al más profundo respeto a sus criterios y posicionamientos.

Nunca dejó de cultivar la amistad de otros niños de la guerra españoles de los que muchos habían llegado a destacar notablemente en la vida intelectual y artística soviética. Fue un firme colaborador y socio de la Asociación Archivo Guerra y Exilio, AGE, a la que aportaba continuamente criterios y rigurosidad.

Siempre mantuvo una gran amistad con la más destacada intelectualidad latina, entre ellos García Márquez, Marsé, Vázquez Montalbán, Brice Echenique, y tantos otros cuyos libros tenían habitualmente como traductora a su compañera, Ludmila Sinianskaia, una de las más reconocidas traductoras literarias a la lengua rusa, y cuyas ediciones en Rusia alcanzaban centenares de miles de ejemplares.

Todo esto constituye un gran acervo de cualidades profesionales, intelectuales y sociales de este gran periodista, pero no son nada separadas de sus grandes cualidades humanas: Era un hombre rebelde, de criterio, nunca aceptaba que le impusieran lo que él no había querido escribir, pero nunca dejó de hablar, discutir, comentar todas las ideas que no compartían sus interlocutores. Siempre irónico, siempre con inteligencia y sentido más humanístico que simplemente político. Era un hombre profundamente honrado, un enorme trabajador, un agudo pensador, un hombre amplio de mundo, viajero, estudioso, y español, ruso y sobre todo universal.

Juan Barceló, miembro de la Junta Directiva de AGE