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lunes, 30 de marzo de 2015

'Niños de la guerra' participan en una exposición de Gerediaga en Durango

Vicente, Milagros y Juanita, niños retornados

Varios "Niños de la Guerra" vizcaínos que fueron expatriados a Rusia en 1937 durante la contienda civil participan en una exposición de Gerediaga en durango
 
Deia- Alain Salterain - 26 de Marzo de 2015
durango - “Tenía solo 6 años, vivía por el barrio de Begoña y nos llevaron en la bodega de barco Habana de Santurce hasta Francia, y luego nos metieron en otro barco acompañados de chinos hasta que llegamos a Belgrado, allí nos recibieron con música y con mucho cariño”, así recordaba la bilbaina Mari Carmen Bisabanos, actualmente vecina de Basauri, el viaje que realizó con otros 3.000 niños que fueron evacuados en 1937 a la Unión Soviética en la Guerra Civil española. Mari Carmen, acompañada de otros vizcainos que también fueron exiliados, como Victoria Iglesias y Ramón Moreira, acudió ayer a Durango a la exposición, Los niños de la guerra cuentan su vida, cuentan su historia, organizada por Gerediaga Elkartea, y a la que también acudieron el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka; la presidenta de Derechos Humanos, Monika Hernando, y la alcaldesa de Durango, Aitziber Irigoras.
 
En un ambiente casi familiar, los vizcainos expatriados relataron a los presentes los “duros momentos” que vivieron, aunque la mayoría de ellos están “muy agradecidos por el trato recibido en el país de acogida”. Ese es el caso de Mari Carmen, que rehizo su vida en Ucrania. “Allí crecí, me casé y cuando me quedé viuda volví a Euskadi. Yo siempre diré que Rusia es el mejor país”, señaló con grandes dosis de emoción.
 
Peor recuerdo tiene Victoria, hija de Pantaleón Iglesias, organizador de los mítines de Dolores Ibarruri, que recuerda cómo su padre volvía desde Santander andando hasta Bilbao para reunirse con su familia: “Él solía caminar de noche para que no le vieran y por el día descansaba y dormía. Solo quería volver a reunirse con su mujer y cuatro de sus hijos. A mí y a mi hermano nos habían llevado”, recordaba ayer una emocionada Victoria. “Solo pedía que no me separaran de mi hermano, aunque él fallecíó años después. ¡Todo un exilio pensando en volver y cuando me dieron la oportunidad, para mí fue la alegría de mi vida! En el barco solo gritábamos: ¡Que nos lleven donde quieran, pero por favor, todos juntos! ¡Queríamos volver a nuestra tierra!”, señalaba Victoria en referencia al viaje de vuelta en diciembre de 1956.
 
Por su parte, Erkoreka aseveró que la exposición es “un recordatorio de momentos históricos que supusieron casos de vulneración de derechos humanos y que no podemos olvidar”. En la misma línea, Aitziber Irigoras dijo que “no podemos olvidar y tenemos que lo posible para que no se vuelva a repetir”.
 

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