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lunes, 19 de octubre de 2015

La ayuda rusa a la República y el caso del «Komsomol»

Desde casi el inicio mismo de la Guerra Civil, ambos bandos reciben ayuda material extranjera. Los nacionales, por parte de italianos y alemanes; los republicanos, sobre todo de la URSS. En este contexto tiene lugar el incidente del «Komsomol», buque que recibe el nombre de la organización juvenil de la Unión Soviética. El carguero partió del puerto de Poti en el Mar Negro el 5 de diciembre de 1936 con destino al puerto belga de Gante. Su manifiesto de carga declaraba manganeso para la firma Providence. Pero diez días después fue interceptado por el «Canarias» de la marina nacional. El buque fue hundido y su tripulación recogida a bordo por el crucero.

Interrogantes

La versión más común, y la que mantuvieron ambos bandos, fue que el carguero resultó cañoneado por el «Canarias» ante la suposición de que transportaba armas para la República. De ser así, se plantean varios interrogantes: ¿Con qué derecho podría un barco de guerra llevar a cabo una acción semejante en aguas internacionales contra un buque extranjero oficialmente neutral, de forma injustificada y contraria al derecho internacional? ¿Por qué sería hundido sin verificar la carga? ¿Por qué si las bodegas del «Komsomol» contenían un importante material de guerra no fue éste incautado? 

Y esos interrogantes abren otros dos: ¿Podrían ser los propios rusos quienes abrieron los grifos de fondo del mercante para evitar hacer público su apoyo militar a la República? ¿Fue quizá un submarino italiano el que torpedeó al «Komsomol», como ocurriría posteriormente con otros mercantes? Lo que sí resulta seguro es que el carguero había realizado ya dos viajes anteriores a España, desembarcando en Cartagena carros de combate y aviones, además de otro material militar ligero.

Las repercusiones propagandísticas que la acción naval tuvo en cada uno de los bandos fue enorme. La indignación rusa subió hasta el punto de que su diplomacia propuso a Londres y París el trato a los nacionales como piratas y atacarlos sin previo aviso. En la zona republicana, tanto el Partido Comunista como el Socorro Rojo constituyeron un comité con el fin de adquirir por suscripción popular otro barco para los rusos. Algo que evidentemente no lograron, a pesar de imprimir miles de postales y viñetas con este motivo, aunque el objetivo era, sobre todo, propagandístico.

«Operación Fuego Mágico»

El envío a España de material de guerra por parte de Alemania se bautizó con el nombre en clave de Operación Fuego Mágico (Unternehmen Feuerzauber) y, como cobertura, se constituyeron dos compañías comerciales: la Hisma y la Rowak. Tras las primeras experiencias, se le sumó un cuerpo expedicionario de tropas terrestres, el Gruppe Imker, y más tarde un grupo aéreo, el Geschwader 88, con varias escuadrillas, baterías antiaéreas y unidades de transporte y transmisiones. Fue en España donde los propios expedicionarios empezaron a referirse a su unidad con el nombre informal de Legión Cóndor, con el que es conocida.

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