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miércoles, 2 de marzo de 2011

3- La acogida de los niños españoles en la URSS



José María Laso Prieto
Revista Crítica del Presente, nº 14, abril 2003

Prácticamente todos los estudiosos del exilio de los niños españoles en la URSS, coinciden en resaltar que su acogida por las autoridades y pueblos soviéticos fue extraordinariamente solidaria. Tal acogida era natural debido a la gran simpatía que entre el pueblo soviético se había desarrollado hacia la causa del pueblo español, que luchaba con gran heroísmo no sólo contra la reacción interior sino también contra el nazi-fascismo internacional. A ello había contribuido la famosa frase de Stalin: «La causa del pueblo español es la causa de toda la Humanidad avanzada y progresiva». Por otra parte, en la prensa y radio soviética eran muy frecuentes las alusiones a «la lucha heroica del pueblo español». Por ello, no puede sorprender que en Leningrado, Moscú y diversas ciudades de Ucrania, se desarrollasen amplias manifestaciones de acogida, en las que se homenajeaba a los niños españoles con pancartas, flores, abrazos y canciones. Seguidamente, los niños españoles evacuados fueron instalados en las denominadas Casas de niños, dotadas de una gran confortabilidad, en que se atendieron plenamente sus necesidades de alimentación, reposo y estudio.

De todo ello se proporcionó amplia información en la prensa republicana española. De la abundante información publicada, seleccionamos dos pequeñas muestras. Así la que se publicó en el diario Ahora, del 13-8-1937, tenía por titular "Los niños españoles evacuados a la URSS", premiados por su aplicación y decía: "Moscú 14: Los niños españoles han aumentado de peso, algunos hasta ocho kilos, durante su estancia en Crimea. Algunos han sido premiados por su aplicación con aparatos de fotografía, instrumentos de música, &c."

En otra información, titulada "Los niños evacuados a Rusia han sido acogidos con extraordinario entusiasmo" se decía: "Valencia, 4: Regresó a esta capital el responsable de la expedición de niños a Rusia organizada por el Ministerio de Trabajo y Beneficencia. Ha dado cuenta de la cariñosa y fraternal acogida que el pueblo hermano dispensó a los pequeños expedicionarios. Han quedado instalados en Crimea, donde estarán dos o tres meses en plan de reposo para alejar totalmente de su espíritu la sensación de inquietud ante la barbarie fascista. Pasado este tiempo, serán llevados a Moscú, al internado del Soviet local, el cual prepara a los pequeños un magnífico edificio dotado de toda clase de comodidades. En todas partes, los niños encontrarán el cariño fraternal que es norma en el ambiente democrático de la URSS («El Socialista», 4-7-1937).

Por otra parte, durante mi exilio en Francia, recuerdo haber contemplado, con cierta envidia, diversas fotografías en las que aparecían distintas instalaciones de tales Casas de niños y de sus bellos jardines. Esas fotografías fueron remitidas, por su hermana, a una mujer residente en nuestro refugio. Una particularidad de la educación que recibieron los niños españoles evacuados a la URSS fue su carácter bilingüe. De una parte, se trataba de que los niños españoles aprendiesen la lengua y la literatura rusa, de otra que no olvidasen la lengua y la literatura española. Se perseguía así que los niños españoles no se desvinculasen de su país de origen. Con esa finalidad, se les facilitaba abundante información sobre el desarrollo de los acontecimientos en España, al mismo tiempo que se realizaban lecturas comentadas de literatura española y representaciones teatrales basadas en la literatura y el folklore español. En ese sentido recuerdo una transmisión que realizó la emisión en español de Radio Moscú de la representación del drama Fuenteovejuna de Lope de Vega. En esta emisión, destacó mucho una de las niñas mayores evacuadas que se llamaba Araceli Sánchez. En el texto que hemos utilizado como fuente más relevante, se precisa uno de los aspectos políticos de la evacuación de los niños españoles: "Muchos padres de niños de la guerra formaban parte del PCE y/o de otras organizaciones como la UGT, la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza, las Juventudes Socialistas Unificadas, Socorro Rojo Internacional, &c. En este contexto, se refuerza la idea de la Unión Soviética como Segunda Patria, con la que se da una identificación de clase, pero mantiene con los niños una relación expresada en términos afectivos materno-filial".

Resumiendo la acogida que comentamos, en el libro Los niños españoles en la URSS (1937-1977): narración y memoria se sostiene: "Según los testimonios actuales, la acogida por el pueblo ruso de los niños en Leningrado fue cordial y apoteósica, llena de alegrías y música. Se les recibió con bandas de música, banderas, pancartas y vítores, no como víctimas de una guerra sin más, sino en cuanto a que hijos de la República Española o niños del heroico pueblo español. Este recibimiento, magnificado probablemente por la propia mentalidad infantil, hizo que algunos niños se sintieran realmente héroes y que cuando hablan de ello así lo recuerdan. Hay que tener en cuenta, para contextualizar esta autopercepción, la coyuntura bélica de que los niños se sienten partícipes. A este respecto, las cartas escritas por ellos desde la URSS son muy expresivas, se muestran interesados por los avatares de la guerra, aconsejan, opinan, se implican en los acontecimientos".

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